Moda colombiana, resiliencia y proyecciones de crecimiento, a pesar de los vientos en contra que han sacudido la industria global de la moda, con caídas en las exportaciones que alcanzaron el 10% durante 2022 y 2023, el panorama en Colombia se presenta con un optimismo cauteloso, pero palpable. Mientras el resto del mundo enfrentaba contracciones significativas, el sector textil y de confección en el país no solo demostró una resiliencia notable, sino que también logró un crecimiento discreto pero constante. Este comportamiento, lejos de ser menor, es un testimonio de la fortaleza y adaptabilidad del mercado local en medio de una profunda incertidumbre económica internacional. Para el cierre de 2025, las proyecciones son aún más alentadoras: se estima que el mercado nacional de moda crezca un 8%, impulsado tanto por un robusto consumo interno como por una mayor y más estratégica presencia en los puntos de venta tradicionales.
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Este pronóstico de crecimiento no solo es una señal de recuperación, sino también un indicador de que la industria de la moda en Colombia está redefiniendo su rumbo. Este nuevo camino está marcado por la emergencia de nuevas tendencias, la necesidad de enfrentar retos regulatorios cada vez más exigentes y una apuesta ineludible por la responsabilidad ambiental. La sostenibilidad ha dejado de ser un concepto aspiracional para convertirse en una obligación operacional y un pilar estratégico para la competitividad a largo plazo.
Radiografía del Crecimiento: Cifras y Formatos Dominantes
Según datos compilados por el observatorio de moda de Inexmoda, Radar y Sectorial, el sector de la moda en Colombia facturó 33.3 billones de pesos en 2024, lo que representa un crecimiento del 3.72% en comparación con el año anterior. Estas cifras, aunque modestas en un contexto de expansión global, adquieren una relevancia considerable al contrastarse con las contracciones que experimentó la industria a nivel internacional. Colombia demostró una capacidad única para navegar las turbulencias y mantener una trayectoria positiva.
El gasto de los consumidores se distribuyó de manera segmentada, revelando las prioridades de compra dentro del sector:
- El vestuario concentró la mayor parte del gasto, con un 49.9%. Esto subraya la importancia de las prendas de vestir como el núcleo del consumo de moda.
- Los accesorios personales ocuparon el segundo lugar, con un 22.1% del gasto total, evidenciando su rol creciente en la complementación y diferenciación de los outfits.
- El calzado representó un 11% del mercado, una categoría con su propia dinámica de diseño y producción.
- Los servicios asociados a ropa y calzado (como arreglos, lavanderías especializadas, o servicios de personal shopper) sumaron un 9.6%, indicando una profesionalización y diversificación de la oferta del sector.
- Finalmente, la ropa de hogar tuvo una participación del 7.5%, un segmento que ha ganado tracción, especialmente después de los cambios en los hábitos de consumo post-pandemia, donde el hogar adquirió mayor centralidad.
Geográficamente, el gasto en moda se concentró en los principales centros urbanos del país: Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena. Estas ciudades, con su mayor densidad poblacional y poder adquisitivo, continúan siendo los epicentros del consumo de moda y, por ende, los mercados clave para las empresas del sector.
Sebastián Díez, presidente ejecutivo de Inexmoda, resaltó la notable capacidad de recuperación de Colombia. “Si bien el mundo está decreciendo, estamos viendo que el sector en Colombia está presentando un comportamiento levemente mejor que el del primer semestre del 2024. Estimamos que haya crecido un 4%, lo que es una buena noticia porque no estamos creciendo solo vía precio, sino también vía unidades”, expresó. Este detalle es crucial: el crecimiento no se debe únicamente a un aumento de precios impulsado por la inflación, sino a un incremento real en las unidades vendidas, lo que indica una demanda genuina y saludable por parte del consumidor.
En cuanto a los formatos de venta que lideraron el crecimiento, aquellos negocios con tiendas propias en centros comerciales y espacios de retail tradicional reportaron un comportamiento superior al promedio del sector, con aumentos de hasta 8% en sus cifras de ventas. Esto sugiere que, a pesar del auge del comercio electrónico, el punto de venta físico sigue siendo un canal vital y preferido por una parte significativa de los consumidores colombianos, valorando la experiencia de compra presencial, la posibilidad de probarse las prendas y la interacción directa con el producto.
Desafíos en el Horizonte: Sostenibilidad, Financiación y Cultura
Si bien el crecimiento proyectado para 2025 es una noticia alentadora, este panorama no está exento de desafíos significativos. Uno de los principales, según Sebastián Díez, es la sostenibilidad. Este concepto, que alguna vez fue un valor añadido, se ha convertido en una obligación ineludible en todos los eslabones de la cadena de valor de la moda. “La sostenibilidad es un tema que, además de ser misional y financieramente viable, tiene que cumplir con un marco regulatorio y legislaciones que van a implementarse en el mundo”, explicó Díez. Como ejemplo, mencionó que este enfoque ya está siendo regulado activamente por la Unión Europea mediante el Pacto por la Circularidad 2030. Este tipo de legislaciones globales obligarán a la industria colombiana a adoptar prácticas más responsables si desea mantener y expandir su competitividad en los mercados internacionales. El cumplimiento de estas normativas no es opcional para quienes aspiran a exportar o colaborar con marcas globales.
