Peso colombiano ante la encrucijada, debilidad del dólar impulsa su valor, pero el déficit comercial limita su potencial, el mercado cambiario colombiano atraviesa un momento de contrastes: mientras el peso se beneficia de un entorno internacional marcado por la debilidad del dólar tras la reciente decisión de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, factores internos como el creciente déficit comercial, la caída en la producción petrolera y los retos fiscales están actuando como frenos que impiden una apreciación sostenida de la moneda local.
El análisis de Felipe Barragán, estratega de investigación de mercados en Pepperstone, ofrece un panorama detallado sobre cómo confluyen las variables globales y domésticas para configurar el actual escenario del peso colombiano (COP).
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El impacto de la Reserva Federal y la debilidad del dólar
La semana comenzó con un movimiento significativo en el tablero internacional: la Fed redujo sus tipos de interés en 25 puntos básicos. Este ajuste, aunque esperado, trajo consigo un mensaje claro de los responsables de política monetaria en Estados Unidos: no habrá un ciclo acelerado de recortes.
Este matiz ha sido fundamental para el desempeño del dólar. Por un lado, la divisa estadounidense pierde fuerza porque los recortes reducen su atractivo frente a otras monedas; por otro, el hecho de que la Fed haya dejado claro que la relajación será lenta impide un desplome pronunciado.
En este contexto, los mercados emergentes, incluido Colombia, encuentran espacio para que sus monedas se aprecien. Sin embargo, como señala Barragán, el comportamiento del peso no depende únicamente del entorno global, sino también de factores internos que hoy muestran señales de fragilidad.
Déficit comercial en aumento: un desafío para la economía
Uno de los datos más preocupantes para Colombia provino del DANE: en julio, el déficit comercial alcanzó los 1.692 millones de dólares, lo que representa un deterioro frente al año anterior y consolida la tendencia negativa observada en el segundo trimestre de 2025.
El desglose muestra un aumento interanual del 16,2 % en las importaciones. Este incremento estuvo liderado por los productos manufacturados, que crecieron un 12,9 % y se convirtieron en el principal motor del desequilibrio.
El déficit comercial no es un fenómeno aislado: refleja una economía que, pese a mantener la demanda interna, ve cómo sus exportaciones pierden dinamismo por factores externos como los precios del petróleo y por limitaciones estructurales en sectores productivos.
En la medida en que este déficit se amplía, también se reabre el debate sobre el déficit en cuenta corriente, uno de los principales indicadores de vulnerabilidad externa de la economía colombiana.
Términos de intercambio: petróleo bajo presión
El petróleo, principal producto de exportación de Colombia, ha dejado de ser un aliado confiable. Aunque su cotización se mantiene alrededor de los 60 dólares por barril, las fluctuaciones intradía son frecuentes debido a la volatilidad geopolítica.
La tendencia general, sin embargo, es de presión bajista, impulsada por la abundante oferta mundial y la debilidad en la demanda global. Este panorama reduce los ingresos externos del país y limita el margen para un fortalecimiento del peso.
Adicionalmente, la producción de petróleo y gas en Colombia registró una caída en julio, lo que no solo compromete los ingresos fiscales, sino también la capacidad de generar divisas por exportaciones. Esta doble presión precios bajos y menor producción constituye un obstáculo central para la estabilidad cambiaria.
Narrativa fiscal: una sombra persistente
A los problemas del comercio exterior se suman los retos fiscales. Tras suspender la regla fiscal y presentar un ambicioso paquete de ingresos, el Gobierno enfrenta la presión de las agencias calificadoras y un déficit fiscal más amplio proyectado para 2025.
La percepción de riesgo sobre las finanzas públicas se traduce en una prima de riesgo más alta para los activos locales, lo que desalienta la inversión extranjera y limita el margen de maniobra del Banco de la República (BanRep) para suavizar su política monetaria.
En este entorno, cualquier avance del peso colombiano en los mercados internacionales se ve atenuado por la incertidumbre sobre la sostenibilidad fiscal del país.
Política monetaria: cautela en el BanRep
La inflación sigue siendo un tema central para el BanRep. Aunque los mercados esperan cierta relajación en la política monetaria hacia finales de 2025, el consenso es que será un proceso lento y cauteloso.
El banco central debe equilibrar dos objetivos: estimular la economía sin desanclar las expectativas de inflación. En este sentido, los diferenciales de tasas frente a Estados Unidos continúan favoreciendo al peso colombiano, pero no lo suficiente como para generar una tendencia sostenida de apreciación.
Riesgos globales y apetito por el riesgo
El desempeño del peso colombiano no solo depende de factores locales, sino también del apetito global por el riesgo.
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Una mayor estabilidad financiera internacional y la continuidad de un dólar débil podrían favorecer flujos hacia activos emergentes.
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Sin embargo, cualquier deterioro en las tensiones geopolíticas o señales de una Fed más agresiva podrían cambiar rápidamente el escenario.
En este contexto, Barragán anticipa que la cotización del COP tendrá un comportamiento bidireccional en el corto plazo: con espacio para avances impulsados por la debilidad del dólar, pero también con riesgos de retrocesos ante noticias negativas sobre el comercio, el petróleo o las finanzas públicas.
Implicaciones para empresas y hogares
El comportamiento del peso no es un tema abstracto: tiene efectos concretos sobre la economía real.
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Empresas importadoras: se benefician de un peso más fuerte, ya que reduce sus costos de insumos y materias primas.
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Exportadores: enfrentan un panorama complejo, con menores ingresos por cuenta de los precios internacionales del petróleo y otros productos básicos.
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Hogares: la estabilidad o apreciación del peso ayuda a contener la inflación importada, especialmente en bienes de consumo masivo y combustibles.
No obstante, si los problemas fiscales y el déficit comercial persisten, el riesgo de depreciación se mantendrá, lo que afectaría directamente el costo de vida.
Perspectivas hacia 2026
De cara al futuro, el desempeño del peso colombiano dependerá de la capacidad del país para:
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Reducir el déficit comercial, diversificando su canasta exportadora más allá del petróleo.
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Estabilizar las cuentas fiscales, recuperando la confianza de inversionistas y agencias calificadoras.
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Aprovechar el ciclo internacional, manteniendo tasas competitivas y una inflación bajo control.
El reto es mayúsculo, pues implica abordar tanto los problemas estructurales de la economía como reaccionar de manera ágil a los choques externos.
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El peso colombiano vive un momento de oportunidades y riesgos. La debilidad del dólar abre una ventana para su apreciación, pero los desequilibrios comerciales, fiscales y productivos imponen límites claros.
Como sintetiza Felipe Barragán, el camino del COP en los próximos meses será bidireccional: podrá avanzar con el viento internacional a favor, pero cualquier deterioro local reintroducirá las presiones a la depreciación.
El futuro del peso dependerá menos de lo que ocurra en Washington y más de lo que Colombia pueda hacer en casa: diversificar su economía, ordenar sus cuentas y fortalecer su competitividad externa.
Análisis de Felipe Barragán, Estratega de Investigación de Mercados- Pepperstone
