Lo que comenzó como un rumor en los pasillos de las plazas comerciales más exclusivas de la Ciudad de México y Guadalajara ha culminado en una realidad inevitable: The Body Shop abandona oficialmente el mercado mexicano. Tras décadas de ser el referente indiscutible de la cosmética con propósito, la firma británica apaga sus luces en territorio azteca, dejando tras de sí un vacío en el sector de la belleza ética y una lección sobre la volatilidad del retail internacional.
Este cierre no es un evento aislado, sino el capítulo final de una crisis financiera que comenzó en su sede central en el Reino Unido y se extendió como un efecto dominó por sus filiales globales. Para el consumidor mexicano, la marca representaba más que cremas corporales; era un símbolo de activismo ambiental que hoy se despide definitivamente.
El fin de The Body Shop en México
Para entender la salida de la marca, es necesario analizar la tormenta perfecta de factores internos y externos que erosionaron su rentabilidad.
El cambio de propiedad y la pérdida de identidad
Desde que la fundadora Anita Roddick vendió la empresa a L’Oréal en 2006, la marca comenzó a luchar por mantener su espíritu rebelde dentro de un ecosistema corporativo masivo. Posteriormente, el paso a manos de la brasileña Natura &Co y su reciente venta al grupo de inversión Aurelius Group en 2023, fragmentaron la visión estratégica de la compañía. En México, estos cambios de timón se tradujeron en una falta de innovación frente a competidores más ágiles.
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La saturación de la cosmética «Clean Beauty»
Cuando The Body Shop llegó a México, era prácticamente la única opción para quienes buscaban productos no probados en animales y con ingredientes naturales. Sin embargo, para 2026, el mercado mexicano está inundado de marcas locales e internacionales que ofrecen propuestas similares, a menudo con precios más competitivos o estrategias de marketing digital más agresivas.
La crisis del retail físico frente al e-commerce
Las tiendas de The Body Shop en México se ubicaban mayoritariamente en centros comerciales de alto tráfico. Los elevados costos de arrendamiento, sumados a una migración masiva de los consumidores hacia plataformas como Amazon, Mercado Libre y Sephora Online, mermaron los márgenes de ganancia de los puntos de venta físicos.
Impacto en el sector de belleza y cuidado personal en México
El mercado de cosméticos en México es uno de los más dinámicos de América Latina, con un valor que supera los 10,000 millones de dólares. La salida de un actor tan relevante como The Body Shop genera una redistribución inmediata del gasto del consumidor.
Oportunidades para marcas locales: Empresas mexicanas que apuestan por la herencia botánica y el comercio justo tienen ahora una oportunidad de oro para captar a los clientes huérfanos de la marca británica.
El ascenso de la cosmética coreana: El K-Beauty ha tomado por asalto las rutinas de los mexicanos, ofreciendo tecnología avanzada que compite directamente con las formulaciones más tradicionales de las marcas europeas.
Cronología de una caída anunciada
El proceso de retiro ha sido doloroso para los empleados y seguidores de la marca. Durante el último año, se observó una reducción gradual del inventario en las tiendas físicas y la desaparición de promociones clave.
Declaración de insolvencia en Reino Unido: A principios de 2024, la matriz británica se acogió a un proceso de administración, lo que encendió las alarmas globales.
Cierres en Estados Unidos y Canadá: Poco después, las operaciones en Norteamérica cesaron, dejando a México como un bastión aislado que finalmente no pudo sostener la logística de suministro.
Liquidación en México: Durante el primer trimestre de 2026, las sucursales restantes iniciaron procesos de liquidación total, marcando el cese de operaciones de su sitio web oficial en el país.
El legado de Anita Roddick y el consumo consciente
A pesar de su salida, no se puede negar el impacto cultural de The Body Shop. Fue la marca que introdujo en México conceptos como el Comercio Justo con Comunidades (Community Fair Trade) y la lucha contra el testeo en animales.
Su partida plantea una pregunta incómoda para el consumidor moderno: ¿Estamos dispuestos a pagar el precio de la ética? A menudo, el modelo de negocio de The Body Shop, que priorizaba el bienestar de los productores y la sostenibilidad ambiental, chocaba con la demanda de precios bajos de un mercado globalizado.
El cierre masivo deja a cientos de colaboradores en la incertidumbre laboral. Se espera que las liquidaciones se realicen conforme a la Ley Federal del Trabajo, aunque los procesos de quiebra internacional suelen complicar los pagos rápidos. Por otro lado, los espacios físicos en centros comerciales como Perisur, Santa Fe o Andares serán rápidamente disputados por marcas de «fast beauty» o franquicias de tecnología.
La historia de The Body Shop en México termina como una moraleja sobre la importancia de la adaptación. Ser pionero no garantiza la supervivencia si no se logra evolucionar al ritmo de las nuevas generaciones. El consumidor actual no solo busca «naturalidad», busca experiencias digitales personalizadas, transparencia total en la cadena de suministro y una relación calidad-precio impecable.
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The Body Shop se va, pero el movimiento que inició sigue más vivo que nunca en México. La conciencia sobre el origen de los productos de belleza ya es un estándar, no un valor agregado, y esa es, quizás, la mayor victoria de la marca británica a pesar de su derrota comercial.


