Vino sostenible, la apuesta de RIVAS por Colombia, el vino no solo es una bebida que reúne historia, cultura y tradición, también puede convertirse en un vehículo de transformación social, ambiental y económica. Hoy, en un mundo donde la sostenibilidad es más que una tendencia y se ha convertido en una necesidad global, proyectos que integran conciencia ambiental con calidad de producto ganan cada vez más relevancia.
En Colombia, un país que ha asumido compromisos concretos frente a la reducción de emisiones de CO₂, la economía circular y la neutralidad de carbono, surgen propuestas empresariales que buscan ser coherentes con estos objetivos. Uno de los casos más recientes es RIVAS, una compañía que ha llegado al mercado nacional con un enfoque disruptivo: ofrecer vino chileno de calidad mientras impulsa la sostenibilidad y genera empleo local.
Este modelo de negocio no solo fortalece los lazos comerciales entre Colombia y Chile, sino que además ofrece una nueva perspectiva sobre cómo los productos de consumo masivo pueden integrarse a cadenas de valor responsables con el planeta y con las comunidades.
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Contexto: Colombia y su compromiso climático
El cambio climático se ha convertido en uno de los mayores retos de la humanidad y Colombia no es ajena a esta realidad. En el marco del Acuerdo de París, el país se comprometió a reducir en un 51 % sus emisiones de gases de efecto invernadero para el 2030 y alcanzar la carbono neutralidad hacia 2050.
Para avanzar en esta meta, diferentes sectores productivos han empezado a transformar sus operaciones. Un ejemplo de ello es el programa Visión Circular ANDI, que en 2024 logró recuperar más de 214.000 toneladas de envases y empaques reciclados. De esa cifra, 27.000 toneladas correspondieron a vidrio, lo que representa un 12,6 % del total. Estas cifras demuestran que existe un compromiso empresarial real por reducir la huella ambiental y fomentar el reciclaje como parte de una economía circular.
Es en este contexto donde aparece el caso de RIVAS, que se suma a este esfuerzo colectivo apostando por un modelo de negocio en el que el vino es el protagonista, pero la sostenibilidad y la creación de empleo son los motores principales.
RIVAS: un puente entre Chile y Colombia
La relación comercial entre Colombia y Chile se ha consolidado en las últimas décadas. Según datos de la Cámara de Comercio Colombo-Chilena, actualmente existen más de 200 empresas chilenas establecidas en Colombia y el stock total de inversión supera los US $20.000 millones. Este vínculo bilateral ha fortalecido áreas como la minería, la energía, los servicios financieros y, más recientemente, el consumo masivo.
En este escenario, surge la idea de RIVAS, un proyecto liderado por emprendedores con raíces en ambos países que encontraron en el vino un vehículo para estrechar lazos culturales y comerciales. Inspirados por la tradición vitivinícola chilena y motivados por el creciente interés del consumidor colombiano por productos auténticos y de calidad, la iniciativa tomó forma con la llegada de Viña Santa Irene, una bodega familiar ubicada en el Valle Central de Chile con décadas de historia.
La propuesta de RIVAS no se limita a importar y distribuir vino. La compañía busca construir un modelo de operación que tenga impacto económico, social y ambiental positivo en Colombia. Por eso, ha generado empleos directos e indirectos en áreas como almacenamiento, transporte, diseño, mercadeo y agencias locales, mientras que apuesta por una estrategia de distribución sostenible.
Vino con propósito: la sostenibilidad como diferenciador
El mercado del vino en Colombia ha crecido de manera constante en los últimos años, impulsado por el interés de los consumidores jóvenes y de segmentos medios y altos por explorar nuevas experiencias gastronómicas. Sin embargo, lo que diferencia a RIVAS de otras marcas no es solo la calidad de sus productos, sino su compromiso con la sostenibilidad.
Según Gustavo Vera Novoa, CEO de la compañía:
“Desde la compañía queremos seguir contribuyendo en la reducción de la huella de carbono en Colombia. Es por eso que planificamos las importaciones por volumen para reducir el CO₂, empleamos empaques reciclables y apostamos por una cadena de distribución corta y eficiente”.
Este enfoque integra varios componentes clave:
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Reducción de emisiones: al planificar las importaciones en grandes volúmenes, se reducen los viajes y, con ellos, las emisiones generadas por el transporte.
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Economía circular: uso de empaques reciclables que se integran a programas nacionales de recuperación de materiales como Visión Circular ANDI.
