Siete retos para fortalecer la confianza digital, la transformación digital avanza con rapidez en Colombia, pero su consolidación dependerá de la capacidad del próximo gobierno para convertir los avances regulatorios en herramientas que funcionen de manera efectiva para ciudadanos, empresas e instituciones. Aunque el país ha dado pasos importantes en materia de protección de datos, finanzas abiertas e interoperabilidad, especialistas coinciden en que aún existen desafíos que deben resolverse para consolidar un ecosistema basado en la confianza digital y el aprovechamiento responsable de la información.
En este contexto, Certena, empresa especializada en privacidad, gestión del consentimiento y gobernanza de datos, identifica siete frentes estratégicos que marcarán la evolución del país durante los próximos años. La organización considera que temas como la implementación del modelo de Open Finance, la portabilidad de datos, la biometría, el fortalecimiento del régimen sancionatorio y la supervisión de terceros serán determinantes para construir una economía digital más competitiva, segura e interoperable.
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Colombia avanza, pero enfrenta el desafío de pasar de la regulación a la implementación
En los últimos años Colombia ha fortalecido su marco regulatorio en materia digital. El país ya cuenta con un decreto que establece las bases para el desarrollo del modelo de Open Finance, mientras el Congreso estudia proyectos de ley relacionados con la portabilidad de datos. Paralelamente, la autoridad nacional de protección de datos se ha consolidado como una de las más activas de América Latina, atendiendo alrededor de 8.000 quejas mensuales relacionadas con el tratamiento de información personal.
Sin embargo, contar con normas no garantiza por sí solo el éxito del sistema. La verdadera prueba estará en convertir esas disposiciones en procesos operativos que permitan a empresas, entidades financieras y ciudadanos interactuar bajo estándares comunes de seguridad, interoperabilidad y transparencia.
Uno de los principales retos consiste en desarrollar los estándares técnicos necesarios para que el intercambio de información pueda realizarse de manera eficiente y segura, evitando que las diferencias entre plataformas limiten la apertura del ecosistema financiero.
Open Finance requiere acelerar su implementación
El desarrollo del modelo de Open Finance representa uno de los proyectos más relevantes para la transformación financiera del país. El Decreto 0368 de 2026 establece la apertura de sistemas para facilitar el intercambio de información entre diferentes actores con el propósito de fomentar la competencia, impulsar la innovación y ampliar la inclusión financiera.
No obstante, la implementación todavía enfrenta tareas pendientes. Las mesas técnicas encargadas de definir aspectos operativos aún deben establecer protocolos comunes que permitan a las entidades compartir información bajo criterios homogéneos.
Desde la perspectiva del sector, mantener el impulso de esta iniciativa será fundamental para evitar que el proceso pierda dinamismo y para garantizar que tanto grandes organizaciones como nuevos participantes puedan integrarse en igualdad de condiciones.
El consentimiento será una pieza central del nuevo ecosistema
Otro de los aspectos que marcará el futuro de la economía basada en datos será la evolución de los mecanismos mediante los cuales los ciudadanos autorizan el uso de su información personal.
La tendencia internacional apunta hacia modelos de consentimiento mucho más específicos, donde las personas puedan decidir con mayor precisión qué datos comparten, con quién lo hacen y para qué finalidades autorizan su utilización.
La adopción de este tipo de esquemas no solo exige plataformas tecnológicas más sofisticadas, sino también procesos de educación digital que permitan a los usuarios comprender el alcance de sus decisiones y ejercer un control real sobre su información.
De acuerdo con Nathalia Landeta, CEO y fundadora de Certena, el éxito del ecosistema dependerá en gran medida de que las experiencias digitales ofrezcan transparencia, simplicidad y mecanismos intuitivos que permitan al ciudadano gestionar sus datos con confianza, fortaleciendo así la relación entre usuarios y organizaciones.
La regulación sobre biometría aún requiere mayor claridad
El crecimiento de los servicios digitales también incrementa la necesidad de fortalecer los mecanismos de autenticación y prevención del fraude.
En este escenario, la biometría se perfila como una herramienta cada vez más importante para verificar identidades y reducir los riesgos asociados a la suplantación de personas. Sin embargo, su utilización también plantea desafíos relacionados con la protección de datos personales y la privacidad.
