Durante la decimotercera edición del Barcelona Fashion Summit, Carlos Sánchez Altable, socio de McKinsey & Company, destacó la inestabilidad política como una variable de riesgo fundamental para el futuro del sector moda. En su intervención, que tuvo lugar en el Palau de la Música Catalana, Sánchez ilustró cómo eventos recientes, como los ataques de los rebeldes hutíes en Yemen y las revueltas en Bangladesh, han interrumpido las cadenas de suministro, subrayando así la necesidad de diversificar las fuentes de aprovisionamiento. Con más de quinientos directivos presentes, enfatizó que el sector debe ser proactivo en la adaptación a estos desafíos y trabajar en la diversificación de su cartera.
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Sánchez también mencionó que la pandemia de Covid-19 fue un punto clave, pero que no debe verse como un evento aislado; afirmó que en los últimos diez años, la moda ha enfrentado disrupciones frecuentes. Esta continuidad de crisis ha llevado a una mayor conciencia sobre las debilidades existentes en la cadena de suministro. Se refirió a la dependencia de China, subrayando que, aunque sigue siendo el principal productor global, otros países como Camboya, Bangladesh, Vietnam e India están emergiendo rápidamente como competidores significativos, lo que podría cambiar la dinámica de producción en la moda.
El experto hizo hincapié en que, aunque la vuelta a una producción totalmente local en Europa puede ser complicada, existen oportunidades en áreas como el reciclaje y prácticas sostenibles que la Unión Europea debe aprovechar. Esta situación refleja una complejidad en revertir la globalización, ya que si bien se espera un aumento en el nearshoring, el retorno completo de todas las cadenas de suministro a Europa es poco probable. En cambio, la tendencia será hacia una producción más localizada en países próximos, como algunos en África y Latinoamérica, a la vez que los grandes proveedores existentes en los países tradicionales también van a expandirse y fortalecer sus alianzas con marcas, manejando así un incremento en la volatilidad de la cadena.
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Sánchez abordó el papel creciente de la inteligencia artificial en el sector, sugiriendo que puede ofrecer herramientas valiosas para mejorar la previsión de la demanda y optimizar procesos de distribución. A pesar de las dificultades en anticipar con precisión la respuesta del consumidor a nuevos productos, la implementación de tecnologías como la IA promete oportunidades significativas para corregir errores y reducir niveles de stock. La jornada del Barcelona Fashion Summit, que se centró en el tema «Revolución: rompiendo los paradigmas de la industria de la moda,» reunió a líderes del sector para debatir sobre estos y otros desafíos futuros en la industria de la moda.


