La cadena de grandes almacenes más emblemática de España ha decidido cambiar el rumbo de su estrategia. Con Cristina Álvarez ya instalada en la presidencia, la compañía se prepara para una nueva etapa marcada por las compras corporativas y una ambición renovada que podría redefinir su posición en el panorama internacional del retail.
Vea también: IA y Retail 360: El futuro de los centros comerciales inteligentes
Un giro estratégico hacia la expansión
El grupo presidido por Cristina Álvarez ha presentado ante su consejo de administración una actualización de su plan de negocio que incorpora el crecimiento mediante adquisiciones como uno de sus ejes fundamentales. Este movimiento representa un cambio significativo respecto a la dirección que la empresa había mantenido en los últimos años, cuando la prioridad era sanear sus cuentas y reducir el apalancamiento financiero.
La noticia, avanzada por el diario Expansión, sitúa a El Corte Inglés en una posición ofensiva dentro del mercado europeo de grandes almacenes. La compañía lleva tiempo sonando como posible compradora de grupos internacionales del sector, y esta actualización de su hoja de ruta podría materializar esas aspiraciones.
Para el diseño de esta nueva fase, la ejecutiva ha recurrido al asesoramiento de McKinsey, una de las consultoras estratégicas más prestigiosas del mundo. Aunque los detalles concretos aún no se han cerrado, todo apunta a que las posibles adquisiciones podrían dirigirse tanto a negocios complementarios como a aquellos que refuercen las áreas de actividad actuales del grupo.
De la desinversión a la compra: el cambio de paradigma
Durante los últimos ejercicios, El Corte Inglés se había centrado en una estrategia de desinversiones y reducción de deuda. Los resultados de esa política son evidentes: al cierre del último año fiscal, la deuda del grupo se situaba en 1.738 millones de euros, una cifra que representa prácticamente la mitad del nivel registrado en 2019.
El punto más crítico se alcanzó en 2020, cuando la pandemia golpeó con fuerza al sector. Desde entonces, la compañía ha trabajado intensamente para recuperar el equilibrio financiero, logrando reducir su pasivo de forma progresiva. Ahora, con unas cuentas más saneadas, el grupo se siente con la capacidad de volver a mirar hacia el exterior en busca de oportunidades de crecimiento.
Este viraje estratégico no implica, sin embargo, que se abandonen los planes de inversión interna ya anunciados. Todo lo contrario: la nueva hoja de ruta pretende complementar ambas vías de desarrollo.
Inversiones millonarias hasta 2030
El plan estratégico que el grupo puso en marcha en marzo de 2025 contempla inversiones por valor de 3.000 millones de euros hasta el año 2030. Este programa, diseñado originalmente por Marta Álvarez, hermana de Cristina y su antecesora en la presidencia, ha sido ahora revisado al alza.
Con la nueva presidenta al frente, la ambición del plan ha crecido. El incremento presupuestario aún no tiene una cifra definitiva, pero fuentes cercanas a la compañía apuntan a que será sustancial. Cuando Cristina Álvarez asumió el cargo en enero de 2026, ya anunció una partida específica de 650 millones de euros para el ejercicio 2026-2027, que comenzó el 1 de marzo.
Esos fondos se destinarán al desarrollo del negocio, la remodelación de tiendas, la mejora de la tecnología y el refuerzo de la logística. La digitalización y la optimización de la experiencia de compra siguen siendo prioridades para el grupo, que busca competir en igualdad de condiciones con los gigantes del comercio electrónico.
Movimientos en la cúpula directiva
El aterrizaje de Cristina Álvarez en la presidencia no solo ha traído consigo un cambio de rumbo estratégico, sino también una renovación silenciosa pero constante en el equipo directivo. Aunque los movimientos han sido menos intensos que en etapas anteriores de la historia reciente de la compañía, los cambios se han ido produciendo de forma gradual.
A finales de marzo, la empresa nombró a Enrique Hidalgo Miralles como nuevo director de gestión de ventas, incorporándose además al comité de dirección del grupo. Este nombramiento refuerza el área comercial en un momento clave de la estrategia.
Meses antes, en enero, la compañía ya había reorganizado la dirección de compras, dividiéndola en dos áreas diferenciadas. Laura Moreno y Jorge Otero fueron designados para liderar cada una de ellas. Además, se crearon varias direcciones transversales con el objetivo de dar soporte a las áreas de compras y mejorar la coordinación interna.
Una nueva etapa en la historia de El Corte Inglés
Cristina Álvarez se ha convertido en la séptima presidenta en la historia de El Corte Inglés. La lista de sus predecesores incluye nombres tan relevantes como César Rodríguez, Ramón Areces, Isidoro Álvarez (padre de Cristina y Marta), Dimas Gimeno, Jesús Nuño de la Rosa y Marta Álvarez.
Tanto Cristina como su hermana Marta son las máximas accionistas de la compañía, lo que garantiza la continuidad del control familiar sobre el grupo. La transición entre ambas se ha producido de forma ordenada y con una visión compartida del futuro de la empresa.
El nuevo impulso estratégico bajo el mandato de Cristina Álvarez refleja la voluntad del grupo de no conformarse con haber superado la crisis financiera, sino de aprovechar el momento para dar un salto cualitativo. La combinación de una deuda controlada, unas inversiones ambiciosas y la posibilidad de crecer mediante compras dibuja un escenario optimista para uno de los mayores grupos de grandes almacenes del mundo.
Vea también: Mango Home conquista Andalucía y acelera su expansión en 2026
Perspectivas de futuro
El sector minorista europeo atraviesa una fase de transformación profunda. La competencia del comercio electrónico, los cambios en los hábitos de consumo y la presión sobre los márgenes obligan a todos los actores a replantearse sus modelos de negocio. En este contexto, la decisión de El Corte Inglés de volver a la senda de las adquisiciones puede interpretarse como una apuesta por el crecimiento orgánico e inorgánico de forma simultánea.
La compañía española ha demostrado en el pasado su capacidad para integrar negocios y gestionar marcas de prestigio. Ahora, con el respaldo de McKinsey y la determinación de Cristina Álvarez, el grupo se prepara para escribir un nuevo capítulo de su historia. Queda por ver qué empresas entrarán en su radar y cómo afectará esta estrategia al equilibrio del sector en Europa.


