La nueva era del consumidor colombiano, pagar más por sentir, no solo por comprar, en la actualidad, el consumo en Colombia atraviesa una transformación profunda. Las cifras hablan por sí solas: de acuerdo con el EY Future Consumer Index 2025, el 86% de los consumidores colombianos está dispuesto a pagar más por una mejor experiencia de marca, y quienes califican su vivencia como sobresaliente gastan hasta un 140% más.
Esta tendencia confirma que el mercado nacional está evolucionando hacia un modelo de consumo basado en la emoción, la identidad y la conexión sensorial. El producto, por sí solo, ha dejado de ser el centro del proceso de compra. Hoy, lo que verdaderamente conquista al cliente es la historia detrás de la marca, la experiencia inmersiva y el sentimiento de pertenencia que esta genera.
Durante décadas, el valor de una marca se medía por su precio o por la calidad objetiva de sus productos. Sin embargo, el consumidor del siglo XXI más informado, exigente y digital busca sentirse identificado con lo que compra, que sus decisiones reflejen su estilo de vida y sus valores personales.
Las marcas que logran generar experiencias auténticas, memorables y sensoriales están ganando terreno frente a aquellas que se limitan a ofrecer productos. Colombia no es la excepción: la nueva competencia se libra en el terreno de las emociones.
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La revolución de las experiencias en el retail colombiano
La investigación de EY señala que el fenómeno no es aislado. A nivel global, las empresas han comprendido que la fidelización no se compra, se construye a través de vivencias que conecten con los sentidos y las emociones del cliente.
En Colombia, esta tendencia se ha acelerado gracias al auge del comercio digital y la omnicanalidad, que han obligado a las tiendas físicas a reinventarse para ofrecer algo que internet no puede replicar: experiencias vivenciales.
Los espacios comerciales ya no se conciben como simples puntos de venta. Se transforman en escenarios de interacción emocional, donde la música, la iluminación, los aromas y el diseño arquitectónico convergen para crear una atmósfera que estimula los sentidos del visitante.
Marcas de moda, perfumería, cosmética y accesorios están liderando este cambio en el país, integrando estrategias de “consumer experience” que combinan arte, tecnología y personalización. El objetivo es claro: fortalecer el vínculo emocional con el consumidor y diferenciarse en un entorno cada vez más competitivo.
Del comercio al storytelling: el poder de la narrativa sensorial
Santiago Barrientos, cofundador del ecosistema SBQ, que agrupa más de 300 marcas premium en Colombia, explicó que el comportamiento del consumidor ha cambiado radicalmente:
“Los consumidores contemporáneos utilizan las plataformas digitales no solo para descubrir productos, sino para construir su identidad social a través de lo que compran, usan y recomiendan.”
Esta afirmación refleja una verdad clave del mercado moderno: comprar se ha convertido en una forma de comunicación personal. Cada adquisición envía un mensaje sobre quiénes somos, qué valores defendemos y cómo queremos ser percibidos.
Por eso, el diseño de experiencias ya no se limita al punto de venta. Las marcas más exitosas han entendido que deben crear una narrativa coherente en todos sus canales: redes sociales, tiendas físicas, páginas web, aplicaciones y eventos presenciales.
En palabras de Barrientos:
“La estrategia de experiencia debe abarcar todos los canales, incluyendo redes sociales, sitios web, tiendas físicas y activaciones de marca, con el objetivo de lograr una conexión integral.”
Esa conexión se traduce en confianza, cercanía y, sobre todo, en fidelidad. Los consumidores que sienten que una marca los representa son más propensos a convertirse en embajadores naturales de ella.
La tienda como escenario sensorial
La respuesta del sector retail colombiano ha sido contundente: la experiencia es el nuevo lujo.
Tiendas como las del grupo SBQ han transformado sus espacios en verdaderos laboratorios sensoriales donde cada elemento cuenta una historia. El diseño interior, la distribución de los productos, los aromas personalizados, la música cuidadosamente seleccionada y la iluminación estratégica crean una experiencia que estimula la percepción emocional del visitante.
