Oriental Market, distribuidora especializada en productos asiáticos con sede en Barcelona, está dando un paso estratégico para acercarse al consumidor final. Tras consolidarse durante años en el canal B2B, la empresa prepara el lanzamiento de un nuevo formato de supermercado étnico propio, una apuesta que busca complementar su modelo de negocio y abrir una vía adicional de crecimiento.
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Según ha explicado su CEO, Christian Lee, la compañía trabaja en esta nueva línea de actividad mediante una empresa filial que gestionará el desarrollo de los establecimientos. La expansión se planteará, en una primera fase, a través de un modelo de franquicias, con la intención de poner en marcha los primeros centros durante el próximo año.
La estrategia no solo implica la apertura de tiendas. Oriental Market también está impulsando una transformación en su identidad de marca, con el objetivo de comunicar de forma más directa su propuesta de valor al público. Además, el proyecto se apoya en iniciativas comerciales complementarias como el desarrollo de productos propios, orientados a mejorar la oferta dentro de sus futuros puntos de venta.
De la distribución al supermercado: una nueva etapa para Oriental Market
Oriental Market nació con un enfoque claro: distribuir productos asiáticos a empresas y negocios que forman parte del consumo diario de cocina internacional. Sin embargo, la compañía considera que existe una oportunidad sólida para acercar parte de esa propuesta a los consumidores particulares, especialmente en un contexto donde la alimentación de inspiración asiática tiene cada vez más presencia en los hogares.
Para materializar este cambio, la firma está probando el funcionamiento del nuevo modelo de supermercado étnico. La previsión, según Lee, es que se abran entre 3 y 4 establecimientos en Barcelona durante el próximo año, siempre con el formato de franquicias como mecanismo de expansión. Una vez que el modelo se consolide, la empresa planea extenderlo hacia otras provincias.
El objetivo es crear un formato que no se limite a vender productos “de importación”, sino que se convierta en un punto de referencia para quienes buscan comida asiática y productos específicos con una selección más adaptada al gusto actual. Esto incluye desde básicos de despensa como fideos o salsas hasta alternativas listas para consumir.
Franquicias y expansión: replicar un modelo con soporte
El enfoque de Oriental Market combina el impulso local en Barcelona con una visión de crecimiento escalable. La franquicia permite replicar el concepto en diferentes ubicaciones con un menor coste relativo que una expansión 100% propia, mientras que la empresa matriz mantiene el control sobre la propuesta y la coherencia del proyecto.
El plan contempla que los primeros centros funcionen como “laboratorio” para ajustar la operativa y la oferta en función de la demanda real. Con esa información, la compañía espera afinar el formato y acelerar la expansión hacia otras zonas. En palabras de su CEO, la intención es abrir los primeros supermercados y luego consolidar el sistema en provincias.
Este planteamiento también se alinea con una idea de base: Oriental Market ya cuenta con experiencia en distribución y logística, además de un catálogo amplio. Con esa base, el reto principal es adaptar el producto y el servicio al cliente final, que suele valorar especialmente la facilidad de compra y la claridad de la propuesta.
Little Asia: productos propios de quinta gama premium
La nueva vertical de venta al consumidor final se refuerza con otra apuesta paralela: el desarrollo de una línea de productos propios bajo el nombre Little Asia. Se trata de una gama premium de quinta gama, es decir, comida preparada y envasada, lista para consumir o de preparación mínima.
La idea es elaborar platos de comida asiática con marca propia para alimentar tanto los futuros supermercados de la cadena como también, a medio plazo, otros establecimientos terceros con los que Oriental Market ya trabaja en su área de distribución.
El enfoque de Little Asia no se limita a reproducir productos típicos de supermercados orientales. La empresa busca diferenciación mediante platos pensados para encajar con hábitos actuales: personas que quieren cocinar menos, pero seguir disfrutando de sabores asiáticos con buena propuesta gastronómica.
