Finanzas abiertas impulsan la transformación bancaria en Colombia, la implementación de las finanzas abiertas está marcando un nuevo capítulo para el sistema financiero colombiano. Más que un cambio regulatorio, este modelo representa una oportunidad para que bancos, fintechs y empresas de tecnología transformen la manera en que ofrecen productos y servicios, aprovechando la interoperabilidad, los pagos en tiempo real y el uso inteligente de los datos para mejorar la experiencia de los usuarios.
El nuevo escenario coincide con un sistema financiero cada vez más digitalizado. Según cifras del sector, el 96,3% de los adultos en Colombia ya cuenta con al menos un producto financiero, mientras que las tarjetas débito superan los 54,7 millones en circulación. Este nivel de inclusión crea las condiciones para acelerar la adopción de modelos de banca abierta y fortalecer un ecosistema donde la conectividad entre entidades será cada vez más relevante.
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Un nuevo modelo para el sistema financiero
El proyecto de decreto sobre Finanzas Abiertas consolida la transición hacia un esquema de banca abierta obligatoria, en el que las entidades financieras podrán compartir información siempre con autorización del cliente para desarrollar servicios más personalizados, ágiles y competitivos.
Para CLAI Payments, empresa especializada en tecnología transaccional en América Latina, este proceso se complementa con iniciativas como Bre-B, el avance de los pagos inmediatos y la consolidación del Open Finance, elementos que están redefiniendo la forma en que operará el sector financiero en los próximos años.
La compañía considera que el principal desafío ya no consiste únicamente en cumplir con las nuevas exigencias regulatorias, sino en lograr una integración eficiente entre plataformas, canales y actores del ecosistema financiero.
Tres prioridades para aprovechar las finanzas abiertas
En este nuevo contexto, las entidades financieras están enfocando sus inversiones en tres frentes estratégicos que serán determinantes para su competitividad.
El primero es la capacidad de operar en tiempo real mediante plataformas que permitan la interoperabilidad inmediata entre bancos, fintechs, comercios y otros participantes del ecosistema financiero.
El segundo corresponde al aprovechamiento de los datos que genera el modelo de Open Finance. La posibilidad de acceder a información financiera autorizada permitirá desarrollar productos más personalizados, mejorar la evaluación de riesgos y crear nuevos casos de uso adaptados a las necesidades de cada cliente.
Finalmente, la confianza digital se consolida como un elemento esencial. La seguridad informática, la trazabilidad de las operaciones y los mecanismos de prevención del fraude deberán incorporarse desde el diseño de las soluciones tecnológicas para garantizar la protección de la información en un entorno cada vez más abierto.
La eficiencia operativa gana protagonismo
La evolución del sistema financiero también exige una modernización profunda de la infraestructura tecnológica.
Las entidades financieras están invirtiendo en plataformas capaces de soportar incrementos significativos en el volumen de transacciones, responder a eventos de alta demanda y mantener la continuidad operativa incluso durante picos de actividad digital.
Además de fortalecer la resiliencia de las operaciones, esta transformación busca mejorar la eficiencia. De acuerdo con estimaciones del sector, la reducción de dependencias operativas relacionadas con la administración de bases de datos y dispositivos de cifrado podría disminuir entre un 50% y un 80% los costos asociados al procesamiento transaccional.
Este tipo de eficiencias cobra mayor relevancia a medida que aumenta la digitalización de los servicios financieros y crece el número de operaciones realizadas por canales electrónicos.
La tecnología como motor del cambio
El desarrollo de plataformas especializadas se ha convertido en uno de los pilares para facilitar esta transformación.
Soluciones de orquestación transaccional permiten conectar múltiples redes de pago, integrar canales digitales y procesar operaciones en tiempo real bajo altos estándares de seguridad, disponibilidad y flexibilidad.
Para los proveedores tecnológicos, el objetivo consiste en ofrecer infraestructuras capaces de adaptarse rápidamente a las nuevas exigencias regulatorias sin afectar la experiencia del usuario ni comprometer la estabilidad de las operaciones financieras.
Esta capacidad de integración será especialmente importante a medida que el ecosistema incorpore nuevos participantes y aumente el intercambio de información entre diferentes entidades.
Innovación con confianza
Uno de los principales desafíos del nuevo modelo será equilibrar innovación y seguridad.
Si bien las finanzas abiertas permitirán desarrollar productos más ágiles y personalizados, también incrementarán la necesidad de proteger los datos personales y garantizar la transparencia de cada transacción.
En este escenario, la confianza dejará de ser únicamente un atributo reputacional para convertirse en un factor competitivo. Las organizaciones que logren combinar innovación tecnológica con altos niveles de seguridad estarán mejor posicionadas para consolidar relaciones de largo plazo con sus clientes.
Según Albeiro Cortés, CEO de CLAI Payments, el futuro del sistema financiero dependerá no solo de incorporar nuevas tecnologías, sino de integrarlas con resiliencia, flexibilidad y mecanismos sólidos de protección de la información, permitiendo innovar sin poner en riesgo la confianza de los usuarios.
Colombia acelera la modernización financiera
La evolución del sistema financiero colombiano ocurre en un contexto regional donde los pagos digitales, la automatización y la interoperabilidad avanzan rápidamente.
Empresas especializadas en tecnología financiera están ampliando su presencia mediante soluciones que facilitan la integración de múltiples redes, automatizan procesos y fortalecen la conectividad entre entidades bancarias, comercios y plataformas digitales.
Con más de tres décadas de experiencia en América Latina, CLAI Payments opera actualmente en 13 países, procesa más de 700 millones de transacciones mensuales a través de 105 canales y mantiene conexiones con más de 27 redes locales, participando en proyectos orientados a modernizar el switching transaccional, automatizar operaciones e integrar nuevos canales digitales.
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Un mercado más abierto y competitivo
La consolidación de las finanzas abiertas representa una de las mayores transformaciones del sistema financiero colombiano en los últimos años. La interoperabilidad, el intercambio seguro de datos y los pagos en tiempo real modificarán la forma en que bancos, fintechs y empresas compiten por atraer y fidelizar clientes.
En este nuevo escenario, la ventaja competitiva dependerá cada vez menos del tamaño de las organizaciones y más de su capacidad para integrar tecnologías, procesar información de manera eficiente y ofrecer experiencias digitales seguras, ágiles y personalizadas.
Para las entidades financieras, el desafío consiste en evolucionar desde un enfoque centrado en el cumplimiento regulatorio hacia modelos de innovación continua que les permitan aprovechar plenamente las oportunidades de un mercado más abierto, dinámico y orientado a las necesidades del ciudadano.

