En el actual escenario económico global, marcado por la reconfiguración de las cadenas de suministro (nearshoring), México ha dejado de competir como un conjunto de estados aislados para dar paso a un modelo de competitividad regional. El primer Índice de Competitividad Regional (ICR) 2026, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), revela una radiografía clara: la capacidad de atraer inversión y talento no depende únicamente de las políticas locales, sino de los «efectos de vecindad» y la integración de ecosistemas productivos.
El Nuevo Mapa de la Competitividad en México 2026
La región conformada por Nuevo León, Coahuila, San Luis Potosí y Tamaulipas se consolida como la zona más competitiva del país. Su liderazgo no es casualidad; es el resultado de una infraestructura robusta, una alta formalidad laboral y una integración económica superior.
Atractivo Industrial: Con exportaciones que representan el 61.29% de su PIB, es el principal motor de comercio exterior.
Retención de Talento: Alcanzó un puntaje de 84.48, el más alto a nivel nacional, gracias a salarios competitivos y una oferta educativa de calidad que logra retener a los profesionales especializados.
Desafío Crítico: Pese a su éxito, la región enfrenta una «paradoja de seguridad» y una urgente necesidad de inversión en infraestructura hídrica para sostener el crecimiento industrial.
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El Noroeste y el Bajío: Dinamismo e Innovación
El Noroeste se posiciona en el segundo lugar nacional, destacando por su dinamismo económico. Sin embargo, su principal obstáculo sigue siendo la seguridad, que actúa como un «costo de frontera interno» que encarece la operación empresarial.
Por su parte, el Bajío (Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes y Jalisco) se mantiene como el nodo de innovación de México:
- Registra la mayor tasa de solicitudes de patentes (3.74 por cada 100 mil personas).
- Lidera en retención de inversión, gracias a un ecosistema de manufactura avanzada y tecnológica.
- Brecha de Talento: Su reto principal es la falta de mano de obra calificada; solo el 22.2% de su población cuenta con las competencias técnicas requeridas por la industria 4.0.
Región Centro: El Hub de Atracción con Fuga de Talento
La región que rodea a la Ciudad de México presenta una contradicción sistémica. Si bien posee la mayor concentración de talento y oferta educativa, tiene una baja capacidad de retención.
Costo de Vida: La falta de vivienda asequible y la saturación de servicios provocan que el talento joven, una vez capacitado, emigre hacia otras regiones como el Bajío o el Noreste en busca de una mejor calidad de vida.
El Sur y el Sureste: La Deuda Estructural
Las regiones Maya e Istmo continúan mostrando los niveles de competitividad más bajos (34.2 y 30 puntos respectivamente). A pesar de las grandes inversiones en infraestructura pública del gobierno federal, enfrentan barreras estructurales:
- Informalidad Laboral: Niveles de informalidad que superan el 70% en estados como Oaxaca y Chiapas.
- Falta de Conectividad: La carencia de infraestructura energética y logística privada limita que los beneficios del comercio internacional permeen en la población local.
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El ICR 2026 deja una lección fundamental para los tomadores de decisiones: la competitividad no se construye de forma aislada. Los estados que logran coordinar agendas con sus vecinos para mitigar riesgos de seguridad y compartir infraestructura energética son los que están capitalizando el Plan México y la relocalización de empresas.
Para las empresas, este reporte es una herramienta de due diligence geográfica que permite identificar no solo dónde hay menores costos, sino dónde existe la estabilidad social y el capital humano para operar a largo plazo.
Fuente: Merca20.com


