Makro acelera su estrategia verde para transformar el retail en Colombia, en un contexto donde la sostenibilidad dejó de ser una tendencia para convertirse en una exigencia empresarial, las compañías del sector retail enfrentan uno de los mayores desafíos de su historia: mantener el crecimiento de sus operaciones mientras reducen significativamente su impacto sobre el medio ambiente. La presión proviene de múltiples frentes. Los consumidores son cada vez más conscientes de las consecuencias ambientales de sus hábitos de compra, los inversionistas exigen compromisos verificables en materia ESG (ambiental, social y de gobernanza), y los gobiernos avanzan en regulaciones que buscan acelerar la transición hacia modelos económicos más responsables.
En este escenario, las grandes cadenas de comercio tienen una responsabilidad particular. Su capacidad para influir en las cadenas de suministro, gestionar grandes volúmenes de productos y relacionarse diariamente con millones de consumidores las convierte en actores clave dentro de cualquier estrategia de sostenibilidad.
Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, Makro Colombia compartió los avances de una transformación que ha venido desarrollando durante los últimos años con el objetivo de reducir su huella ambiental y avanzar hacia un modelo de operación más eficiente y sostenible. La compañía ha enfocado sus esfuerzos en áreas críticas como la gestión de residuos, la reducción del desperdicio de alimentos, la disminución de emisiones de carbono, la eficiencia energética y la restauración de ecosistemas.
La experiencia demuestra que la sostenibilidad en el retail ya no puede entenderse como un conjunto de iniciativas aisladas o campañas temporales. Por el contrario, requiere una revisión profunda de la forma en que las organizaciones compran, almacenan, distribuyen y comercializan productos.
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El reto ambiental que enfrenta el comercio moderno
Cada día, miles de establecimientos comerciales alrededor del mundo generan toneladas de residuos derivados de empaques, productos vencidos, desperdicios orgánicos, materiales de exhibición y procesos logísticos. A esto se suma el consumo intensivo de energía necesario para mantener sistemas de refrigeración, iluminación, transporte y almacenamiento.
Según diferentes organismos internacionales, el desperdicio de alimentos representa uno de los principales desafíos ambientales y sociales de la actualidad. Millones de toneladas de alimentos terminan cada año en vertederos mientras una parte importante de la población mundial enfrenta problemas de inseguridad alimentaria.
En Colombia, esta problemática adquiere una dimensión aún más compleja debido a las limitaciones en infraestructura para el aprovechamiento de residuos y la creciente presión sobre los rellenos sanitarios del país.
Frente a esta realidad, las empresas están siendo llamadas a asumir un papel más activo en la construcción de soluciones que permitan reducir el impacto ambiental de sus operaciones.
Convertir las mermas en oportunidades
Uno de los cambios más significativos implementados por Makro ha sido la redefinición del concepto tradicional de merma.
Durante décadas, los productos que no podían ser comercializados por razones logísticas, estéticas o de vencimiento próximo terminaban siendo considerados pérdidas inevitables dentro de las operaciones de retail.
Sin embargo, la compañía decidió replantear esta visión y desarrollar mecanismos que permitieran rescatar alimentos aptos para el consumo humano antes de que se convirtieran en residuos.
Como resultado de esta estrategia, durante el último año logró recuperar y donar 261 toneladas de alimentos.
Detrás de esta cifra existe una compleja operación logística que involucra procesos de clasificación, almacenamiento, transporte y coordinación con organizaciones sociales encargadas de distribuir los productos entre poblaciones vulnerables.
Esta iniciativa genera un doble impacto positivo. Por una parte, reduce significativamente la cantidad de residuos orgánicos que terminan en rellenos sanitarios. Por otra, contribuye a mejorar la seguridad alimentaria de miles de personas que reciben estos alimentos.
La experiencia demuestra que el desperdicio alimentario puede convertirse en una oportunidad para generar valor social cuando existen procesos adecuados para gestionar los excedentes.
La economía circular gana espacio en el retail
Otro de los pilares de la estrategia ambiental de Makro ha sido la implementación de prácticas alineadas con los principios de economía circular.
Este modelo busca maximizar el aprovechamiento de los recursos durante el mayor tiempo posible, reduciendo la generación de residuos y promoviendo la reutilización y el reciclaje de materiales.
La compañía reportó que actualmente logra aprovechar el 66% de los residuos generados por sus operaciones.
Este avance permitió evitar que más de 1.500 toneladas de materiales terminaran en rellenos sanitarios.
La cifra adquiere relevancia si se considera que muchos residuos generados en las cadenas comerciales pueden ser reincorporados a nuevos ciclos productivos mediante procesos adecuados de separación y recuperación.
Cartón, plástico, papel, vidrio y otros materiales tienen el potencial de convertirse nuevamente en materias primas, reduciendo la extracción de recursos naturales y disminuyendo la presión sobre los ecosistemas.
La economía circular también representa una oportunidad para mejorar la eficiencia operativa y generar ahorros en los costos asociados a la gestión de residuos.
Reducir emisiones: uno de los desafíos más complejos
Si existe un reto que concentra buena parte de los esfuerzos de sostenibilidad empresarial es la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Las operaciones de retail dependen de una infraestructura intensiva en energía. Sistemas de refrigeración, iluminación permanente, transporte de mercancías y almacenamiento demandan grandes cantidades de recursos energéticos.