Por esta razón, especialistas consideran necesario establecer criterios regulatorios más claros que definan cuándo resulta proporcional exigir autenticación biométrica y en qué casos pueden utilizarse métodos alternativos de validación.
Una regulación más precisa contribuiría a ofrecer mayor seguridad jurídica tanto para las empresas como para los usuarios, facilitando la adopción de tecnologías avanzadas sin comprometer los derechos fundamentales.
Incentivar las buenas prácticas puede ser tan importante como sancionar
El fortalecimiento de la confianza digital no depende únicamente de la existencia de sanciones para quienes incumplen las normas.
Diversos países han demostrado que los ecosistemas más maduros combinan mecanismos de supervisión con incentivos que estimulan a las organizaciones a adoptar voluntariamente estándares superiores de protección de datos.
Entre las alternativas planteadas se encuentran esquemas de certificación, reconocimientos públicos, beneficios regulatorios y mecanismos que permitan identificar a las compañías con mayores niveles de gobernanza y seguridad de la información.
Este enfoque busca convertir la protección de datos en un factor de competitividad y reputación empresarial, promoviendo inversiones permanentes en privacidad y ciberseguridad.
La supervisión deberá extenderse a toda la cadena de proveedores
A medida que aumenta la interoperabilidad entre plataformas, también crece el número de organizaciones que participan en el tratamiento y procesamiento de información.
En consecuencia, la seguridad del ecosistema ya no depende únicamente de bancos, entidades financieras o grandes empresas tecnológicas, sino también de proveedores externos que administran servicios, desarrollan aplicaciones o gestionan infraestructura digital.
Por ello, una de las prioridades será fortalecer los mecanismos de auditoría y supervisión sobre toda la cadena de terceros, garantizando que cada participante cumpla estándares equivalentes de protección y seguridad.
La incorporación de estos controles desde las primeras fases del desarrollo del modelo permitirá reducir riesgos y fortalecer la confianza de los usuarios.
La portabilidad de datos sigue pendiente de consolidarse como derecho
Otro aspecto considerado estratégico es la necesidad de otorgar rango legal al derecho de portabilidad de datos.
Aunque Colombia ya cuenta con regulación específica para la portabilidad financiera, aún no existe una ley estatutaria que reconozca este derecho como una garantía fundamental aplicable de manera amplia.
La aprobación de los proyectos actualmente en discusión permitiría consolidar el modelo de Open Finance sobre una base jurídica más sólida, garantizando que cualquier ciudadano pueda solicitar el traslado de su información entre diferentes proveedores sin depender de cambios regulatorios posteriores.
Esta medida acercaría al país a estándares ya implementados en diversas economías latinoamericanas y europeas.
La continuidad técnica será determinante para el desarrollo del ecosistema
Además de los cambios normativos, el fortalecimiento institucional será otro elemento clave para consolidar la confianza digital.
Entidades como la Superintendencia Financiera y la Superintendencia de Industria y Comercio han acumulado durante los últimos años un importante conocimiento técnico en materia de protección de datos, supervisión y regulación digital.
Mantener esa capacidad especializada permitirá asegurar la continuidad de proyectos estratégicos y preservar criterios técnicos en la toma de decisiones, independientemente de los cambios de administración que puedan producirse durante los próximos años.
La estabilidad institucional también resulta fundamental para ofrecer confianza tanto a inversionistas como a empresas nacionales e internacionales interesadas en desarrollar soluciones digitales en Colombia.
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La confianza será el verdadero motor de la economía basada en datos
El avance hacia una economía digital plenamente interoperable dependerá mucho más que de la tecnología disponible. Requerirá instituciones sólidas, reglas claras, estándares compartidos y ciudadanos capaces de ejercer un control informado sobre su información.
La consolidación del Open Finance, el fortalecimiento de la protección de datos y la creación de mecanismos que equilibren innovación con privacidad serán algunos de los factores que determinarán la competitividad digital del país durante los próximos años.
Si Colombia logra convertir su actual marco regulatorio en un ecosistema operativo, transparente y confiable, tendrá la oportunidad de posicionarse como uno de los referentes regionales en materia de economía digital, innovación financiera y gobernanza de datos, construyendo un entorno donde la confianza se convierta en uno de los principales activos para impulsar el desarrollo económico.

