En medio de un debate global sobre la reducción de la jornada laboral, una declaración del director de la startup de inteligencia artificial Greptile, Daksh Gupta, ha generado polémica. Gupta afirmó que sus empleados trabajan 14 horas diarias, lo que equivale a unas 80 horas semanales.
Según Gupta, esta medida es necesaria para mantener la competitividad en un sector que avanza a gran velocidad. El director asegura que deja claras sus expectativas desde la primera entrevista, pues en su empresa «no hay equilibrio entre vida laboral y personal».
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¿Por qué esto sería imposible en México?
La postura de Greptile va en contra de las tendencias laborales a nivel mundial. Mientras países como España y México buscan reducir las horas de trabajo para mejorar la calidad de vida de los empleados, la empresa de Gupta promueve jornadas excesivamente largas.
En México, la Ley Federal del Trabajo (LFT) establece límites muy claros:
- 8 horas para la jornada diurna.
- 7 horas para la jornada nocturna.
- 7.5 horas para la jornada mixta.
Las horas extras están permitidas, pero con un límite de 3 horas al día, 3 veces por semana, pagadas al doble.
Por lo tanto, una jornada de 14 horas diarias no solo es ilegal, sino que expondría a cualquier empresa mexicana a multas, demandas y sanciones.
La reforma de 40 horas vs. la jornada de 14 horas en México
Actualmente, México se encuentra en proceso de una reforma que busca reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. Este cambio, programado para implementarse gradualmente entre 2026 y 2030, tiene como objetivo principal mejorar el equilibrio entre la vida personal y profesional de los trabajadores.
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Aunque la declaración de Gupta puede encender el debate sobre la productividad, su modelo de trabajo no tiene cabida legal ni social en México, donde la tendencia es proteger los derechos y la salud de los trabajadores.
La potencial reducción de la jornada laboral en México a 40 horas semanales plantea un desafío significativo para el sector minorista o retail, una industria conocida por su alta exigencia operativa y su modelo de atención al cliente presencial. Sin embargo, también representa una oportunidad para modernizar sus procesos y mejorar la satisfacción de sus empleados.
El impacto de la reducción de la jornada en el retail se centra en varios puntos clave:
- Aumento de costos laborales: Para mantener los niveles de servicio y productividad, las empresas de retail podrían verse obligadas a contratar más personal o a pagar horas extras, lo que incrementaría los costos de nómina entre un 22% y un 38%, según estimaciones del sector. Este impacto sería especialmente fuerte para las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) del comercio.
- Gestión de personal y horarios: La industria del retail opera con horarios extensos y turnos variables, incluyendo fines de semana y días festivos. Adaptar la carga de trabajo a un menor número de horas requerirá una planificación de turnos más eficiente y el uso de tecnologías avanzadas para la gestión de horarios.
- Mantenimiento de la experiencia del cliente: En un sector donde el servicio cara a cara es fundamental, la reducción de personal en horas pico podría afectar la calidad de la atención y generar insatisfacción en los clientes. Mantener la eficiencia operativa y la disponibilidad de personal es crucial para la experiencia de compra.