Para ejecutar el proyecto, Oriental Market plantea establecer una cocina central. Desde esa unidad saldrán los platos envasados, que posteriormente se distribuirán a los puntos de venta. Este soporte productivo actúa como pieza clave del modelo, porque garantiza capacidad, consistencia y velocidad de suministro para las referencias planificadas.
Según el CEO, esta línea tiene potencial de crecimiento “exponencial” debido a la tendencia de consumo y al interés creciente por la cocina internacional en formatos convenientes para el hogar.
Cambio de imagen corporativa y cercanía con el cliente
Estas innovizaciones vienen acompañadas de un movimiento relevante: Oriental Market está renovando su imagen corporativa. Más allá del diseño, la empresa busca que el cambio sea también comunicativo y organizativo. La compañía quiere transmitir con más fuerza su propuesta: no solo vender productos, sino acompañar al comercio y ofrecer valor con conocimiento del mercado asiático.
Christian Lee subraya que la transformación no es exclusivamente visual. También se trata de comunicación interna y de querer ser “más cercanos” a sus clientes. La firma defiende que cuenta con mucha información sobre tendencias en Asia y qué productos están cogiendo fuerza en el mercado. Por eso, además de vender, ofrece un servicio de consultoría que ayuda a comercios y negocios a acertar en su oferta.
Con la llegada de la venta al consumidor final, esta cercanía adquiere otro significado: la empresa necesita conectar con un tipo de cliente que no necesariamente se acerca por motivos profesionales, sino por interés culinario, variedad y comodidad.
Tamaño de la operación: clientes, referencias y capacidad logística
Oriental Market ya opera con una escala relevante para sostener el nuevo impulso. Actualmente, trabaja con 3.500 clientes que abarcan desde supermercados hasta restaurantes. La empresa distribuye productos asiáticos habituales en cocinas profesionales: por ejemplo, fideos de arroz, salsa de soja, sake y otras referencias.
En total, la compañía gestiona alrededor de 5.000 referencias procedentes de 12 países asiáticos. Esta amplitud de catálogo es uno de los activos más importantes de la empresa, porque aporta variedad y permite adaptar la oferta por surtido, estacionalidad y demanda.
Para garantizar el suministro, Oriental Market dispone de una plataforma logística de 4.500 m² para producto seco y congelado en el área metropolitana de Barcelona. Además, cuenta con una red propia de transporte con cobertura en España, Portugal y Andorra. Esto dota al proyecto de una base operativa capaz de soportar tanto el canal B2B como, progresivamente, la venta directa al consumidor.
En términos de personal, la empresa emplea a 90 personas y dispone de un showroom en el centro de Barcelona. Este espacio está orientado a mostrar productos a clientes actuales y potenciales, facilitando la relación comercial y la selección de referencias.
Objetivo de facturación: consolidar el crecimiento en 2025 y 2026
La compañía prevé cerrar 2025 superando los 21 millones de euros de facturación. La apuesta por nuevos formatos de negocio y el desarrollo de productos propios son, precisamente, los motores previstos para mantener la tendencia de crecimiento también en el presente año.
El salto hacia el consumidor final no sustituye su núcleo actual, sino que busca sumar sin perder el modelo de distribución, que sigue siendo la vía principal de negocio. En paralelo, la firma pretende que la nueva vertical —supermercados y franquicias— y la gama Little Asia se conviertan en nuevas palancas para aumentar la facturación, reforzar la marca y ampliar la relación con el mercado.
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Lo que viene: una marca asiática más accesible y con propuesta de valor
Con la combinación de franquicias, productos propios y una estrategia de comunicación renovada, Oriental Market pretende construir un puente entre dos mundos: el profesional (empresas y restaurantes que demandan producto asiático) y el particular (personas que quieren encontrar en un mismo lugar ingredientes y comida preparada con sabor asiático).
La clave del plan estará en la ejecución: abrir los primeros centros, afinar el surtido para el cliente final, asegurar la consistencia del suministro y escalar con franquiciados cuando el modelo esté probado. Si la demanda responde, la compañía podría consolidar rápidamente el formato en Barcelona y extenderlo con posterioridad a otras provincias.