SBQ, que actualmente cuenta con más de 20 tiendas en el país, ha apostado por un concepto que redefine el punto de venta:
“Convertir el espacio físico en un lugar donde convergen diseño, inspiración y conexión emocional, mostrando cada parte del proceso, desde cómo se elabora un perfume hasta la confección de una prenda.”
Esta propuesta permite que el cliente no solo compre un producto, sino que participe del proceso creativo. Ver, tocar, oler y comprender cómo se construye lo que adquiere genera una relación de transparencia y cercanía que las plataformas digitales difícilmente pueden replicar.
Experiencias que fidelizan: la clave del éxito
La revista Brand Equity refuerza esta visión al señalar que el 70% de los consumidores se convierte en cliente habitual después de vivir una experiencia de marca satisfactoria.
La razón es simple: una buena experiencia genera recuerdo, emoción y lealtad. El consumidor no siente que solo ha comprado algo, sino que ha vivido algo. Y esa diferencia es la que impulsa el crecimiento sostenido de las marcas más innovadoras.
Las experiencias sensoriales no solo aumentan las ventas, sino que también amplifican el valor intangible de la marca, convirtiendo a los clientes en promotores activos. En un mercado donde el boca a boca digital (reseñas, comentarios y recomendaciones) es crucial, lograr una conexión emocional puede ser más poderoso que cualquier campaña publicitaria.
En palabras de Barrientos,
“Factores como el diseño del espacio, la atención del personal, la organización de los productos y los elementos sensoriales aromas, iluminación y música influyen directamente en la percepción del consumidor y en la construcción de confianza y fidelidad hacia la marca.”
La experiencia como motor de valor
Los datos del estudio de EY reflejan que las empresas que invierten en experiencias de marca no solo retienen mejor a sus clientes, sino que también logran incrementar su rentabilidad.
Un cliente satisfecho no solo gasta más, sino que regresa con mayor frecuencia, recomienda la marca y se convierte en parte de su comunidad. Esto explica por qué las marcas premium están liderando la transformación del retail en Colombia: han comprendido que el consumidor actual no busca un producto, sino una vivencia que lo emocione, lo identifique y lo haga sentir único.
El concepto de “customer journey” se ha redefinido completamente. Hoy, el recorrido del cliente incluye momentos físicos y digitales, desde la primera interacción en redes sociales hasta el momento en que abre la caja del producto en casa.
Cada uno de estos momentos es una oportunidad para contar una historia coherente, reforzar la identidad visual y generar una emoción positiva que perdure más allá de la compra.
El futuro del retail colombiano: experiencias inmersivas y tecnológicas
Colombia se encuentra en una etapa de maduración del consumo experiencial, donde la tecnología y el diseño están al servicio de la emoción.
Los centros comerciales, que durante años se vieron como simples lugares de compra, están evolucionando hacia plataformas multisensoriales que combinan arte, entretenimiento y comunidad. Eventos temáticos, activaciones interactivas y espacios personalizados son cada vez más comunes en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla.
Además, la inteligencia artificial, la realidad aumentada y el big data se están integrando a las estrategias de experiencia, permitiendo a las marcas anticiparse a las necesidades del consumidor, ofrecer recomendaciones personalizadas y mejorar cada punto de contacto.
La tendencia apunta hacia un retail donde la personalización y la emoción sean los principales diferenciadores. En un entorno donde los precios se igualan y los productos se estandarizan, la experiencia se convierte en el factor decisivo de compra.
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De la venta al vínculo
El estudio de EY no solo revela un cambio estadístico, sino un cambio cultural. Colombia está viviendo la era del consumidor consciente, sensorial y emocional, que ya no mide el valor por el precio, sino por la experiencia que vive.
El 86% de los colombianos dispuestos a pagar más por una buena experiencia representa una oportunidad sin precedentes para las marcas que entienden que el verdadero lujo está en el trato, la empatía y la conexión.
El retail del futuro que ya se construye en el presente será aquel que logre equilibrar tecnología, arte y humanidad para ofrecer algo más que productos: ofrecer momentos, recuerdos y emociones.
En definitiva, las marcas que logren emocionar, serán las que conquisten.

