La complejidad regulatoria sigue frenando negocios y elevando costos empresariales, Colombia continúa figurando entre los países más complejos del mundo para hacer negocios. Así lo revela la edición 2026 del Global Business Complexity Index (GBCI), elaborado por TMF Group, un estudio internacional que analiza las condiciones operativas, regulatorias y administrativas de 81 jurisdicciones que representan más del 90% de la economía global.
El informe ubica a Colombia como el sexto país más complejo del planeta para operar empresarialmente y el tercero más complejo de América Latina, una posición que, aunque representa una leve mejora frente a 2025 cuando ocupó el quinto lugar, confirma una tendencia estructural que el país no ha logrado revertir en los últimos años.
La complejidad regulatoria, los constantes cambios tributarios, las exigencias laborales, las obligaciones de reporte y las crecientes cargas administrativas están configurando un entorno cada vez más desafiante tanto para empresas locales como para inversionistas internacionales.
Más allá de las cifras, el reporte pone sobre la mesa una realidad que afecta directamente la competitividad del país: operar en Colombia exige altos niveles de adaptación, recursos especializados y capacidad permanente de respuesta frente a un ecosistema regulatorio cambiante.
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Un entorno cada vez más difícil para las empresas
El GBCI 2026 evaluó 292 indicadores relacionados con contabilidad, impuestos, regulación laboral, gestión legal de entidades y gobernanza corporativa. El objetivo del estudio no es medir únicamente el atractivo económico de los mercados, sino determinar qué tan complejo resulta para una empresa cumplir con las reglas de operación en cada jurisdicción.
En el caso colombiano, la conclusión es clara: el entorno operativo continúa siendo altamente exigente.
Uno de los factores que más incide en esta clasificación es la constante actualización de las normas fiscales. Según el reporte, las autoridades colombianas modifican con frecuencia la legislación tributaria, incluyendo aspectos relacionados con el IVA, obligaciones de reporte y políticas dirigidas a personas con altos patrimonios.
Este comportamiento obliga a las empresas, especialmente extranjeras, a mantener procesos continuos de adaptación normativa, lo que incrementa costos operativos y niveles de incertidumbre.
El informe señala que el problema no radica únicamente en la existencia de regulaciones, sino en la velocidad y frecuencia con la que cambian las condiciones de cumplimiento.
En un contexto global donde los inversionistas priorizan estabilidad y previsibilidad, la capacidad de anticipar reglas claras se convierte en un elemento fundamental para la toma de decisiones empresariales.
América Latina concentra varios de los mercados más complejos
El estudio también evidencia que América Latina sigue siendo una de las regiones más desafiantes para hacer negocios.
De los 18 países latinoamericanos analizados, seis aparecen dentro de las diez jurisdicciones más complejas del mundo: México, Brasil, Colombia, Bolivia, Argentina y Perú.
En contraste, economías como Dinamarca, Hong Kong y los Países Bajos figuran entre los mercados más simples para operar empresarialmente.
La diferencia entre ambas regiones no se limita a cargas tributarias o trámites administrativos. También está relacionada con la estabilidad regulatoria, la eficiencia institucional y la capacidad de simplificar procesos empresariales.
Mientras algunos países avanzan hacia esquemas más ágiles y digitalizados, otros continúan acumulando capas regulatorias que aumentan la complejidad operativa.
La incertidumbre global complica aún más el escenario
El reporte de TMF Group advierte que la situación no depende únicamente de factores locales. La creciente fragmentación geopolítica y económica está transformando las cadenas globales de negocio y elevando la presión sobre las compañías internacionales.
El proteccionismo, las tensiones comerciales, los nuevos aranceles y los cambios regulatorios están reduciendo parte de los beneficios que durante décadas impulsó la globalización.
Las empresas ahora enfrentan un entorno donde operar en múltiples jurisdicciones implica gestionar diferentes marcos legales, fiscales y laborales al mismo tiempo.
Mark Weil, CEO de TMF Group, explicó que la dispersión económica global está obligando a las organizaciones a replantear completamente sus modelos de operación.
“La fragmentación política global y la dispersión económica están llevando a las empresas a incorporar más jurisdicciones en sus cadenas de suministro, lo que incrementa la complejidad de su gobernanza. Esta fragmentación también implica que deben enfrentarse a una mayor incertidumbre regulatoria”, afirmó Weil.
El directivo agregó que los inversionistas priorizan mercados donde exista claridad y estabilidad normativa.
“Los inversionistas buscan simplicidad, pero, sobre todo, certeza en las reglas bajo las cuales operan”, señaló.
Las empresas responden ajustando sus operaciones
La complejidad regulatoria y la incertidumbre económica están obligando a las compañías a modificar sus estructuras operativas.
Según el informe, el 69% de las empresas está recurriendo a esquemas de subcontratación para manejar procesos administrativos y regulatorios. Además, el 59% reporta reducción de personal, el 55% cierre de oficinas o sucursales y el 51% congelamiento de contrataciones.
Estos datos reflejan cómo las organizaciones están buscando reducir exposición financiera y aumentar flexibilidad frente a entornos regulatorios impredecibles.
La necesidad de adaptarse constantemente está elevando la presión sobre áreas como cumplimiento normativo, recursos humanos, contabilidad y gestión tributaria.
En mercados complejos, la capacidad operativa se convierte en una ventaja competitiva tan importante como el crecimiento comercial.
