El Mundial 2026 redefine la competencia por la atención de las audiencias, el Mundial de Fútbol 2026 no solo será el evento deportivo más importante del calendario internacional. También se perfila como uno de los mayores fenómenos culturales y digitales de la década, transformando la manera en que millones de personas consumen contenido y obligando a las marcas a replantear sus estrategias para captar la atención en un entorno cada vez más competitivo.
De acuerdo con un análisis realizado por MiQ, la edición de 2026 reunirá a más de 5.000 millones de espectadores entre televisión tradicional y plataformas digitales, además de generar alrededor de 15.000 millones de interacciones en redes sociales durante el desarrollo del torneo. Estas cifras consolidan al campeonato como uno de los mayores escenarios para la publicidad global, aunque también representan un desafío sin precedentes para las empresas que buscan conectar con consumidores cada vez más dispersos entre diferentes dispositivos y canales.
La compañía sostiene que el reto para las marcas ya no consiste únicamente en alcanzar grandes niveles de cobertura durante los partidos. El verdadero desafío será comprender cómo evolucionan los intereses, las emociones y los hábitos digitales de las audiencias antes, durante y después de cada encuentro.
«Más que un evento deportivo, el torneo representa un fenómeno de comportamiento digital. El verdadero desafío para las marcas será entender cómo cambian la atención, los intereses y los hábitos de las audiencias a lo largo del campeonato para conectar con ellas de forma más relevante y oportuna», explicó Juana Giraldo, Managing Director ROLA de MiQ.
Vea también: Compra de Makro refleja el nuevo rumbo del consumo en Colombia
El Mundial deja de ser un único momento de consumo
Uno de los principales hallazgos del estudio es que el campeonato mundial ya no puede analizarse como una audiencia homogénea. La forma en que las personas viven el torneo es cada vez más diversa, lo que obliga a abandonar las campañas masivas tradicionales para avanzar hacia estrategias mucho más segmentadas.
Según MiQ, el comportamiento de los consumidores durante el evento puede agruparse en tres grandes perfiles.
El primero corresponde a los aficionados más apasionados, quienes siguen permanentemente estadísticas, noticias, análisis y contenido especializado. Para ellos, el fútbol forma parte de su identidad y el Mundial representa una experiencia que comienza mucho antes del pitazo inicial y continúa después del último partido.
En segundo lugar aparecen quienes utilizan el torneo como una experiencia social. Este grupo consume los encuentros más relevantes, comparte contenido en redes sociales, participa en conversaciones digitales y convierte cada partido en una oportunidad para reunirse con familiares y amigos.
Finalmente están los aficionados al deporte en general, quienes no necesariamente siguen el fútbol de manera permanente, pero sí muestran interés por las grandes competencias internacionales y representan una audiencia con alto potencial de consumo para múltiples categorías comerciales.
Esta diversidad implica que las campañas deberán adaptarse a distintos niveles de interés, emociones y momentos de interacción, dejando atrás los mensajes únicos para toda la audiencia.
El consumo multiscreen será protagonista
Otro de los cambios más relevantes identificados por MiQ tiene relación con la transformación del consumo de medios.
Las proyecciones indican que cerca del 48% del consumo del Mundial se realizará a través de plataformas de streaming y servicios OTT, reflejando el cambio acelerado en las preferencias de las audiencias frente a la televisión tradicional.
A esto se suma otro fenómeno cada vez más evidente: el uso simultáneo de múltiples dispositivos. Se estima que el 76% de los aficionados utilizará una segunda pantalla principalmente teléfonos inteligentes mientras observa los partidos.
Esto significa que las personas no solo estarán viendo el encuentro. También estarán consultando estadísticas en tiempo real, revisando redes sociales, buscando información sobre jugadores, interactuando con otros aficionados, realizando compras e incluso consumiendo contenido relacionado con las marcas.
Como resultado, la atención ya no se concentra exclusivamente en la transmisión televisiva.
El recorrido digital comienza horas antes del partido con búsquedas de información, continúa durante el desarrollo del encuentro mediante conversaciones y contenido en vivo, y se prolonga después con análisis, repeticiones, videos destacados y comentarios en redes sociales.
Para las empresas, esto representa la posibilidad de interactuar con los consumidores durante múltiples momentos de una misma experiencia, siempre que sean capaces de responder con contenidos relevantes y oportunos.
