Generación Z, consumo consciente, sostenibilidad y el auge de las experiencias híbridas, en los últimos años, la Generación Z ha empezado a redefinir de manera radical la forma en que las marcas diseñan sus productos y estrategias de mercado. En Bogotá, un estudio realizado por la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de Uniagustiniana, publicado en la Revista Venezolana de Gerencia de la Universidad del Zulia (LUZ), arroja resultados reveladores: el 88,3 % de los jóvenes de esta generación prefiere productos sostenibles y saludables. Esta cifra no solo confirma una tendencia global, sino que además plantea grandes retos y oportunidades para el ecosistema empresarial colombiano.
Más allá de su predilección por la sostenibilidad, el informe también destaca que, a pesar de ser considerados «nativos digitales», el 62,9 % de estos jóvenes sigue optando por comprar en tiendas físicas, sobre todo en los segmentos más jóvenes de la cohorte. Este hallazgo resulta clave porque sugiere que las experiencias vivenciales siguen teniendo un papel central en su proceso de compra, incluso en una era marcada por la digitalización acelerada.
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En este análisis extenso, exploraremos los resultados del estudio, los motivos detrás de estas tendencias y las implicaciones estratégicas para empresas, marcas y emprendedores que busquen conectar con la Generación Z en Bogotá y, por extensión, en América Latina.
La Generación Z: consumidores más conscientes y exigentes
La Generación Z, compuesta por personas nacidas aproximadamente entre 1997 y 2012, ha crecido en un entorno de constante cambio tecnológico, crisis climática y transformaciones sociales. Esto ha marcado profundamente sus hábitos de consumo y su manera de relacionarse con las marcas.
El 88,3 % de preferencia por productos sostenibles en Bogotá refleja una conciencia ambiental mucho más desarrollada que la de generaciones anteriores. Para estos jóvenes, comprar no es un acto puramente transaccional, sino una declaración de principios. Adquirir un producto significa apoyar o rechazar valores corporativos, compromisos ambientales y prácticas sociales.
En este sentido, aspectos como la reducción de huella de carbono, el uso de empaques biodegradables, la economía circular y la transparencia en las cadenas de suministro se han convertido en factores determinantes en sus decisiones de compra. No basta con ofrecer calidad: es necesario demostrar compromiso.
Más allá de lo digital: el retorno a las tiendas físicas
Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que el 62,9 % de los jóvenes bogotanos de la Generación Z prefiere realizar sus compras en tiendas físicas. A primera vista, este dato puede parecer contradictorio, considerando que son la primera generación de verdaderos «nativos digitales».
Sin embargo, la explicación es reveladora. Tal como apunta Miguel Ángel Díaz Díaz, docente-investigador del Programa de Mercadeo de la Uniagustiniana y coautor del estudio, tras la pandemia se evidenció un fenómeno de “fatiga tecnológica”. Después de meses en los que todo desde la educación hasta el entretenimiento se trasladó al mundo digital, los jóvenes han redescubierto el valor de la interacción personal, la exploración sensorial y la experiencia física al momento de comprar.
No obstante, esto no significa un retroceso. Al contrario, plantea la necesidad de modelos híbridos que integren lo mejor de ambos mundos: la conveniencia y rapidez del comercio electrónico, junto con la experiencia sensorial y social de la compra presencial.
La sostenibilidad como criterio principal de decisión
El estudio confirma que para la Generación Z la sostenibilidad es un factor decisivo al momento de elegir un producto o servicio. La idea de que «comprar es votar con el bolsillo» está profundamente arraigada en esta generación.
Estos jóvenes buscan marcas que sean coherentes entre lo que dicen y lo que hacen. No basta con discursos publicitarios verdes: exigen transparencia verificable. Quieren conocer el origen de los materiales, las condiciones laborales de los trabajadores y el impacto ambiental del ciclo de vida de un producto.
Asimismo, su concepto de bienestar no se limita a la salud física, sino que se extiende a lo emocional y lo social. Por eso, los productos que combinan salud, sostenibilidad y autenticidad ganan terreno en este segmento.
El desafío para las marcas: propuestas híbridas y transparentes
Las conclusiones del estudio ofrecen un llamado claro para las empresas: es momento de adaptarse a las expectativas de la Generación Z.
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Ofrecer experiencias híbridas: las marcas deben integrar estrategias digitales y físicas, creando ecosistemas en los que los consumidores puedan explorar productos en línea, pero también vivir experiencias memorables en espacios físicos.
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Construir confianza mediante transparencia: los jóvenes valoran la autenticidad. Esto implica mostrar procesos internos, certificaciones ambientales, prácticas laborales justas y resultados medibles en materia de sostenibilidad.
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Crear experiencias multisensoriales: más allá del producto, la Generación Z busca experiencias que involucren los sentidos, desde probar un alimento hasta asistir a eventos de marca o participar en actividades comunitarias.
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Alinear valores con los consumidores: las marcas que comparten preocupaciones sociales y ambientales logran construir vínculos emocionales más sólidos con estos jóvenes.
El impacto de la pandemia: una generación transformada
El estudio también resalta cómo la pandemia de COVID-19 alteró profundamente los patrones de consumo de esta generación. Durante el confinamiento, el comercio electrónico experimentó un auge sin precedentes. Sin embargo, una vez superada la fase crítica, muchos jóvenes buscaron volver a los espacios físicos, aunque ya con expectativas distintas.
Este fenómeno refleja una evolución hacia un consumidor híbrido, que no se conforma con un solo canal, sino que demanda la complementariedad entre lo digital y lo presencial. Para la Generación Z, comprar se ha convertido en una experiencia integral que va mucho más allá del acto de pagar por un producto.
Bogotá como laboratorio del consumo juvenil
La capital colombiana, con su diversidad cultural, su creciente ecosistema emprendedor y su fuerte presencia de marcas nacionales e internacionales, es un terreno fértil para observar estas tendencias.
El alto porcentaje de jóvenes que priorizan la sostenibilidad en Bogotá ofrece una señal clara: el mercado colombiano está listo para una transformación hacia modelos más responsables y éticos.
Empresas que logren adaptarse a esta demanda no solo captarán la preferencia de la Generación Z, sino que también estarán mejor posicionadas para anticipar regulaciones ambientales más estrictas y para competir en mercados globales cada vez más exigentes.
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El futuro del consumo en manos de la Generación Z
El estudio de Uniagustiniana confirma algo que ya se percibía: la Generación Z no es solo un grupo de consumidores jóvenes, sino una fuerza transformadora que está redefiniendo las reglas del juego.
Con su inclinación por productos sostenibles (88,3 %), su renovado interés en las tiendas físicas (62,9 %), su preferencia por experiencias híbridas y su fuerte compromiso con la transparencia y el bienestar, estos jóvenes están impulsando un cambio cultural y empresarial que marcará la próxima década.
Las marcas que comprendan estas dinámicas y actúen en consecuencia podrán consolidarse como líderes en un mercado en plena evolución. Aquellas que las ignoren, en cambio, corren el riesgo de volverse irrelevantes para la generación que pronto dominará el poder de compra global.


