Bre-B y el futuro del dinero en Colombia, hacia una transformación digital de los pagos, en Colombia, el efectivo ha reinado durante décadas como el medio de pago por excelencia. Su simplicidad, rapidez y accesibilidad lo han convertido en la opción preferida de millones de ciudadanos. Sin embargo, el panorama financiero del país se encuentra en un punto de inflexión. Con el lanzamiento de Bre-B, una nueva herramienta de pago instantáneo, se vislumbra un cambio estructural en los hábitos de consumo y en la forma en que los colombianos se relacionan con el dinero.
De acuerdo con proyecciones de Asobancaria, el uso del efectivo, que hoy se mantiene alrededor del 75% de las transacciones, podría caer hasta un 55% en los próximos años. Este descenso no sería un hecho aislado, sino parte de una tendencia regional que ha llevado a países como Brasil, México y Chile a avanzar de manera significativa en la adopción de los pagos digitales.
La pregunta que surge es: ¿por qué, a pesar del avance tecnológico, los colombianos siguen fieles al efectivo? Y más aún, ¿qué papel jugará Bre-B en modificar este comportamiento histórico?
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La fidelidad de los colombianos al efectivo: razones de peso
Un estudio realizado en 2024 por el Banco de la República reveló que ocho de cada diez transacciones en Colombia se realizan en efectivo. Más allá de la disponibilidad de opciones digitales, la población ha encontrado en el dinero físico un aliado cotidiano que responde a necesidades básicas y culturales.
Entre las razones más mencionadas para preferir el efectivo están:
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Facilidad y rapidez (17,4%): no requiere intermediarios ni infraestructura tecnológica.
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Costumbre (15,5%): generaciones completas han crecido utilizando billetes y monedas como forma natural de pago.
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Utilidad para compras pequeñas (11,3%): en mercados, tiendas de barrio y transporte público, el efectivo sigue siendo rey.
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Reutilización inmediata (10,7%): el dinero físico circula de mano en mano sin necesidad de pasar por sistemas bancarios.
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Percepción de menor costo (8,1%): evita comisiones o cobros adicionales.
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Sensación de menor riesgo (7,6%): para muchos, el efectivo resulta más confiable frente a fraudes digitales.
Este panorama ha hecho que, a diferencia de otros países de la región, la migración hacia medios de pago electrónicos en Colombia avance más lentamente. La brecha entre las zonas urbanas y rurales, así como la informalidad económica, también han influido en esta resistencia al cambio.
Bre-B: el “Pix colombiano”
Inspirado en el éxito de Pix en Brasil, Bre-B llega como un sistema de pago instantáneo que busca modernizar la forma en que los colombianos realizan transacciones. Su funcionamiento permite transferencias inmediatas, disponibles las 24 horas del día, sin importar la entidad financiera.
La propuesta de Bre-B no se limita a ofrecer una alternativa tecnológica; busca replicar los atributos más valorados del efectivo: inmediatez, sencillez y gratuidad en muchas operaciones. Según Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, esta herramienta puede convertirse en un motor clave para reducir la dependencia del efectivo y acelerar la inclusión financiera.
La expectativa es que Bre-B se convierta en el eje de una nueva cultura de pagos digitales en Colombia, ayudando a que el país transite hacia un modelo más eficiente, transparente y seguro.
El reto: competir con las ventajas del efectivo
Galileo Financial Technologies, empresa especializada en soluciones financieras digitales, señala que el desafío no está en la falta de alternativas, sino en la capacidad de estas opciones de replicar la experiencia que ofrece el efectivo.
Como lo explica Abdul Assal, director de Desarrollo de Negocios de Galileo para Brasil y Colombia, el hábito del efectivo está profundamente arraigado. Para que el consumidor colombiano cambie, necesita ver beneficios claros y tangibles.
En este sentido, las billeteras digitales y Bre-B deben trabajar sobre cuatro pilares fundamentales:
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Rapidez: transacciones instantáneas sin contratiempos.
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Accesibilidad: que puedan usarse en comercios pequeños, transporte y servicios básicos.
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Costo cero o bajo: que no generen comisiones adicionales al usuario.
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Confianza: seguridad contra fraudes y simplicidad en la experiencia.
