Vestimenta importada en Colombia, China a la cabeza, aranceles en aumento y el dominio de H&M, Zara y Falabella, en la continuidad del exhaustivo análisis del Observatorio de Desempeño Económico de los Centros Comerciales y Retailers, desarrollado por la consultora especializada Mall & Retail para el primer trimestre de 2025, la presente edición profundiza en el intrincado comportamiento de las importaciones de ropa y vestuario hacia Colombia durante este periodo crucial. Este análisis se realiza en un contexto aún marcado por la implementación del Decreto 2598, una medida gubernamental que estableció un arancel significativo del 40% ad valorem a las importaciones de confecciones provenientes de países con los que Colombia no mantiene acuerdos comerciales preferenciales. Las dinámicas generadas por esta política arancelaria están moldeando de manera significativa el panorama del mercado de vestuario en el país sudamericano.
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En primer término, resulta fundamental señalar que durante el primer trimestre del año 2025, el volumen total de las importaciones de Colombia alcanzó la cifra de US$16.248 millones, registrando un notable crecimiento del 11,9% en comparación con el mismo periodo del año 2024. Dentro de este contexto general, el sector de las manufacturas continuó siendo el principal motor de estas compras internacionales, experimentando un crecimiento del 10,9%.
En este escenario macroeconómico, las importaciones específicas de prendas de vestir mostraron un comportamiento particularmente destacado y dinámico. Estas ascendieron a un valor total de US$141,7 millones, lo que representa un crecimiento del 15% en comparación con el mismo periodo del año anterior, constituyendo el 1% del total de las importaciones del país. Este dato crucial confirma la alta dependencia que el sector de la moda en Colombia mantiene con respecto a los flujos internacionales de mercancías, especialmente en categorías de consumo masivo como el fast fashion y los básicos de vestuario, que continúan liderando la oferta tanto en los canales de venta físicos tradicionales como en las plataformas digitales de comercio electrónico.
Por otro lado, al analizar el Índice de Producción Industrial (IPI) reportado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), se observa que durante el primer trimestre de 2025 la confección de prendas de vestir a nivel nacional experimentó un crecimiento del 8,2%. Este dato relevante evidencia que el volumen de las compras de vestuario proveniente del exterior supera significativamente el ritmo de crecimiento de la producción nacional, lo que subraya la persistente importancia de las importaciones para satisfacer la demanda del mercado colombiano.
La importación de prendas de vestir continúa viéndose directamente afectada por el impacto de los nuevos aranceles impuestos por el Decreto 2598. Los resultados del primer trimestre de 2025 permiten dimensionar de manera más precisa el efecto de esta política comercial. El recaudo por concepto de aranceles a las importaciones de vestuario ascendió a la considerable suma de COP $219.319 millones, lo que representa un crecimiento significativo del 24,3% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Es importante destacar que este aumento en la recaudación arancelaria no ha implicado una reducción sustancial del volumen de las importaciones de vestuario; por el contrario, ha significado un incremento en los costos para los consumidores finales y una mayor carga tributaria para los importadores que operan en el sector de la moda en Colombia.
Desde una perspectiva geográfica, China continúa consolidándose como el principal país de origen de las prendas de vestir importadas por Colombia, manteniendo una participación dominante del 41,3% sobre el valor total de estas importaciones. El volumen de vestuario importado desde el gigante asiático se situó en US$58,7 millones durante el primer trimestre de 2025, registrando un notable crecimiento del 34,6% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
En segundo lugar, se ubicó Bangladés como un importante proveedor de vestuario para el mercado colombiano, con una participación del 16,4% y un valor de US$23,3 millones en importaciones durante el primer trimestre de 2025. Camboya se posicionó en el tercer lugar, con importaciones de vestuario por un valor de US$9,5 millones y una participación del 6,7%. Estos datos confirman una marcada concentración de las importaciones de prendas de vestir en los países asiáticos, una tendencia que persiste a pesar de la implementación de medidas proteccionistas y de los esfuerzos declarados por fomentar y fortalecer la producción local de la industria textil y de la confección en Colombia.
Al analizar las importaciones por marcas específicas, la cadena de moda rápida H&M lideró el ranking con un valor de US$16,2 millones en importaciones durante el primer trimestre de 2025, experimentando un crecimiento del 12,5% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Le siguió de cerca la también gigante del fast fashion Zara, con importaciones por un valor de US$14,4 millones y un crecimiento del 15,7%. La cadena de tiendas por departamento Falabella ocupó el tercer lugar en el ranking de importaciones de vestuario, con un valor de US$13,5 millones y un sorprendente incremento del 38,1%, un aumento que probablemente está asociado al fortalecimiento de sus canales logísticos y a una estrategia de surtido orientada a la rentabilidad en segmentos de precios intermedios.
Sin embargo, el dato más revelador y significativo del informe de Mall & Retail lo aporta la comparación directa con las cifras del año 2022, el año inmediatamente anterior a la implementación de la medida arancelaria del Decreto 2598. Mientras que el valor total de la ropa importada hacia Colombia ha decrecido apenas un 7% entre 2022 y el primer trimestre de 2025, el número de unidades de prendas de vestir importadas ha experimentado un crecimiento del 4,3% durante el mismo periodo. Aún más llamativo es el aumento considerable de los ingresos generados por concepto de aranceles a las importaciones de vestuario, que se han incrementado en un impresionante 90,7%. Estos datos sugieren fuertemente que la política comercial implementada no ha generado el efecto esperado en términos de protección y fortalecimiento de la industria nacional de la confección. Por el contrario, la medida arancelaria ha encarecido los precios de la ropa para el consumidor final y ha incrementado los ingresos fiscales del gobierno colombiano, sin modificar de manera fundamental la estructura de dependencia del mercado colombiano de moda frente a la oferta internacional, especialmente proveniente de los países asiáticos.
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Los resultados del análisis de las importaciones de prendas de vestir durante el primer trimestre de 2025 demuestran que el mercado colombiano de la moda sigue siendo profundamente globalizado, mostrando una notable resiliencia ante las barreras arancelarias implementadas y estando fuertemente influenciado por los grandes actores del fast fashion a nivel mundial. El continuo crecimiento de las importaciones de vestuario y el significativo aumento en la recaudación de aranceles refuerzan la necesidad de una discusión técnica y estructural profunda sobre el verdadero impacto de las políticas proteccionistas en un sector donde la competitividad sigue dependiendo, en gran medida, de la eficiencia logística de las cadenas de suministro globales, del posicionamiento estratégico de las marcas en la mente del consumidor y de la sensibilidad al precio del consumidor final colombiano. Según publica Mall & Retail