El peso de la regulación laboral
Uno de los aspectos más desafiantes para las empresas en Colombia continúa siendo la legislación laboral.
El reporte señala que las compañías enfrentan exigencias relacionadas con cotizaciones obligatorias a seguridad social, indemnizaciones elevadas por despido y procesos administrativos complejos asociados a contratación formal.
La carga laboral no solo impacta costos directos, sino también la capacidad de adaptación de las empresas frente a cambios económicos o fluctuaciones del mercado.
El aumento del salario mínimo proyectado para los próximos periodos también aparece como un factor que presionará aún más a departamentos de recursos humanos y nómina.
Para muchas organizaciones internacionales, estas condiciones representan barreras importantes al momento de expandir operaciones o contratar talento local.
Gobernanza y reportes: otro frente de presión
El estudio también destaca el incremento de las obligaciones relacionadas con gobernanza corporativa y divulgación de información empresarial.
Las autoridades exigen reportes anuales detallados, revelación de información sobre accionistas y mayores niveles de supervisión administrativa.
Aunque estas medidas buscan fortalecer transparencia y control corporativo, también incrementan la carga operativa para las organizaciones.
Las empresas deben destinar más recursos a cumplimiento regulatorio, auditoría y monitoreo interno, especialmente en sectores altamente regulados.
La digitalización acelera el control estatal
Paradójicamente, la transformación digital también está aumentando las exigencias regulatorias.
El avance de herramientas como la facturación electrónica, la contabilidad digital y los sistemas automatizados de reporte está fortaleciendo la capacidad de supervisión de las autoridades fiscales.
El informe indica que en 2026 el 58% de las jurisdicciones exige que ciertas empresas emitan facturas electrónicas, frente al 54% del año anterior y al 38% registrado en 2020.
La digitalización facilita procesos y agiliza trámites, pero también eleva los niveles de control y seguimiento sobre las operaciones empresariales.
Esto implica que las compañías deben fortalecer sus capacidades tecnológicas y mantener altos estándares de cumplimiento digital.
Colombia intenta modernizarse mientras aumenta la incertidumbre
Aunque el país continúa implementando iniciativas de modernización y atracción de inversión extranjera, el entorno político y económico sigue generando incertidumbre.
El informe destaca que Colombia está promoviendo incentivos dirigidos a sectores tecnológicos, energías renovables y atracción de inversionistas de alto patrimonio.
Sin embargo, estos avances conviven con cambios normativos frecuentes y un panorama político cada vez más sensible de cara a las próximas elecciones presidenciales.
Cristhian Fresen, Country Head para Colombia, Ecuador y Venezuela de TMF Group, explicó que las compañías extranjeras deben prepararse para operar bajo escenarios de constante transformación.
“Mientras Colombia avanza en su proceso de modernización y en la captación de inversiones, los cambios normativos, la evolución política y las nuevas políticas laborales exigen a las empresas extranjeras que se mantengan flexibles y atentas”, afirmó Fresen.
El ejecutivo también advirtió que la incertidumbre política podría intensificarse en los próximos meses.
“Sumado a esto, con las elecciones presidenciales cada vez más cerca, es probable que la incertidumbre política se intensifique”, añadió.
La complejidad ya es estructural
Uno de los mensajes más contundentes del GBCI 2026 es que la complejidad operativa en Colombia dejó de ser un fenómeno coyuntural para convertirse en una condición estructural del entorno empresarial.
El problema no se limita a un impuesto específico o a un trámite puntual. Se trata de un ecosistema donde múltiples factores regulatorios, tributarios, laborales y administrativos interactúan simultáneamente.
Los procesos tributarios continúan siendo extensos y poco intuitivos. La contratación formal implica altos costos adicionales. La gestión de entidades legales sigue demandando recursos significativos.
En consecuencia, las empresas necesitan desarrollar capacidades permanentes de adaptación y cumplimiento para sostener competitividad.
La eficiencia operativa se convierte en prioridad
Frente a este panorama, las compañías están priorizando eficiencia operativa, automatización y simplificación interna.
La gestión regulatoria ya no es vista únicamente como una obligación legal, sino como un componente estratégico del negocio.
Las empresas que logren responder más rápido a cambios normativos tendrán ventajas frente a competidores menos preparados.
La capacidad de anticipar riesgos regulatorios, fortalecer gobernanza y optimizar operaciones administrativas se está convirtiendo en un diferenciador clave para operar en mercados complejos como Colombia.
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El reto para el país: simplificar sin perder control
El desafío para Colombia será encontrar un equilibrio entre supervisión estatal, formalización económica y competitividad empresarial.
La modernización digital y el fortalecimiento institucional son avances importantes, pero el exceso de complejidad puede terminar afectando inversión, generación de empleo y crecimiento empresarial.
La estabilidad regulatoria aparece como uno de los factores más valorados por inversionistas internacionales. Más allá de incentivos específicos, las empresas buscan entornos donde puedan proyectar operaciones con reglas claras y sostenibles en el tiempo.
El reporte de TMF Group deja una conclusión contundente: Colombia continúa siendo un mercado atractivo por tamaño y potencial, pero operar dentro de él exige cada vez mayores niveles de preparación, cumplimiento y capacidad de adaptación.
En un contexto global marcado por volatilidad, digitalización y cambios geopolíticos, la complejidad ya no es una excepción dentro del entorno empresarial colombiano. Es parte de su estructura.


