La propuesta del gobierno de Donald Trump de implementar un impuesto del 3.5% sobre las remesas enviadas a México podría generar un impacto significativo en la economía del país. De concretarse, esta medida resultaría en una caída estimada de $2,600 millones de dólares en la entrada de remesas anuales, marcando la primera disminución desde 2013.
Implicaciones Económicas y Competitivas
Históricamente, el costo de enviar remesas se ha reducido gracias a regulaciones más eficientes y la apertura del mercado. De hecho, en 2024, el costo promedio por envío fue menor a 5 dólares, según la Profeco. Sin embargo, con este nuevo impuesto, esa cifra podría triplicarse. Actualmente, el envío promedio de remesas en 2025 es de 384 dólares, lo que significaría un costo adicional de al menos 13.4 dólares por transacción.
Un análisis de Jack Janasiewicz, estratega principal de Natixis IM, sugiere que México sería el país más afectado en términos absolutos, dado que los migrantes mexicanos envían en promedio el 16.7% de sus ingresos al país. Esta desaceleración en las remesas impactaría directamente el consumo de los hogares, un motor clave del crecimiento económico mexicano.
La Primera Caída de Remesas en Más de una Década
Si el impacto de $2,600 millones de dólares se materializa, la recepción de remesas en 2025 podría descender de los $64,746 millones de dólares registrados en 2024 a $62,146 millones, lo que representa una reducción del 4.0%. Aunque el año aún no concluye, Banco BASE estima una caída más moderada del 1.5%, en contraste con su proyección inicial de un crecimiento del 1.2%.
Gabriela Siller, directora de análisis económico de BASE, advierte que si la implementación del impuesto fuera general, y considerando que las remesas representan el 3.5% del PIB de México, la afectación al PIB podría oscilar entre el 0.1% y el 0.2% en 2026.
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Impacto en el Mercado y Auge de Canales Informales
Otro efecto colateral de este impuesto es el daño a los establecimientos que facilitan el envío de remesas, como tiendas, farmacias, páginas de internet y aplicaciones móviles. BBVA estima que este aumento en los costos podría impulsar el crecimiento de canales informales y no regulados, con el fin de evadir el impuesto. Esto, a su vez, limitaría el carácter recaudatorio de la propuesta. Jack Janasiewicz coincide, señalando que la recaudación sería marginal y muy inferior al gasto asignado al control migratorio y la seguridad fronteriza.
México en Acción para Contener la Amenaza
Ante este escenario, el gobierno mexicano ya está tomando medidas. La presidenta Claudia Sheinbaum ha informado que un grupo de senadores y el equipo de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) buscarán un acercamiento con legisladores republicanos en Estados Unidos.
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Roberto Velasco, jefe de la Unidad para América del Norte de la SRE, confirmó que ha iniciado una visita de trabajo a Washington D.C. junto a un grupo de senadores para «reiterar la postura de México ante la iniciativa de imponer impuestos a remesas en EU». La SRE también ha sostenido conversaciones con legisladores de acción afirmativa migrante, asegurando que la diplomacia parlamentaria es una de las «varias estrategias que impulsa para evitar la aprobación de dicho impuesto en el Senado estadounidense».


