Video y emoción, la clave del marketing deportivo rumbo al Mundial 2026, el deporte, en todas sus disciplinas, siempre ha sido un escenario privilegiado para conectar con audiencias diversas. Sin embargo, en la era digital actual, esa conexión ya no depende únicamente del espectáculo que ocurre dentro del campo, la cancha o el estadio. Hoy, lo que verdaderamente atrae y retiene la atención de los fanáticos es la capacidad de las marcas y organizaciones deportivas para contar historias visuales que reflejen tanto el triunfo como la vulnerabilidad, tanto el esfuerzo en los entrenamientos como la vida personal de los atletas.
Un reciente estudio realizado por VisualGPS, la plataforma de insights de Getty Images, confirmó una tendencia que ya se intuía: el video es el formato rey del marketing deportivo, especialmente entre los más jóvenes. De hecho, el 86% de los Millennials y de la Generación Z prefiere consumir contenido en video cuando sigue a sus equipos, atletas o marcas favoritas.
No obstante, el mismo estudio revela un vacío preocupante: el 85% del contenido deportivo actual se centra únicamente en escenas de acción o en logros dentro del campo, ignorando un terreno fértil que hoy tiene más valor que nunca: la humanización del deporte. En otras palabras, la mayoría de las marcas están dejando de lado la oportunidad de conectar desde las emociones, de contar las historias humanas detrás del uniforme, de mostrar al atleta como persona, vecino, hijo, amigo o miembro de una comunidad.
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Del campo de juego a la conexión emocional
El deporte ha sido tradicionalmente narrado desde la épica: el gol imposible, la medalla soñada, la carrera que rompe récords. Sin embargo, las audiencias modernas esperan algo más. Según VisualGPS, 6 de cada 10 personas en América Latina consideran que la industria deportiva no refleja todavía la realidad que existe detrás del deporte. Esa brecha representa una oportunidad inmensa para marcas y organizaciones: mostrar lo invisible, retratar lo cotidiano y acercar lo humano.
Un ejemplo claro lo ofrecen los documentales deportivos que hoy triunfan en plataformas como Netflix o Amazon Prime, en donde más allá de los triunfos en la cancha, se narran las luchas internas, las tensiones familiares, los retos de salud mental y los sacrificios que implica la vida de un deportista profesional. Estas producciones confirman que el público conecta mejor con el esfuerzo humano que con el resultado final.
En este sentido, las marcas que logren trasladar esta narrativa emocional a sus campañas de video rumbo al Mundial 2026 tendrán una ventaja competitiva clara. No se trata solo de patrocinar un evento, sino de construir una relación genuina con los fanáticos a través de mensajes que inspiren, incluyan y reflejen la diversidad real de la sociedad.
El poder de la representación: diversidad y causas sociales
Otro hallazgo fundamental de la investigación de Getty Images es que el 64% de las personas espera que las marcas deportivas tomen posición frente a causas sociales relevantes. Esto significa que el deporte ya no puede limitarse a ser un espacio “neutral”. Hoy, atletas, equipos y organizaciones tienen un rol protagónico como voceros del cambio social.
En América Latina, 6 de cada 10 personas desean ver cómo las ligas y marcas deportivas abordan temas como la salud mental y la sostenibilidad. Y no basta con discursos institucionales: lo que realmente impacta son narrativas visuales auténticas y cercanas que incluyan a los propios atletas o a personas reales.
La clave está en representar la diversidad: mostrar cuerpos distintos, edades variadas, géneros, etnias y contextos sociales amplios. El deporte puede ser una plataforma poderosa para inspirar inclusión, pero solo si se comunica de manera honesta y visualmente representativa.
El Mundial 2026: una vitrina sin precedentes
El Mundial de Fútbol 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, no solo será el evento deportivo más grande de la historia por la cantidad de selecciones y partidos; también representará una vitrina mediática sin precedentes para las marcas que deseen conquistar al público global.
En este escenario, el contenido de video será el protagonista. La competencia por captar la atención de millones de espectadores en todo el mundo exigirá creatividad, innovación y autenticidad. No bastará con transmitir anuncios durante los partidos; será necesario construir una estrategia digital integral que combine videos en redes sociales, cápsulas documentales, transmisiones en vivo y contenidos creados por los propios fanáticos.
El reto es grande: crear campañas memorables que no se sientan como publicidad, sino como parte de la experiencia deportiva. Y para lograrlo, la clave será escuchar y entender qué buscan las audiencias.
Lo que quieren ver los fanáticos
Los datos de VisualGPS permiten identificar tres grandes expectativas del público rumbo al Mundial 2026:
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Historias humanas detrás del deporte: mostrar quiénes son los atletas fuera de la cancha, cómo entrenan, qué obstáculos enfrentan y qué sueños los mueven.
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Compromiso con causas sociales: abordar de forma auténtica temas como inclusión, sostenibilidad, igualdad de género y salud mental.
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Diversidad real en la representación visual: incluir a personas comunes y a fanáticos de distintas edades, contextos y cuerpos, no solo a atletas profesionales.
En un mundo saturado de imágenes y mensajes, el deporte sigue siendo un espacio de conexión emocional genuina. Según el estudio, un 65% de las personas en Latinoamérica ve al deporte como una forma de relajarse y desconectarse. Ese sentimiento de comunidad y pertenencia es lo que las marcas deben capturar y potenciar a través de videos que transmitan alegría, pasión y cercanía.
Del archivo a la creatividad: cómo producir contenido relevante
Una de las grandes ventajas actuales es la diversidad de recursos con los que cuentan las marcas para producir contenido audiovisual. Getty Images, por ejemplo, trabaja con más de 130 organismos deportivos incluyendo la FIFA y documenta más de 50.000 eventos al año. Esto significa que las organizaciones tienen acceso no solo a imágenes tradicionales de acción, sino también a material exclusivo de los momentos íntimos y cotidianos del deporte.
La creatividad, entonces, no depende únicamente de producir contenido nuevo, sino de reutilizar y recontextualizar material existente para contar nuevas historias. Un clip de un vestuario, una foto de un entrenamiento o una imagen de un atleta compartiendo con su familia pueden tener tanto o más impacto que una jugada espectacular.
Estrategias para marcas y organizaciones
De cara al Mundial 2026, las marcas que quieran destacarse deben considerar estas estrategias clave:
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Invertir en contenido de video humanizado: no limitarse a la acción deportiva, sino mostrar lo que ocurre antes y después del partido.
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Apostar por microhistorias en redes sociales: breves cápsulas que los usuarios puedan compartir y que transmitan emociones auténticas.
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Incluir a los fanáticos como protagonistas: generar campañas participativas en donde la comunidad aporte sus propios videos o testimonios.
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Conectar con causas sociales: alinear la comunicación con temas relevantes como la equidad, la inclusión y la sostenibilidad.
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Diversificar formatos y canales: desde TikTok hasta YouTube, pasando por transmisiones en vivo, stories e incluso experiencias inmersivas.
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El juego ya empezó
El Mundial 2026 será mucho más que un evento deportivo: será un escenario cultural y mediático que marcará la próxima década en marketing deportivo. En este contexto, el video se posiciona como la herramienta más poderosa para conectar con los fanáticos, siempre que se utilice con autenticidad y visión estratégica.
Las marcas y organizaciones que comprendan que la verdadera magia del deporte está en las historias humanas que lo sostienen serán las que logren conquistar corazones, fidelizar audiencias y trascender más allá de los 90 minutos de un partido.
El juego ya empezó, y quienes sepan contar las historias correctas serán los verdaderos ganadores rumbo al 2026.


