Con el cierre de 2025, el auge de las compras digitales ha traído consigo un incremento alarmante en las estafas mediante ingeniería social. Bajo pretextos como «paquetería suspendida» o «repartidor no encuentra su domicilio», ciberdelincuentes despliegan tácticas de phishing y smishing diseñadas para vulnerar no solo a consumidores individuales, sino también los sistemas operativos de las empresas.
El modus operandi: Precisión y urgencia
De acuerdo con análisis de ESET Latinoamérica, estos fraudes no son aleatorios. Los atacantes replican con exactitud los procesos de las empresas logísticas más reconocidas, utilizando logotipos y un lenguaje técnico que imita las notificaciones legítimas. El objetivo es provocar una reacción emocional inmediata ante un supuesto problema —como retenciones en aduana o cargos pendientes— para forzar a la víctima a interactuar con enlaces maliciosos.
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Una vez que el usuario hace clic, es dirigido a formularios apócrifos donde se capturan datos personales, credenciales de acceso a redes corporativas o información bancaria. En casos más críticos, los delincuentes exigen pagos directos por «costos de reenvío», explotando el desconocimiento de los procesos logísticos formales.
WhatsApp: Un canal operativo vulnerable
El riesgo se ha amplificado debido a la informalidad operativa. Muchas organizaciones utilizan WhatsApp para coordinar entregas o resolver incidencias con transportistas. Al carecer de protocolos de validación rigurosos, los mensajes fraudulentos se integran sin fricción en la dinámica diaria de trabajo. Durante el cierre de año, bajo la presión de altos volúmenes de envío, la verificación suele omitirse, creando el escenario ideal para el robo de credenciales y la filtración de datos de clientes.
Fraudes por «paquetería suspendida»: La amenaza del e-commerce
La vulnerabilidad regional es preocupante. Según el informe Threat Landscape for Industrial Automation Systems de Kaspersky, uno de cada cinco sistemas industriales a nivel global fue blanco de ataques en 2025. En América Latina, el 9.18% de los equipos industriales han sido objetivo de ataques de phishing.
La modernización tecnológica y la Industria 4.0 han ampliado la superficie de ataque. El correo electrónico se ha consolidado como el principal vector de infección, desplazando a medios físicos como los USB. Expertos de la Universidad Tecnológica de Poznan advierten que la convergencia entre los sistemas IT (tecnología de información) y OT (tecnología operativa) exige una arquitectura de seguridad multinivel y la adopción de normas internacionales como la ISA/IEC 62443.
La ciberseguridad debe entenderse como una responsabilidad compartida. Para blindar las operaciones, se recomiendan las siguientes mejores prácticas:
- Institucionalización de canales: Definir qué comunicaciones son válidas vía mensajería y cuáles deben gestionarse exclusivamente por sistemas corporativos.
- Protocolos de verificación: Confirmar cualquier solicitud de pago o datos directamente en los portales oficiales del proveedor, nunca a través de enlaces recibidos por mensaje.
- Capacitación especializada: Formar a los equipos de logística, compras y finanzas en la identificación de ingeniería social y gestión de incidentes.
- Controles técnicos: Implementar autenticación multifactor (MFA), segmentación de redes y monitoreo constante de actividad sospechosa.
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En un entorno altamente digitalizado, la eficiencia logística de una empresa no solo se mide por la puntualidad de sus entregas, sino por su capacidad para proteger la integridad de su información. Una cultura de verificación y sospecha razonable es, hoy en día, la herramienta de seguridad más potente.
Fuente: Thelogisticsworld.com