Consciente de este desafío, Makro ha desarrollado una estrategia enfocada en transformar gradualmente sus fuentes de energía y optimizar sus procesos operativos.
Uno de los pasos más importantes ha sido la migración hacia energía 100% renovable certificada para sus operaciones.
La decisión busca disminuir la dependencia de fuentes convencionales y reducir la huella de carbono asociada al consumo energético.
De forma complementaria, la compañía avanzó en la modernización de sus sistemas de refrigeración mediante tecnologías con menor impacto climático.
Gracias a estas iniciativas, logró reducir en un 41,4% sus emisiones operativas frente a los niveles registrados en 2022.
Esta reducción equivale a evitar la emisión de aproximadamente 7.250 toneladas de dióxido de carbono.
El resultado evidencia cómo las decisiones relacionadas con infraestructura y tecnología pueden generar impactos ambientales significativos en el mediano plazo.
Más allá del cumplimiento normativo
Durante muchos años, gran parte de las acciones ambientales implementadas por las empresas respondían principalmente a exigencias regulatorias.
Sin embargo, el contexto actual muestra una evolución importante.
Las organizaciones líderes han comenzado a entender que la sostenibilidad representa una ventaja competitiva capaz de fortalecer la reputación corporativa, mejorar la relación con consumidores e inversionistas y aumentar la resiliencia frente a futuros desafíos económicos y ambientales.
En este sentido, las iniciativas impulsadas por Makro reflejan una visión más amplia que trasciende el simple cumplimiento de obligaciones legales.
La sostenibilidad es vista como un elemento central dentro de la estrategia corporativa y no como una actividad complementaria.
Restauración ambiental y conservación
La gestión ambiental moderna no se limita únicamente a reducir impactos negativos. También implica desarrollar acciones que contribuyan activamente a la recuperación de ecosistemas.
Por esta razón, Makro ha participado en programas de restauración ambiental mediante la siembra de más de 8.200 árboles desde 2021.
Estas iniciativas ayudan a fortalecer la biodiversidad, mejorar la captura de carbono y contribuir a la recuperación de áreas degradadas.
La empresa también ha apoyado proyectos científicos de relevancia internacional, entre ellos la Expedición Antártica Colombiana.
Esta investigación busca comprender mejor los efectos del cambio climático en ecosistemas estratégicos y generar conocimiento útil para el diseño de políticas ambientales futuras.
La participación empresarial en este tipo de proyectos demuestra cómo el sector privado puede contribuir no solo con recursos financieros, sino también con visibilidad y apoyo institucional para iniciativas científicas.
Los consumidores también están cambiando
La transformación ambiental del retail está estrechamente relacionada con la evolución de los hábitos de consumo.
Las nuevas generaciones muestran una creciente preocupación por el origen de los productos, las condiciones de producción, el uso de materiales sostenibles y el compromiso ambiental de las marcas.
Diversos estudios internacionales evidencian que los consumidores están dispuestos a premiar a las compañías que demuestran acciones concretas en materia de sostenibilidad.
Esta tendencia está obligando a las empresas a ser más transparentes respecto a sus impactos y a comunicar de forma clara sus avances y desafíos.
En este contexto, las iniciativas ambientales ya no son únicamente una respuesta a exigencias regulatorias, sino también una herramienta para fortalecer la confianza del consumidor.
Un desafío para todo el sector
La experiencia de Makro refleja una realidad que alcanza a toda la industria del comercio minorista.
Las empresas del sector enfrentan la necesidad de reinventar procesos que durante décadas funcionaron bajo modelos centrados exclusivamente en la eficiencia económica.
Hoy la ecuación es más compleja. El crecimiento debe ser compatible con la reducción de impactos ambientales, la generación de valor social y la construcción de modelos de negocio resilientes.
Esto implica repensar cadenas de suministro, fortalecer la trazabilidad de los productos, reducir desperdicios, incorporar energías limpias y avanzar hacia modelos de economía circular.
Las compañías que logren integrar estos elementos dentro de su estrategia tendrán mayores posibilidades de responder a las expectativas de consumidores, inversionistas y reguladores.
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Un camino que apenas comienza
Aunque los resultados obtenidos muestran avances importantes, el desafío de la sostenibilidad está lejos de concluir.
La transición hacia modelos de operación más responsables requiere procesos continuos de innovación, inversión y adaptación.
Cada decisión relacionada con compras, logística, energía, infraestructura o gestión de residuos tiene efectos acumulativos que terminan definiendo el impacto ambiental de una organización.
Por ello, el verdadero cambio no depende únicamente de grandes proyectos, sino también de la capacidad para incorporar criterios de sostenibilidad en cada aspecto de la operación diaria.
En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, el caso de Makro evidencia que el sector retail tiene la capacidad de convertirse en un actor relevante dentro de la transición hacia economías más sostenibles. La reducción del desperdicio alimentario, el aprovechamiento de residuos, la disminución de emisiones y el apoyo a iniciativas de conservación muestran que es posible combinar crecimiento empresarial con responsabilidad ambiental.
A medida que los desafíos climáticos se intensifican y las exigencias sociales aumentan, las empresas que adopten una visión de largo plazo estarán mejor preparadas para enfrentar los retos del futuro. Más que una tendencia, la sostenibilidad se está consolidando como uno de los principales factores de competitividad para las organizaciones que buscan mantenerse relevantes en una economía cada vez más consciente de su impacto sobre el planeta.