La velocidad será tan importante como la creatividad
El informe también destaca que la capacidad para reaccionar en tiempo real marcará una diferencia significativa durante el campeonato.
Los acontecimientos deportivos generan cambios inmediatos en las conversaciones digitales. Un gol inesperado, una polémica arbitral o una actuación destacada pueden modificar el interés de millones de personas en cuestión de segundos.
Por esta razón, las campañas más exitosas serán aquellas capaces de adaptar sus mensajes conforme evoluciona la conversación, aprovechando el contexto emocional que vive cada audiencia.
Más que planificar toda la comunicación con meses de anticipación, las marcas deberán combinar creatividad con capacidad analítica para responder rápidamente a las tendencias que emerjan durante el torneo.
Colombia vivirá intensamente el Mundial
Aunque Colombia no será sede del campeonato, el país tendrá una participación destacada como mercado consumidor del evento.
Las estimaciones de MiQ indican que alrededor de 32 millones de colombianos muestran interés en seguir la competencia, confirmando el lugar que ocupa el fútbol dentro de la cultura deportiva nacional.
El entusiasmo también trasciende las fronteras.
Colombia figura entre los diez países con mayor compra de entradas para el Mundial, superando incluso a mercados con poblaciones considerablemente superiores. Este comportamiento refleja tanto el interés histórico por el fútbol como la creciente capacidad de los aficionados colombianos para participar en eventos deportivos internacionales.
La presencia de una amplia comunidad colombiana en Estados Unidos también contribuirá a fortalecer el impacto del campeonato, especialmente en estados como Florida, donde reside una parte importante de la población colombiana y donde se disputarán varios encuentros del torneo.
Una edición histórica por su alcance
El Mundial 2026 también marcará un récord por su dimensión.
Será la primera edición con 104 partidos, un incremento cercano al 60% frente al formato tradicional, lo que ampliará significativamente la duración del evento y multiplicará las oportunidades de interacción entre marcas y consumidores.
Para las compañías, esto representa un calendario mucho más extenso de activaciones comerciales, campañas publicitarias y experiencias digitales, distribuidas a lo largo de varias semanas de competencia.
Lejos de concentrarse únicamente en la inauguración y la final, la conversación se mantendrá activa durante prácticamente todo el torneo.
El nuevo escenario para las marcas
En este contexto, MiQ considera que el éxito de las campañas dependerá menos del tamaño de la inversión publicitaria y más de la capacidad para comprender el comportamiento de las audiencias.
Las estrategias omnicanal cobrarán un papel determinante, integrando televisión conectada (CTV), video digital, redes sociales, dispositivos móviles, audio digital, publicidad exterior digital (DOOH) y creatividades dinámicas capaces de modificarse según el momento y el comportamiento del consumidor.
La inteligencia de datos permitirá identificar cuándo una persona está más receptiva a determinado mensaje, optimizando tanto la inversión como la efectividad de las campañas.
Esta evolución responde a una realidad evidente: la atención se ha convertido en uno de los recursos más escasos para las marcas.
Durante un evento global donde miles de anunciantes competirán simultáneamente por captar algunos segundos del interés del público, la relevancia estará determinada por la capacidad de entregar mensajes personalizados, contextualizados y alineados con las expectativas de cada usuario.
Vea también: El Tesoro lidera los centros comerciales con mayores ingresos en Colombia
Una oportunidad para construir relaciones de largo plazo
Más allá del impacto comercial inmediato, el Mundial 2026 representa una oportunidad para fortalecer el vínculo entre las marcas y sus consumidores.
Las empresas que logren interpretar adecuadamente las emociones, comportamientos y hábitos digitales asociados al torneo podrán construir conexiones más profundas que trasciendan el evento deportivo.
La combinación entre análisis de datos, creatividad, segmentación de audiencias y capacidad de reacción en tiempo real perfila un nuevo modelo de comunicación, donde el objetivo ya no será únicamente alcanzar grandes niveles de exposición, sino generar experiencias relevantes durante todo el recorrido del consumidor.
En un escenario marcado por la fragmentación del consumo y la multiplicidad de pantallas, el campeonato mundial confirma que la publicidad del futuro dependerá cada vez más de comprender el contexto y actuar con precisión. Para las marcas, ganar visibilidad seguirá siendo importante, pero conquistar la atención será el verdadero partido que deberán disputar.