Este imperativo de sostenibilidad trae consigo un reto financiero considerable. Muchas empresas, especialmente las pequeñas y medianas, aún no logran incorporar prácticas sostenibles de manera efectiva debido a la falta de modelos viables de inversión. La transición hacia procesos más ecológicos (desde la adquisición de materias primas sostenibles hasta la reducción de la huella hídrica y energética) a menudo requiere una inversión inicial significativa que no todas las empresas están en capacidad de afrontar. Para complicar aún más la ecuación, esta transformación también requerirá ajustes legislativos a nivel nacional que acompañen y faciliten la implementación de estas prácticas, ofreciendo incentivos o marcos claros para la adopción de modelos de producción circular.
Desde otra perspectiva, la experta Anamaría Galán de Brigard señaló para Valora Analitik un cambio cultural relevante y positivo en el mercado colombiano: “Antes lo cool era ir a comprar ropa afuera, normalmente a EE. UU. Era como si todo lo extranjero tuviera más valor, pero ahora, lo local es cool y eso es un cambio muy significativo. Estamos en un punto de inflexión donde lo colombiano ya no es lo alternativo, es lo deseable”. Este giro en la percepción del consumidor, valorando la producción local y el diseño nacional, representa una oportunidad dorada para las marcas colombianas.
Sin embargo, Galán enfatizó que este momento simbólico de aprecio por lo local debe venir acompañado de condiciones reales que permitan a los creadores y empresas construir negocios sostenibles a largo plazo. “Este tipo de moda cuesta y a veces el consumidor todavía no entiende por qué una prenda vale lo que vale. Entonces hay que educar, hay que comunicar mejor, hay que crear experiencias que conecten”, afirmó. El desafío radica en educar al consumidor sobre el valor intrínseco de la moda sostenible y local, que a menudo implica mayores costos de producción (por materiales, mano de obra justa o procesos más complejos). La comunicación efectiva sobre el origen, la calidad, el impacto social y ambiental de las prendas es vital para justificar su precio y fomentar una apreciación más profunda por parte del comprador.
Expansión Internacional: Oportunidades y el Nuevo Lujo
En cuanto a la expansión internacional, Inexmoda identifica grandes oportunidades, especialmente en el mercado estadounidense. Estados Unidos, con su vasto poder adquisitivo y diversidad de consumidores, absorbe un impresionante 31% de las importaciones globales de moda. Díez advirtió que, aunque es un mercado altamente competitivo, las marcas colombianas con una identidad propia y diferenciada tienen un terreno fértil si apuestan por productos únicos y de alta calidad. La clave para penetrar este mercado no es competir por precio, sino por valor y originalidad.
También se ha observado un interés creciente desde los Emiratos Árabes Unidos, un mercado conocido por su búsqueda de lujo y exclusividad. En este caso, el interés se centra en marcas de nicho con propuestas verdaderamente únicas. Para Colombiamoda 2025, se espera la visita de una delegación comercial de ese país, atraída por lo que Díez define como una nueva noción de lujo: “El nuevo lujo en el mundo no es el precio, el nuevo lujo en el mundo es qué tan único es el producto y qué tan exclusivo es”. Esta perspectiva redefine el lujo, alejándolo del mero costo y acercándolo a la originalidad, la artesanía, la historia detrás del producto y su exclusividad. Las marcas colombianas, con su riqueza cultural, sus técnicas artesanales y su creciente enfoque en la sostenibilidad, están bien posicionadas para capitalizar esta nueva definición de lujo.
Un Futuro de Desafíos y Oportunidades
El panorama de la industria de la moda en Colombia para 2025 es un reflejo de su capacidad de adaptación y su potencial de crecimiento. A pesar de las turbulencias globales, el sector ha demostrado su resiliencia y se proyecta un aumento significativo, impulsado por el consumo interno y la revitalización del retail tradicional.
Sin embargo, este crecimiento viene de la mano de desafíos estructurales que deben abordarse de manera estratégica:
- Sostenibilidad como Mandato: La integración de prácticas sostenibles en toda la cadena de valor no es negociable. Esto exige inversiones, innovación y, probablemente, un marco regulatorio nacional que facilite y fomente esta transición, alineándose con las exigencias internacionales.
- Educación al Consumidor: Es fundamental comunicar de manera efectiva el valor intrínseco de la moda local y sostenible, justificando sus precios y creando experiencias que conecten emocionalmente con el consumidor.
- Innovación y Diferenciación: Para competir globalmente y capitalizar la «nueva noción de lujo», las marcas colombianas deben seguir apostando por la innovación en el diseño, la calidad de los materiales y la creación de propuestas únicas con una fuerte identidad.
- Aprovechamiento de Canales: Si bien el retail tradicional muestra fortaleza, la coexistencia y sinergia con el comercio electrónico es vital para una estrategia de ventas omnicanal.
- Apertura a Mercados Exigentes: La oportunidad en mercados como Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos requiere una estrategia clara de diferenciación y un enfoque en nichos que valoren la exclusividad y la autenticidad colombiana.
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La industria de la moda en Colombia se encuentra en un punto de inflexión. El reconocimiento de su valor local y su capacidad de crecimiento en un entorno desafiante son razones para el optimismo. Sin embargo, su consolidación como un actor relevante a nivel global dependerá de su habilidad para integrar la sostenibilidad como un pilar fundamental, innovar constantemente y comunicar eficazmente su propuesta de valor. Es un camino de desafíos, pero también de inmensas oportunidades para posicionar la moda colombiana en el epicentro de las tendencias y la conciencia global.

