El comercio minorista en la Unión Europea (UE) continúa afianzando su senda de crecimiento. En febrero, las ventas minoristas registraron un aumento del 1,7% en comparación con el mismo mes del año anterior, un dato que se mantiene en línea con el comportamiento observado en la eurozona. La cifra, publicada por Eurostat, confirma que el consumo sigue mostrando tracción, aunque con una moderación frente a periodos recientes.
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Esta lectura es relevante porque no solo indica expansión, sino también la forma en que el gasto se está distribuyendo entre categorías y países. En un escenario en el que las economías europeas no avanzan al mismo ritmo, el retail ofrece una señal clara sobre dónde está concentrándose la demanda y qué tipo de compras están ganando peso.
Una continuidad que se siente, pero con menos fuerza
El dato de febrero es el resultado de un consumo que no se detiene. Sin embargo, el crecimiento no se comporta con la misma intensidad que en meses anteriores. En enero, las ventas minoristas en la UE subieron un 2,4% interanual, mientras que en diciembre de 2025 el incremento fue de aproximadamente un 2%.
Es decir, aunque el impulso sigue presente, el ritmo de expansión se ha ido rebajando gradualmente. Este patrón suele asociarse a dos fenómenos: por un lado, el efecto base de comparación (cuando el año anterior presenta cifras distintas) y, por otro, la evolución del poder adquisitivo y de la confianza del consumidor.
Aun así, el crecimiento de febrero es lo suficientemente sólido como para sostener la idea de que el consumo interno continúa actuando como soporte para el comercio minorista en el conjunto del bloque europeo.
El gran motor: no alimentarios y moda como parte del impulso
Cuando se analiza por segmentos, aparece con más claridad dónde se está concentrando la fortaleza del retail. El comportamiento del comercio de productos no alimentarios —donde se incluye la moda— destaca por encima del promedio general.
En febrero, las ventas de no alimentarios crecieron un 2,3% interanual tanto en la eurozona como en la UE. Este resultado supera el índice del conjunto del retail y dibuja una señal importante: el gasto en categorías más relacionadas con la elección del consumidor y el consumo discrecional parece resistir mejor que el consumo de necesidades básicas.
Este punto tiene implicaciones directas para sectores como textil, calzado y complementos, ya que la moda se ubica precisamente en ese terreno de “demanda flexible”, que suele reaccionar cuando hay margen para renovar, mejorar o ajustar el estilo de vida.
En otras palabras, el retail de no alimentarios ofrece una imagen más estable para el arranque de 2026, reforzando la relevancia del equipamiento personal como uno de los pilares de la actividad minorista.
Portugal marca la diferencia en el sur de Europa
La fotografía por países muestra un panorama desigual. Sin embargo, un nombre destaca con claridad: Portugal.
En febrero, Portugal se mantuvo como el mercado más fuerte del sur europeo con un incremento del 4,7% interanual. Esta cifra amplía la distancia respecto a España y también frente al resto de economías relevantes de la región. La diferencia sugiere que el consumo portugués está sosteniéndose con más intensidad, ya sea por factores internos como la evolución del empleo, el crédito o el comportamiento de la demanda, además del efecto de la comparación interanual.
Este liderazgo también sirve como referencia para entender por qué el dato agregado europeo consigue ubicarse por encima del crecimiento de referencia. Cuando un país tira con fuerza, el promedio del bloque se ve respaldado, incluso si otros avanzan de forma más contenida.
España gana tracción frente a Alemania e Italia
Entre las grandes economías europeas, el comportamiento vuelve a ser asimétrico. Francia aparece como la referencia positiva, con un crecimiento del 3,9% interanual.
Después, destaca España, que elevó sus ventas minoristas un 2,0%, situándose claramente por encima de otros dos pesos pesados como Alemania e Italia. En el caso alemán, el alza fue más modesta, del 0,6%, mientras que Italia apenas registró un 0,3%.
Este diferencial es una de las claves del informe: mientras Alemania e Italia muestran un ritmo limitado, España se ubica en una posición más favorable dentro del grupo de países de mayor tamaño. La lectura es que el consumo en España está mostrando un comportamiento relativamente más dinámico que el de sus comparables directos.
Ese empuje también puede interpretarse como una mayor resiliencia del gasto del consumidor, al menos en el componente minorista captado por el indicador de ventas. Y cuando España logra sostener esa evolución, se refuerza su rol como uno de los mercados más activos del continente.
Los crecimientos se concentran donde el tamaño es menor
Aunque la atención suele centrarse en grandes economías, el informe de febrero muestra que la mayor parte de los crecimientos más altos se ubican en mercados de menor tamaño.
En el conjunto de la UE, los aumentos más notables se registraron en países como:
- Luxemburgo, con una subida del 11,9% respecto a febrero de 2025
- Malta, con un avance del 11,4%
- Bulgaria, que creció un 7,3%
Estos números reflejan un comportamiento particularmente dinámico en economías periféricas y con mercados más pequeños. En países con menor base estadística, los cambios interanuales pueden expresarse con mayor intensidad, pero aun así el dato apunta a que el consumo minorista está encontrando tracción en segmentos específicos o en condiciones económicas particulares.
Lo relevante aquí es que el crecimiento del bloque no depende exclusivamente de unas pocas economías centrales: también está respaldado por el avance de mercados más pequeños, lo que diversifica el soporte del retail europeo.
¿Dónde cae con más fuerza el consumo minorista?
En el extremo contrario, el informe también deja ver caídas relevantes en algunos países. Entre los mayores descensos en ventas minoristas se encuentran:
- Rumanía, con una caída del 6,8%
- Eslovenia, con un retroceso del 3,5%
- Eslovaquia, con una bajada del 2,4%
Estos datos evidencian que el consumo en el bloque europeo no sigue una trayectoria uniforme. Mientras algunos mercados aceleran o sostienen el crecimiento, otros experimentan contracciones claras, lo cual puede relacionarse con presiones sobre el poder adquisitivo, cambios en la demanda o diferencias en el entorno económico.
Para el sector retail, esto supone un reto adicional: la estrategia comercial y de distribución no puede basarse en un único patrón europeo, sino que debe adaptarse a la realidad de cada país y, en particular, a la evolución del gasto por categorías.
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Qué significa para el retail europeo en el arranque de 2026
El balance de febrero deja varias conclusiones útiles para el sector y para quienes siguen la evolución del consumo en Europa:
- El crecimiento continúa, con un +1,7% interanual en la UE, pero con una moderación frente a enero.
- Los no alimentarios lideran: el incremento del 2,3% sugiere mayor resiliencia en gasto discrecional y en categorías como la moda.
- El liderazgo geográfico es claro: Portugal destaca con fuerza y Francia marca el ritmo entre grandes economías.
- España se consolida como un mercado más dinámico dentro del grupo de grandes países.
- Hay heterogeneidad: tanto por arriba (Luxemburgo, Malta, Bulgaria) como por abajo (Rumanía, Eslovenia, Eslovaquia).
En conjunto, el retail europeo muestra estabilidad y capacidad de adaptación, aunque el pulso del consumo sigue dependiendo del país y del tipo de compra. El dato de febrero actúa como una fotografía del presente: el consumo no se apaga, pero cambia de ritmo y de forma, y eso es lo que determina las oportunidades para marcas, distribuidores y operadores del sector.


