La IA como política estratégica nacional, el año 2026 marca un punto de inflexión para Colombia. Más allá de ser un año electoral en el que se definirá el rumbo político del país para el próximo cuatrienio, representa una oportunidad histórica para decidir cómo el Estado enfrentará uno de los fenómenos más transformadores del siglo XXI: la inteligencia artificial. En este contexto, la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE) hace un llamado contundente a que la IA deje de ser un tema marginal o exclusivamente técnico y se consolide como una agenda estratégica de país, con visión de largo plazo y enfoque transversal.
La inteligencia artificial ya no es una promesa futura. Es una realidad que está reconfigurando economías, redefiniendo el empleo, transformando la relación entre ciudadanos y Estado, y planteando nuevos desafíos en materia de derechos, gobernanza y seguridad digital. Ignorar su impacto o abordarlo de manera fragmentada sería un error estratégico con consecuencias profundas para la competitividad y el desarrollo social del país.
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Más allá de la tecnología: la IA como motor de desarrollo
Durante años, la conversación sobre inteligencia artificial estuvo confinada a círculos especializados, laboratorios de investigación y grandes corporaciones tecnológicas. Hoy, ese escenario cambió radicalmente. La IA se ha convertido en un habilitador clave del crecimiento económico, la eficiencia empresarial y la innovación social.
En sectores como el comercio, la salud, la educación, la logística, la banca y la administración pública, los sistemas basados en IA ya están automatizando procesos, mejorando la toma de decisiones y ampliando el acceso a servicios. Sin embargo, esta adopción acelerada también trae consigo riesgos significativos si no se acompaña de políticas públicas claras, inversión sostenida y una gobernanza sólida que garantice un uso responsable, inclusivo y alineado con los valores democráticos.
Por esta razón, la CCCE insiste en que la inteligencia artificial debe ser entendida como una política de Estado, no como una iniciativa aislada de gobierno. Esto implica continuidad, coordinación interinstitucional y la construcción de consensos entre el sector público, el sector privado, la academia y la sociedad civil.
Un año electoral decisivo para el futuro digital
El proceso electoral de 2026 no solo definirá liderazgos, sino también prioridades. Las decisiones que se tomen en los próximos meses tendrán un impacto directo en la capacidad del país para insertarse de manera competitiva en la economía digital global.
Desde la CCCE se subraya que la IA será un factor determinante en la competitividad del próximo gobierno. No se trata únicamente de adoptar nuevas tecnologías, sino de diseñar propuestas concretas, financiables y centradas en la ciudadanía, que aborden aspectos como la protección de los derechos digitales, la generación de empleo de calidad y el acompañamiento efectivo a las pequeñas y medianas empresas.
En palabras de María Fernanda Quiñones, presidente ejecutiva de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, el desafío es claro: convertir la inteligencia artificial en una herramienta de desarrollo para todos los colombianos, y no en un factor de exclusión o concentración de beneficios.
Gobernanza y derechos digitales: el corazón del debate
Uno de los ejes centrales de la agenda propuesta por la CCCE es la gobernanza de la inteligencia artificial. A medida que los algoritmos influyen cada vez más en decisiones sensibles como el acceso al crédito, la evaluación de riesgos, la selección de personal o la moderación de contenidos, se vuelve indispensable contar con marcos normativos claros que protejan los derechos de los ciudadanos.
Esto incluye garantizar la transparencia algorítmica, la no discriminación, la protección de datos personales y la seguridad de la información. La confianza digital es un activo fundamental para el desarrollo de la economía digital, y sin ella, cualquier avance tecnológico corre el riesgo de generar rechazo social o conflictos legales.
La CCCE plantea que el próximo gobierno debe asumir un rol activo en la construcción de un marco de derechos digitales robusto, que brinde certezas tanto a los ciudadanos como a las empresas, y que permita innovar sin sacrificar principios fundamentales.
El comercio electrónico como laboratorio de la IA
Entre todos los sectores de la economía digital, el comercio electrónico ocupa un lugar privilegiado en la discusión sobre inteligencia artificial. Para la CCCE, excluir al eCommerce del debate sería desaprovechar una de las palancas más inmediatas y tangibles de crecimiento económico y transformación productiva.
