Seguros para vehículos eléctricos avanzan hacia la rentabilidad, el crecimiento acelerado de los vehículos eléctricos está transformando la movilidad a nivel mundial y obligando al sector asegurador a replantear sus modelos de evaluación de riesgos. Aunque este segmento aún presenta desafíos relacionados con los costos de reparación y la complejidad tecnológica de los automóviles, los mercados más desarrollados comienzan a mostrar señales de una mayor rentabilidad gracias al uso de datos más precisos, modelos de tarificación más sofisticados y mejoras en los procesos de reparación.
Así lo revela el más reciente informe «Electric Vehicle Insurability: Markets Maturing», elaborado por el Swiss Re Institute, que analiza cómo la expansión de la movilidad eléctrica está modificando el negocio de los seguros y cuáles serán los factores determinantes para garantizar su sostenibilidad en los próximos años.
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La movilidad eléctrica acelera su crecimiento mundial
La adopción de vehículos eléctricos continúa ganando terreno en los principales mercados internacionales.
De acuerdo con proyecciones de la Agencia Internacional de Energía (IEA), este tipo de automóviles representará la mayor parte de las ventas de vehículos nuevos en Europa y China hacia 2030, consolidando una transición que también comienza a extenderse hacia otras regiones, incluida América Latina.
Este crecimiento está permitiendo que las aseguradoras acumulen mayor experiencia en la evaluación de riesgos específicos asociados a esta tecnología, desarrollando herramientas más avanzadas para calcular primas, gestionar siniestros y diseñar productos ajustados al comportamiento real de los usuarios.
El costo de reparación sigue siendo el principal desafío
A pesar de los avances, el informe identifica que el mayor obstáculo para la rentabilidad del seguro continúa siendo el elevado costo de reparación de los vehículos eléctricos.
Componentes como las baterías de alto voltaje, los sensores de asistencia avanzada a la conducción (ADAS) y los sistemas electrónicos especializados hacen que cualquier intervención técnica resulte significativamente más costosa que en un vehículo con motor de combustión interna.
Las diferencias son evidentes en varios mercados.
En Estados Unidos, la severidad promedio de los daños reparables en vehículos eléctricos fue cerca de un 25 % superior durante 2025.
En Francia, los costos de reparación fueron aproximadamente un 23 % más altos, mientras que en el Reino Unido las reparaciones continúan siendo alrededor de un 25 % más costosas y requieren cerca de un 14 % más de tiempo para completarse.
Estas diferencias representan uno de los principales retos para las aseguradoras, que deben equilibrar el crecimiento del segmento con la necesidad de mantener niveles adecuados de rentabilidad.
Más costosos de reparar, pero no más propensos a accidentes
El análisis también desmonta uno de los mitos más extendidos sobre la movilidad eléctrica.
Aunque reparar un vehículo eléctrico suele ser más costoso, la evidencia disponible indica que estos automóviles no presentan una mayor frecuencia de accidentes frente a los vehículos tradicionales.
Estudios realizados en Alemania y Noruega muestran niveles de siniestralidad similares e incluso inferiores cuando se consideran variables como el perfil del conductor, el uso del vehículo y los kilómetros recorridos.
En el caso de Noruega, por ejemplo, la frecuencia de accidentes por kilómetro recorrido fue un 17 % menor entre los vehículos eléctricos, lo que demuestra que el mayor costo del seguro no está asociado necesariamente a una mayor probabilidad de sufrir accidentes.
Noruega y China muestran el camino
El informe destaca dos mercados que hoy sirven como referencia para la industria aseguradora: Noruega y China.
Noruega continúa liderando la transición hacia la movilidad eléctrica. Durante 2025, el 96 % de los automóviles nuevos vendidos en el país correspondió a vehículos eléctricos, convirtiéndolo en el mercado más avanzado del mundo en esta materia.
La elevada penetración permitió a las aseguradoras desarrollar modelos de segmentación mucho más precisos, mejorando la identificación de riesgos y controlando el crecimiento de los índices de pérdidas.
China, por su parte, también registra avances importantes.
El índice combinado del segmento de vehículos de nueva energía (NEV) pasó de 109 % en 2023 a 105,7 % en 2025, reflejando una mejora progresiva en la rentabilidad del negocio asegurador.
Al mismo tiempo, las primas del segmento crecieron un 35 % en un solo año, alcanzando los 190.000 millones de yuanes, impulsadas por el fuerte aumento del parque automotor eléctrico.
No todos los vehículos eléctricos representan el mismo riesgo
Uno de los principales hallazgos del estudio es que los riesgos asociados a la movilidad eléctrica no son homogéneos.
Las diferencias entre fabricantes, modelos, tecnologías de batería y sistemas de seguridad generan variaciones importantes en el comportamiento de los siniestros y en los costos de reparación.
En China, por ejemplo, la pérdida esperada promedio de un vehículo de nueva energía es aproximadamente 2,2 veces superior a la registrada en un automóvil de combustión interna.
Sin embargo, el comportamiento cambia significativamente entre modelos.
El informe señala que cerca de un tercio de las principales series de vehículos eléctricos analizadas registran índices de pérdidas superiores al 100 %, lo que evidencia la necesidad de abandonar los modelos tradicionales de aseguramiento y avanzar hacia esquemas de suscripción basados en datos mucho más detallados.
La asegurabilidad comienza desde el diseño del vehículo
Otra tendencia que gana protagonismo es el concepto conocido como «diseño para la asegurabilidad», una estrategia que busca reducir los costos de reparación desde la etapa de desarrollo del automóvil.
Fabricantes, aseguradoras y reguladores trabajan conjuntamente para promover vehículos más fáciles de reparar mediante componentes modulares, protocolos estandarizados y mayor disponibilidad de repuestos.
El objetivo consiste en disminuir el impacto económico de los siniestros sin afectar los niveles de seguridad del vehículo.
Las baterías representan uno de los principales focos de esta estrategia.
Actualmente pueden equivaler hasta al 40 % del valor total de un vehículo eléctrico nuevo, por lo que cualquier mejora en su capacidad de reparación o sustitución tiene un efecto directo sobre el costo final de los seguros.
Los datos serán la principal ventaja competitiva
El estudio concluye que el futuro del seguro automotor dependerá cada vez más de la calidad de la información disponible.
La recopilación de datos sobre hábitos de conducción, desempeño de cada modelo, historial de siniestros, procesos de reparación y comportamiento de los componentes permitirá construir sistemas de tarificación mucho más precisos y sostenibles.
Esta evolución reducirá la incertidumbre para las aseguradoras y facilitará el diseño de productos personalizados que respondan mejor al perfil de cada conductor y vehículo.
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América Latina también deberá prepararse
Aunque la penetración de los vehículos eléctricos aún es menor en comparación con Europa o China, la región comienza a acelerar su transición hacia una movilidad de bajas emisiones.
Este escenario plantea nuevos desafíos para aseguradoras, talleres especializados, fabricantes y distribuidores de repuestos, que deberán fortalecer sus capacidades técnicas para atender un parque automotor cada vez más diverso.
Para el Swiss Re Institute, la sostenibilidad del seguro automotor en la era de la movilidad eléctrica dependerá de tres factores fundamentales: una mayor disponibilidad de datos, modelos de segmentación más precisos y vehículos diseñados para facilitar las reparaciones.
A medida que la electrificación avance en los mercados internacionales y latinoamericanos, las compañías que logren integrar estos elementos estarán mejor preparadas para ofrecer productos competitivos, mantener la rentabilidad del negocio y acompañar la transición hacia un sistema de transporte más sostenible.

