La industria de la moda española atraviesa un momento crítico en términos de empleo, con cifras que nos devuelven a los peores momentos de incertidumbre económica. Los datos de agosto revelan un panorama preocupante para un sector tradicionalmente considerado como uno de los pilares de la economía nacional, especialmente en determinadas regiones donde representa un porcentaje significativo del tejido industrial.
Retroceso alarmante en las cifras de empleo
El octavo mes del año 2025 ha marcado un punto de inflexión negativo para la industria textil española. Con apenas 120.759 trabajadores afiliados a la Seguridad Social, el sector ha retrocedido a niveles que no se veían desde junio de 2020, en plena crisis sanitaria. Este dato supone una pérdida de 4.872 empleos en comparación con julio, confirmando una tendencia a la baja que viene arrastrándose desde hace años.
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Lo más preocupante es que esta cifra representa el nivel más bajo de empleo para un mes de agosto desde al menos 2012, cuando se comenzaron a recopilar estos datos de manera sistemática. Si comparamos con el punto álgido alcanzado en 2018, cuando el sector mantenía más de 134.000 afiliados incluso durante el periodo vacacional, la caída resulta especialmente significativa.
Análisis por tipo de afiliación
La destrucción de empleo no ha afectado por igual a todos los segmentos laborales. El régimen general, que engloba a los trabajadores asalariados, ha sufrido un descenso del 4,5%, perdiendo 4.660 afiliaciones hasta situarse en 99.651 trabajadores. Mientras tanto, el régimen de autónomos ha experimentado una caída menos pronunciada del 1%, con 212 trabajadores menos, quedando en 21.108 profesionales por cuenta propia vinculados al sector.
Esta disparidad podría indicar que las empresas están realizando ajustes de plantilla más severos que los profesionales independientes, quienes posiblemente estén diversificando sus actividades para mantenerse a flote en un entorno cada vez más complicado.
Impacto desigual en los subsectores
Dentro del conglomerado que forma la industria de la moda, no todos los subsectores han experimentado el mismo nivel de deterioro:
- Cuero y calzado: Ha sido el segmento más duramente golpeado, con una caída mensual del 9,1% respecto a julio y un descenso interanual del 4,6%. Actualmente cuenta con solo 33.348 trabajadores, lo que evidencia una crisis profunda en este subsector tradicionalmente fuerte en determinadas zonas de España como Alicante o La Rioja.
- Textil: Cerró agosto con 44.506 afiliados, experimentando un descenso mensual del 1,9% y una reducción interanual del 1,5%. Aunque sus cifras son mejores que las del calzado, también muestran una tendencia preocupante.
- Confección: Con 42.905 trabajadores entre asalariados y autónomos, este subsector registró una caída del 1,6% respecto al mes anterior y del 1,9% en términos interanuales.
Perspectiva histórica y tendencias
Si analizamos la evolución histórica del empleo en el sector, observamos que agosto suele ser tradicionalmente un mes negativo para las industrias en general y para la moda en particular. Sin embargo, la magnitud actual de la caída supera lo esperado para un ajuste estacional.
El máximo histórico reciente se alcanzó en 2018, cuando el sector gozaba de buena salud con más de 134.000 trabajadores afiliados incluso durante el mes vacacional por excelencia. Por el contrario, el mínimo anterior a la actual crisis se registró en 2013, con 121.760 afiliados, una cifra que ha sido superada a la baja este agosto de 2025.
Factores que explican la crisis
Múltiples elementos contribuyen a explicar esta situación:
- La persistente digitalización del comercio, que ha transformado radicalmente los modelos de negocio tradicionales.
- La competencia internacional, especialmente de mercados con menores costes laborales.
- Los cambios en los hábitos de consumo post-pandemia, con una mayor conciencia sobre la sostenibilidad y menos impulso hacia la compra frecuente.
- El aumento de los costes energéticos y de materias primas, que ha reducido los márgenes de las empresas.
- La deslocalización de la producción, que continúa trasladando empleos fuera de nuestras fronteras.
Un rayo de esperanza en los datos interanuales
El único dato moderadamente positivo que se puede extraer del análisis es que, en comparación con julio, la caída interanual se ha suavizado ligeramente. Mientras que en julio el empleo en moda cayó un 2,7% respecto al mismo mes del año anterior, en agosto esta caída se ha moderado hasta el 2,5%.
Esta ligera mejora en la tendencia interanual podría indicar una desaceleración en el ritmo de destrucción de empleo, aunque es prematuro hablar de recuperación cuando los números absolutos siguen siendo tan bajos.
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La industria de la moda española se encuentra en un momento crítico que requiere una profunda reflexión y la implementación de medidas específicas. La recuperación del sector pasará necesariamente por una apuesta decidida por la innovación, la digitalización adaptativa y la especialización en productos de mayor valor añadido donde la competencia internacional sea menos intensa.
La formación de los trabajadores en nuevas habilidades digitales y técnicas avanzadas de producción, así como el apoyo institucional mediante políticas que favorezcan la competitividad, serán factores determinantes para revertir esta tendencia negativa que amenaza uno de los sectores históricos de la economía española.
Mientras tanto, el sector mira con incertidumbre hacia los próximos meses, especialmente a la campaña navideña, que tradicionalmente supone un repunte en las contrataciones y podría ofrecer un respiro temporal a esta situación crítica.