Hoy, la IA ya está generando impacto real en el comercio electrónico colombiano. Sus aplicaciones abarcan áreas críticas que inciden directamente en la competitividad de las empresas y en la experiencia del consumidor, tales como:
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Personalización avanzada de ofertas y precios dinámicos.
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Prevención de fraude y fortalecimiento de la ciberseguridad en pagos digitales.
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Optimización logística, incluyendo la gestión de inventarios y la última milla.
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Atención automatizada al cliente mediante chatbots y asistentes virtuales.
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Predicción de la demanda y mejora en la planificación comercial.
Estos usos no solo aumentan la eficiencia operativa, sino que también generan confianza, reducen costos y amplían el acceso de las pymes al mercado digital.
Datos que respaldan el potencial económico
Las cifras confirman la relevancia del comercio electrónico en la economía nacional. De acuerdo con datos analizados por la CCCE, este sector representó aproximadamente el 7% del PIB colombiano para el tercer trimestre de 2025, con ventas estimadas en 37 billones de pesos.
Además, estimaciones de GoDaddy (2025) indican que cerca del 50% de las pequeñas empresas en Colombia opera principalmente desde canales digitales. De ellas, una de cada tres utiliza redes sociales como su principal plataforma de venta, mientras que un 17% cuenta con su propio sitio web.
La incorporación estratégica de inteligencia artificial en este ecosistema podría tener efectos multiplicadores significativos. Estudios internacionales sugieren que la productividad puede incrementarse en más de un 10% anual, mientras que los costos operativos podrían reducirse hasta en un 30%.
McKinsey (2025), por ejemplo, identifica eficiencias de entre 5% y 15% en funciones comerciales y de marketing, así como reducciones sustanciales en el costo de atención al cliente y distribución en mercados comparables.
Pymes, empleo y reconversión laboral
Uno de los grandes temores asociados a la inteligencia artificial es su impacto sobre el empleo. Sin embargo, la CCCE sostiene que el enfoque correcto no debe ser el de resistencia al cambio, sino el de adaptación y reconversión laboral.
La IA no solo automatiza tareas; también crea nuevas oportunidades de trabajo en áreas como análisis de datos, desarrollo de modelos, supervisión de sistemas inteligentes y gestión de plataformas digitales. Para que estas oportunidades se materialicen, es indispensable invertir en formación de talento digital y programas de capacitación continua.
Las pymes, que constituyen la base del tejido empresarial colombiano, necesitan acompañamiento específico para adoptar IA de manera gradual y efectiva. Sin políticas públicas que faciliten el acceso a tecnología, financiamiento y conocimiento, el riesgo es que la brecha digital se profundice.
Propuestas concretas para una política de Estado
Desde la CCCE, el llamado al próximo gobierno es claro: incorporar la inteligencia artificial en los planes de gobierno con metas claras y medibles, que trasciendan el discurso y se traduzcan en acciones concretas. Entre las propuestas destacadas se encuentran:
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Definir una meta nacional de adopción de IA en empresas colombianas a cuatro años.
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Establecer un presupuesto público anual específico para ejecutar la política nacional de IA.
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Crear o fortalecer una autoridad técnica encargada de la supervisión y gobernanza de la IA.
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Impulsar programas de formación de talento digital y reconversión laboral a gran escala.
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Garantizar un marco integral de derechos digitales, seguridad y confianza para ciudadanos y empresas.
Estas medidas no solo permitirían acelerar la adopción tecnológica, sino también asegurar que sus beneficios se distribuyan de manera equitativa.
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Una decisión estratégica para la próxima década
La inteligencia artificial no es una discusión ideológica, sino una decisión estratégica sobre el modelo de desarrollo que Colombia quiere construir. Los países que logren integrar la IA de manera responsable y competitiva estarán mejor posicionados para enfrentar los desafíos económicos, sociales y ambientales de la próxima década.
En este escenario, el ecosistema digital y en particular el comercio electrónico jugará un papel central. Será el espacio donde las políticas públicas, la innovación empresarial y las necesidades ciudadanas converjan para generar crecimiento, inclusión y confianza.
Como concluye la presidenta ejecutiva de la CCCE, el reto no es menor: transformar la inteligencia artificial en una herramienta al servicio del desarrollo nacional, capaz de impulsar la competitividad sin sacrificar derechos, y de construir un futuro digital que beneficie a toda la sociedad.


