Colombia acelera como hub creativo de América Latina, la creatividad dejó de ser un activo intangible para convertirse en una fuerza económica medible. Colombia cerró 2024 con una economía cultural y creativa de $44,3 billones en valor agregado, según la Cuenta Satélite de Economía Cultural y Creativa del DANE, una cifra que confirma que las ideas, el diseño, la publicidad, el audiovisual, la música y los contenidos digitales ya operan como un verdadero motor productivo.
Si la economía tradicional se parece a una fábrica que transforma materias primas en bienes, la economía creativa funciona como un laboratorio de valor: toma talento, cultura, conocimiento y tecnología para convertirlos en marcas, experiencias, propiedad intelectual y negocios escalables. Y cada vez pesa más dentro del crecimiento colombiano.
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Bogotá concentra el corazón creativo del país
El epicentro de ese fenómeno es Bogotá. La capital concentra 61,1 % de la economía cultural y creativa nacional, con $20,8 billones en valor agregado y más de 235.000 ocupaciones generadas durante 2024, de acuerdo con la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte y el DANE.
Estas cifras consolidan a Bogotá como el principal hub creativo de Colombia, un ecosistema donde convergen agencias de publicidad, productoras audiovisuales, estudios de diseño, empresas tecnológicas, medios digitales, creadores de contenido y marcas que buscan construir valor a partir de la creatividad.
El fenómeno no es menor: detrás de cada campaña, serie, videojuego, plataforma digital o estrategia de marca existe una cadena de empleo que incluye diseñadores, programadores, estrategas, productores, músicos, fotógrafos, analistas de datos y especialistas en marketing.
La publicidad entra en una nueva era
El crecimiento de la economía creativa coincide con una transformación profunda del mercado publicitario. La inversión digital en Colombia alcanzó $3,04 billones en 2025, creció 7,6 % frente al año anterior y ya representa 59 % de la inversión total en medios, según IAB Colombia.
La señal es clara: las marcas están moviendo cada vez más recursos hacia canales capaces de medir resultados, generar interacción y conectar con audiencias fragmentadas.
Antes, una campaña funcionaba como un megáfono: el mensaje se lanzaba a millones de personas esperando que algunas respondieran. Hoy se parece más a una conversación en múltiples mesas al mismo tiempo. Los consumidores saltan entre redes sociales, video, streaming, comercio electrónico y comunidades digitales, y las marcas necesitan entender ese recorrido completo.
De vender pauta a resolver negocios
Ese cambio está redefiniendo el papel de las agencias y empresas creativas. Ya no basta con producir anuncios llamativos; el mercado demanda aliados capaces de integrar creatividad, datos, estrategia, cultura, tecnología y conocimiento del negocio.
En otras palabras, la industria publicitaria está pasando de vender espacios de comunicación a ayudar a las marcas a tomar mejores decisiones de crecimiento.
Las compañías buscan hoy plataformas de comunicación que les permitan diferenciarse, ganar eficiencia, fortalecer reputación y generar valor en mercados cada vez más competitivos.
El talento colombiano gana escala regional
En este contexto, Colombia aparece con ventajas importantes. El país combina creatividad, lectura cultural, capacidad estratégica y conocimiento de mercado, una mezcla que le permite competir no solo localmente, sino también en América Latina.
Las ideas colombianas ya no se diseñan únicamente para el consumidor nacional. Cada vez más proyectos nacen pensando en múltiples mercados, idiomas y contextos culturales.
Es un cambio relevante: el talento creativo colombiano comienza a exportarse de la misma manera en que otros países exportan software, servicios financieros o consultoría.
La transformación de DDB hacia TBWA
Uno de los movimientos que refleja esta evolución es la reciente transformación de DDB hacia TBWA en Colombia.
La operación local reúne actualmente más de 470 colaboradores, maneja más de 25 marcas de forma integral para Colombia y algunos mercados latinoamericanos, y ha ampliado su presencia hacia México y Centroamérica.
Además, la compañía reporta crecimiento de doble dígito tanto en clientes como en ingresos frente al año anterior y trabaja con marcas como Alpina, Bavaria, Claro, BBVA, McDonald’s, Falabella y Allianz, entre otras.
Disruption®: creatividad con lógica de negocio
La evolución hacia TBWA también incorpora la metodología Disruption®, desarrollada por la red global para abordar retos de marca y crecimiento desde una perspectiva estratégica.
La idea es sencilla pero poderosa: identificar las reglas que dominan una categoría y encontrar oportunidades para romperlas de manera relevante para el consumidor.
Es similar a lo que ocurre en tecnología cuando una empresa no compite haciendo el mismo producto un poco mejor, sino replanteando la experiencia completa.
Colombia gana peso dentro de la red global
El papel de la operación colombiana dentro de TBWA también ha ganado relevancia internacional.
Según la compañía, Colombia tiene representación en el Board mundial creativo, integrado por solo 12 operaciones dentro de una red de más de 70 oficinas en el mundo.
Además, se ubica entre las tres operaciones más grandes de América Latina y ocupa una posición destacada en reputación, efectividad y creatividad dentro de la región.
La apuesta por crecer desde Colombia
La compañía proyecta mantener crecimiento de doble dígito en el mercado colombiano y aumentar en 30 % sus operaciones para otros mercados del mundo, siempre que las condiciones económicas se mantengan estables.
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Una economía donde las ideas también exportan
El mensaje de fondo es que Colombia está construyendo una nueva ventaja competitiva. Así como algunos países son reconocidos por sus recursos naturales o su capacidad industrial, el país comienza a posicionarse por su capacidad de crear marcas, contenidos, experiencias y estrategias con alcance regional.
La economía cultural y creativa ya no es un sector periférico. Con $44,3 billones en valor agregado, cientos de miles de empleos y una creciente conexión con los mercados internacionales, se está convirtiendo en uno de los laboratorios más importantes para el futuro económico colombiano.
Y en esa transformación, Bogotá aparece cada vez más como la ciudad donde las ideas no solo se imaginan: también se convierten en negocio.

