El mercado de vehículos eléctricos e híbridos en México está en auge, representando ya el 12% del total de ventas de autos, un crecimiento significativo frente al 1% de hace cinco años. Sin embargo, a pesar de este optimismo, el país enfrenta importantes desafíos que podrían frenar su transición hacia la electromovilidad, como el rezago en infraestructura de recarga pública y el incumplimiento de sus compromisos climáticos internacionales.
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Las barreras para la adopción
Según Guillermo Rosales, presidente de la AMDA, el principal obstáculo ya no es el costo de los vehículos, pues existen modelos a precios accesibles. El verdadero problema radica en la infraestructura de recarga. Actualmente, más del 80% de las cargas se realizan en hogares u oficinas, lo que genera desconfianza en los consumidores para viajes largos.
El Instituto Mexicano del Transporte (IMT) confirma este diagnóstico: aunque hay más de 2,000 electrolineras, la mayoría se concentran en las ciudades de México, Jalisco y Nuevo León, dejando al resto del país, especialmente las zonas logísticas, con un déficit crítico.
El avance desigual de la electromovilidad en México
Las empresas de reparto, como Bimbo y DHL, ya están adoptando vehículos eléctricos, pero la falta de infraestructura y la complejidad regulatoria limitan su expansión. Una alternativa como el retrofit (reconvertir vehículos diésel a eléctricos) podría ayudar, pero necesita más incentivos.
A pesar de estos avances, México está lejos de cumplir sus metas. El país se comprometió en el Acuerdo de París a reducir sus emisiones y en el T-MEC a que el 50% de las ventas de vehículos ligeros sean eléctricos para 2030, una cifra muy lejana a la realidad actual. Un estudio reciente destaca que la falta de coordinación entre las dependencias gubernamentales es una de las principales causas de este retraso.
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Para consolidar la electromovilidad, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sugiere trabajar en cinco pilares clave: estandarización, expansión de infraestructura, incentivos para la compra, promoción de entornos favorables y mejora del sector eléctrico.
Aunque el mercado de autos eléctricos en México muestra un crecimiento prometedor, es crucial que se acelere la construcción de electrolineras, se implementen regulaciones claras y se establezcan alianzas entre el sector público y privado. De lo contrario, México podría rezagarse y no cumplir con sus metas ambientales.