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Distribución eficiente: la compañía busca una cadena de valor más corta, disminuyendo intermediarios y optimizando rutas para reducir impactos ambientales.
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Alianzas verdes: RIVAS se encuentra en proceso de establecer colaboraciones con iniciativas locales de sostenibilidad para compensar parte de su huella y generar valor compartido.
En síntesis, se trata de un modelo donde cada copa de vino no solo representa disfrute, sino también un compromiso con el planeta.
Chile, referente mundial en vinos sostenibles
La apuesta de RIVAS también se respalda en el liderazgo que Chile ha construido en materia de sostenibilidad vitivinícola. De acuerdo con Wines of Chile, el 80 % de las exportaciones de vino chileno provienen de viñas certificadas bajo el Código de Sustentabilidad del Vino Chileno, un estándar pionero en América Latina que abarca tres dimensiones:
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Ambiental: uso eficiente del agua y la energía, protección de ecosistemas y manejo responsable de residuos.
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Social: bienestar de trabajadores, equidad de género y relación justa con las comunidades.
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Económica: modelos de negocio sostenibles que aseguren competitividad a largo plazo.
Este contexto otorga credibilidad y respaldo a la propuesta de RIVAS, que no solo trae un producto de alta calidad, sino que lo hace dentro de un marco de responsabilidad ambiental y social.
Impacto local en Colombia
Más allá de importar vino, RIVAS ha puesto el foco en generar empleo y oportunidades en Colombia. Su operación incluye alianzas con bodegas de almacenamiento, empresas de transporte, diseñadores gráficos, agencias de publicidad y otros profesionales del país. Esto permite que la cadena de valor no solo beneficie a Chile como país productor, sino también a Colombia como mercado receptor.
De esta forma, el proyecto se convierte en un ejemplo de cómo las empresas internacionales pueden adaptarse al contexto local y contribuir al desarrollo económico más allá de las cifras de ventas.
Hoja de ruta de RIVAS en Colombia
El CEO de RIVAS ha sido claro en sus metas a corto, mediano y largo plazo:
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Corto plazo: consolidar la presencia en Bogotá y en otras capitales mediante venta directa y alianzas estratégicas con distribuidores locales.
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Mediano plazo: expandirse hacia restaurantes, cadenas de supermercados y plataformas de comercio electrónico, manteniendo siempre un contacto cercano con los consumidores.
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Largo plazo: posicionarse como una marca referente de vino chileno en Colombia, con la visión de diversificar su portafolio hacia otras bebidas con valor agregado.
Esta hoja de ruta muestra que la apuesta de la compañía es seria y coherente: no se trata de una incursión temporal, sino de una estrategia de largo aliento que busca construir confianza y reconocimiento en el consumidor colombiano.
Vino, cultura y sostenibilidad: una experiencia para el consumidor
El consumidor actual no solo busca calidad en los productos que consume, también espera coherencia entre lo que compra y sus valores personales. Cada vez más, los colombianos están interesados en marcas que apoyen la sostenibilidad, generen impacto social y promuevan prácticas responsables.
RIVAS se alinea con esta tendencia al ofrecer un producto que combina:
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Calidad: vinos provenientes de viñas con tradición e innovación en el Valle Central de Chile.
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Accesibilidad: precios adaptados al mercado colombiano sin sacrificar excelencia.
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Sostenibilidad: procesos conscientes que reducen la huella ambiental y promueven empleos locales.
De esta manera, cada botella de RIVAS no solo es vino, sino también una invitación a ser parte de un movimiento que busca equilibrar disfrute, responsabilidad y compromiso con el planeta.
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Una copa de futuro sostenible
El caso de RIVAS en Colombia es un ejemplo de cómo las empresas pueden trascender la lógica tradicional del comercio para convertirse en agentes de cambio social y ambiental. En un país con grandes desafíos en materia climática y con una meta ambiciosa de reducción de emisiones, propuestas como esta demuestran que el sector privado tiene un rol fundamental en la construcción de un futuro más sostenible.
Al conectar a Colombia con la tradición vitivinícola de Chile, generar empleo local y comprometerse con prácticas sostenibles, RIVAS se posiciona como una marca con propósito, capaz de inspirar a consumidores y de aportar al cumplimiento de los objetivos climáticos nacionales.
Al final, cada copa de vino RIVAS representa mucho más que un brindis: es un acto de responsabilidad con el medio ambiente, de apoyo al empleo local y de confianza en un futuro donde el comercio y la sostenibilidad van de la mano.


