A pesar de los anuncios de Inversión Extranjera Directa (IED) en México durante 2024, analistas advierten que el país no está aprovechando al máximo las oportunidades de crecimiento derivadas del fenómeno del nearshoring. La falta de infraestructura, la incertidumbre política y regulatoria, así como una menor inversión pública, están limitando la atracción de nuevas inversiones productivas.
IED concentrada en reinversiones y falta de inversión productiva
Si bien el gobierno mexicano ha destacado los anuncios de IED como una respuesta positiva al nearshoring, las cifras oficiales revelan que la mayor parte de estas inversiones corresponden a reinversiones de empresas ya establecidas en el país. Además, el porcentaje de nuevas inversiones es bajo y, en muchos casos, no se traduce en una mayor capacidad productiva.
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Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico-Financiero de Banco BASE, señala que la incertidumbre política interna, los problemas de gobernanza y la falta de infraestructura básica están desalentando la llegada de nuevas inversiones. José Domingo Figueroa Palacios, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), coincide en que las reformas constitucionales y la reducción de la autonomía de organismos reguladores han generado desconfianza entre los inversionistas.
Déficit de infraestructura y reducción de la inversión pública
Un estudio del Instituto Mexicano del Transporte (IMT) estima que para aprovechar las oportunidades del nearshoring en los próximos años, México necesitaría invertir alrededor de 400 mil millones de dólares anuales en infraestructura. Sin embargo, el presupuesto de inversión física para 2025 es significativamente menor y se concentra en proyectos prioritarios como trenes.
Figueroa Palacios advierte que México se encuentra rezagado en la generación de energía limpia, en la ampliación de las líneas de transmisión y en el mantenimiento de la infraestructura carretera. La reducción de la inversión pública en infraestructura está limitando la competitividad del país y dificultando la atracción de nuevas inversiones.
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El Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) enfrenta nuevos desafíos ante las amenazas proteccionistas del gobierno de Estados Unidos. La posibilidad de que se impongan aranceles a los productos mexicanos podría afectar negativamente las inversiones y el comercio entre ambos países.