Si estas plataformas logran cumplir con estos factores, el cambio hacia lo digital será mucho más natural y atractivo para los colombianos.
El smartphone: la puerta de entrada al dinero digital
Uno de los aspectos más favorables para la adopción de Bre-B es el alto nivel de penetración de smartphones en Colombia. Según datos recientes, el 97% de los colombianos utiliza un teléfono inteligente y pasa en promedio 4 horas y 49 minutos al día frente a la pantalla.
Además, el 89% participa en al menos una red social, lo que demuestra un alto nivel de interacción digital. Esto representa una oportunidad única para que los bancos y proveedores de servicios financieros conviertan al smartphone en el principal canal de pagos.
Assal introduce el concepto de “Gustanomics”, una estrategia para que los bancos piensen sus servicios como una experiencia digital completa y no solo como un conjunto de productos. Esto implica integrar las necesidades, incentivos, estatus y compromiso que los consumidores ya buscan en sus aplicaciones diarias.
En otras palabras, los bancos deben lograr que su aplicación sea tan indispensable y atractiva como las redes sociales o las plataformas de mensajería.
El papel de las billeteras digitales
Más allá de Bre-B, las billeteras digitales también están ganando terreno en Colombia. Se estima que para 2030 representarán el 32% del volumen de transacciones en puntos de venta, un porcentaje significativo frente al predominio actual del efectivo.
Estas aplicaciones permiten almacenar dinero, realizar transferencias, pagar facturas y hasta acceder a créditos de forma sencilla. Para sectores jóvenes y urbanos, representan una opción práctica y moderna. Sin embargo, su masificación dependerá de que logren ser accesibles también para poblaciones de menores ingresos y áreas rurales.
Inclusión financiera: un objetivo clave
La transición del efectivo a lo digital no solo tiene implicaciones tecnológicas, sino también sociales. Según cifras de Asobancaria, aún millones de colombianos carecen de acceso pleno al sistema financiero.
Bre-B y las billeteras digitales podrían convertirse en herramientas poderosas para fomentar la inclusión financiera, permitiendo que pequeños comerciantes, trabajadores informales y personas sin cuentas bancarias puedan integrarse a la economía digital.
Este cambio no solo facilitaría las transacciones, sino que también abriría la puerta a nuevos servicios como créditos, seguros y ahorros, fortaleciendo la economía familiar y nacional.
Riesgos y resistencias
A pesar de las ventajas, no se puede ignorar que la transición enfrentará desafíos importantes:
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Brecha digital: zonas rurales con menor acceso a internet y tecnología.
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Resistencia cultural: muchos colombianos aún desconfían de los pagos electrónicos.
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Ciberseguridad: el temor al fraude digital es una de las principales barreras.
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Educación financiera: se requiere un esfuerzo masivo para enseñar a los ciudadanos a usar estas herramientas de manera responsable.
Superar estas resistencias será clave para que Bre-B y las billeteras digitales logren consolidarse como alternativas reales al efectivo.
El futuro: hacia una economía más digital
Si las proyecciones se cumplen, el efectivo podría reducirse a un 55% de las transacciones en los próximos años. Aunque seguiría siendo un medio de pago importante, su dominio absoluto se vería desafiado por las soluciones digitales.
Este cambio implicará beneficios como:
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Mayor formalización de la economía.
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Reducción de costos en la administración del efectivo.
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Incremento en la transparencia de las transacciones.
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Impulso a la innovación en servicios financieros.
Colombia tiene frente a sí la oportunidad de dar un salto histórico en su sistema de pagos, similar al que Brasil experimentó con Pix. La clave estará en que Bre-B logre ganarse la confianza del ciudadano común, demostrando que lo digital puede ser tan sencillo, rápido y confiable como el efectivo.
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El lanzamiento de Bre-B marca un antes y un después en la historia de los pagos en Colombia. Aunque el efectivo sigue siendo el rey, las condiciones están dadas para que el país inicie una transición hacia una economía digital más dinámica, inclusiva y eficiente.
El camino no será inmediato ni exento de desafíos, pero el futuro apunta a un escenario en el que los colombianos tendrán más opciones, más seguridad y más libertad para decidir cómo quieren manejar su dinero.


