El Vino Mexicano brinda por el futuro: crecimiento acelerado y nuevos retos. Tras superar un desafiante 2023, marcado por la entrada de vino barato y la depreciación del peso, la industria vitivinícola mexicana se prepara para un quinquenio de crecimiento sostenido, con tasas proyectadas del 10 al 12%. El sector demuestra una notable resiliencia y se posiciona para consolidarse en el mercado nacional e internacional.
¿Qué impulsa este optimismo? Varios elementos convergen para el repunte del vino mexicano:
- Mayor aceptación: La demanda y el reconocimiento de los vinos nacionales han crecido considerablemente.
- Precios competitivos: Se busca ofrecer productos de alta calidad a precios accesibles para los consumidores.
- Aumento de la producción: Las hectáreas destinadas al cultivo de uva para vino están en expansión.
- Fortalecimiento de la marca «México»: Se trabaja en resaltar la calidad, el sabor y el origen regional, tanto a nivel nacional como global.
Salomón Abedrop López, presidente del Consejo Mexicano Vitivinícola (CMV), explica que 2024 fue un año de recuperación tras las dificultades de 2023, cuando las ventas cayeron debido al tipo de cambio y la fuerte competencia de vinos importados de bajo costo. Aunque el crecimiento de 2025 podría ser más moderado que el año anterior, la tendencia es clara: «Vamos a tener cinco años consecutivos de crecimiento, a tasas del 10 al 12%».
El consumo general de vino en México crece entre un 3% y 4%, pero el vino mexicano está superando el 10% de crecimiento anual, lo que indica una clara preferencia por el producto nacional.
El Vino Mexicano brinda por el futuro
Abedrop López estima que, de los 150 millones de litros de vino consumidos en México el año pasado, el 39% (aproximadamente 60 millones de litros) fue vino mexicano. Esto significa que la industria nacional está ganando terreno a los vinos importados.
«Nos está yendo bien. Hemos estado creciendo con estrategias muy sólidas, posicionándonos como una industria unida, fuerte, sólida, capaz de resolver cualquier problema que se presente», subraya el directivo. El CMV busca impulsar la siembra de viñedos para aumentar la disponibilidad de uva y permitir a los productores ofrecer precios aún más competitivos sin sacrificar la reconocida calidad del vino mexicano.
Actualmente, existen 9,430 hectáreas de uva industrial en el país y más de 550 proyectos en marcha, un crecimiento notable desde las 6,474 hectáreas en 2018.
La Marca «México» y Compromiso con el Consumidor
Para fortalecer la identidad del vino nacional, el CMV trabaja en posicionar la marca «México» resaltando las numerosas medallas internacionales obtenidas y creando un logotipo distintivo. La Secretaría de Economía y el CMV organizaron el evento «Vinos Orgullosamente Mexicanos» para promover el distintivo «Hecho en México», fomentar el consumo local y reconocer a los productores.
En cuanto a precios, el 79% del vino mexicano se comercializa por debajo de los 500 pesos, lo que desmiente la percepción de que el vino nacional es caro. De hecho, aunque el vino mexicano representa el 39% del volumen total de ventas, en valor es el 34%, confirmando que las botellas mexicanas son más accesibles. El valor total del mercado de vino en México asciende a 6,000 millones de dólares, de los cuales 2,400 millones de dólares corresponden a vino mexicano.
Ana Paula Robles Sahagún, directora del CMV, señala un crecimiento del 30-35% en hectáreas plantadas en la última década, lo que ha elevado el consumo per cápita de 0.25 mililitros en 2015 a 1.5 litros actualmente. La meta es alcanzar los 1.7 litros per cápita y que 5 de cada 10 botellas consumidas en México sean de origen nacional.
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El sector vitivinícola genera más de 500,000 empleos en la actividad primaria y otros miles de empleos directos e indirectos, consolidándose como el segundo empleador más importante del sector primario.
Retos Actuales y Futuros
A pesar del panorama favorable, la industria enfrenta importantes desafíos:
- Cambio Climático: La escasez de agua y las altas temperaturas exigen la implementación de prácticas sustentables y el apoyo a la investigación para mejorar la resiliencia del sector.
- Competencia Desleal: La llegada de vinos importados a precios extremadamente bajos, a menudo subsidiados, crea una competencia desigual. Abedrop López menciona vinos de Chile y
- España que se venden a precios irrisorios en supermercados, lo cual es insostenible para el productor y sugiere problemas fiscales.
- Carga Impositiva: El vino mexicano soporta un Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) del 26.5%, más el 16% de IVA y otros impuestos estatales, sumando un 47.5% del valor de la botella en impuestos. La industria busca negociar con las autoridades para que una parte de estos impuestos retorne al sector y se apoye su desarrollo. La propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de cobrar el IEPS por la cantidad de alcohol y no por el precio es vista con buenos ojos, ya que el vino tiene un bajo contenido alcohólico y se consume en comidas, lo que podría incentivar el consumo y beneficiar a todos.
Finalmente, el enoturismo se posiciona como un pilar fundamental para el crecimiento de la industria. México cuenta con 17 estados vinícolas que ofrecen experiencias únicas: desde recorridos por viñedos y bodegas hasta catas, eventos culturales y talleres gastronómicos.
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Baja California, Guanajuato y Querétaro son algunos de los destinos más destacados, con rutas temáticas bien establecidas. En 2024, el enoturismo generó 10,000 millones de pesos en hospedaje, alimentos y visitas, beneficiando no solo al sector vitivinícola, sino también a las industrias hotelera y restaurantera.


