El grupo gastronómico Unifood, ligado al fondo de inversión Mesoamérica con sede en Costa Rica, anunció la puesta en venta de sus cadenas de restaurantes Pollo Stop y Pedro, Juan y Diego, además de mantener en el radar la enajenación de sus heladerías. La decisión se enmarca dentro de un plan de reorganización financiera que busca una operación ordenada, con activos en funcionamiento, que permita alcanzar el mejor precio posible y beneficiar tanto a acreedores como a empleados.
Inicialmente, la compañía había considerado únicamente la venta de su filial de heladerías, pero ahora amplía la operación a tres de sus filiales, dejando únicamente la empresa XS Market bajo su control en caso de concretarse las transacciones. Este movimiento refleja la compleja situación financiera que enfrenta el grupo, la cual se ha visto afectada por factores externos como la crisis social y los impactos de la pandemia, así como por desafíos internos en la gestión de sus operaciones.
Un grupo con presencia relevante en Chile
Unifood opera más de 250 puntos de venta y emplea a más de 2.200 personas, según cifras oficiales del conglomerado. Hace más de un año, la compañía logró acuerdos de reorganización judicial para tres de sus principales empresas: Pollo Stop, Cuatro SpA —que maneja Pedro, Juan y Diego— e Ice Cream, que opera las heladerías bajo la marca Savory, propiedad de Nestlé. Estos acuerdos incluyeron el refinanciamiento de pasivos por $45 mil millones, buscando asegurar la continuidad operacional del grupo.
No obstante, durante los procesos judiciales surgieron cuestionamientos por parte de acreedores, quienes acusaron incumplimientos de los acuerdos de reorganización y, en algunos casos, solicitaron la quiebra de las cadenas involucradas. Esto puso en evidencia la fragilidad de la estructura financiera del conglomerado y la necesidad de acciones concretas para proteger tanto los puestos de trabajo como los intereses de los acreedores.
En primera instancia, Unifood había anunciado la venta de sus heladerías con el objetivo de generar recursos frescos que permitieran regularizar el pago de sus deudas. Sin embargo, el plan se amplió y ahora contempla la venta de Ice Cream, Pollo Stop y Cuatro SpA. Según un comunicado oficial a Diario Financiero, el grupo indicó que su intención es realizar “una venta ordenada de las empresas, con una operación en marcha que logre el mejor precio posible, buscando el mayor beneficio para empleados y acreedores”.
Esta estrategia apunta a maximizar el valor de los activos y asegurar la continuidad operacional de las filiales en el proceso de venta, evitando el deterioro de los negocios que podría derivarse de una liquidación forzosa.
Conflictos judiciales y desafíos de los acreedores
La filial de heladerías, Ice Cream, enfrenta además acciones legales de proveedores, como DPS, que le reclamó el incumplimiento de los acuerdos de reorganización relacionados con la entrega de envases descartables para alimentos. La empresa rechazó esta acción, asegurando que, junto con el resto de las sociedades del grupo sometidas a procedimientos de reorganización judicial, está promoviendo modificaciones a los acuerdos para permitir la venta de ciertos activos y ajustar los calendarios de pago, con el fin de mejorar el recupero de los acreedores.
En paralelo, DPS solicitó la quiebra de Cuatro SpA. La respuesta del grupo Unifood fue similar: impulsar modificaciones a los acuerdos de reorganización como alternativa a una liquidación concursal. Según la empresa, “esta solución es sustancialmente superior a un eventual escenario de liquidación, el cual destruye valor de manera irreversible, afecta la continuidad operacional y ocasionaría la pérdida de cientos de puestos de trabajo, en perjuicio de los acreedores”.
El abogado Ricardo Reveco, representante de la firma, recalcó que la vía de modificar los acuerdos de reorganización es la opción “jurídica y económicamente más viable y razonable” para preservar el valor de los negocios y proteger a los trabajadores y acreedores del grupo.
Medidas precautorias y protección de activos
El interventor Enrique Ortiz solicitó a la justicia medidas precautorias para asegurar la integridad de los locales de la cadena Pedro, Juan y Diego, incluyendo la continuidad de servicios básicos como luz, agua y gas. Ortiz destacó que estas medidas son necesarias para evitar que los activos puedan ser trasladados mientras se tramita la incidencia judicial, lo que pondría en riesgo los créditos laborales y reduciría el valor de las empresas puestas a la venta.
El objetivo de estas acciones es garantizar que los negocios continúen operando mientras se concreta la venta de las filiales, evitando pérdidas económicas adicionales que afectarían tanto a los trabajadores como a los acreedores.
Nestlé y el fin del contrato Savory
Otro capítulo relevante en la reestructuración de Unifood involucra a Nestlé Chile. La multinacional solicitó a la justicia rechazar la medida precautoria presentada por Unifood que buscaba mantener el uso de la marca Savory en las heladerías operadas por Ice Cream. El contrato original, vigente hasta diciembre de 2027, fue rescindido de manera unilateral por Nestlé el pasado 15 de diciembre, debido a múltiples incumplimientos por parte de la filial de Unifood.
Orlando Palominos, abogado de Nestlé, afirmó que la multinacional no puede ser obligada a mantener relación con “una empresa en extremo incumplidora” que se habría beneficiado de forma improcedente a sus empresas relacionadas y que afectaba la relación de Nestlé con terceros dueños de locales actuales y potenciales. Según el jurista, la rescisión del contrato se basó únicamente en los graves incumplimientos acreditados y reconocidos de Ice Cream.
El abogado también explicó que Nestlé ya tendría preacuerdos para que el futuro operador de las heladerías Savory sea Fagase S.A., empresa que maneja la marca Dunkin Donuts en Chile. Además, destacó que no existe ninguna restricción contractual ni legal que impida a Nestlé suscribir un nuevo acuerdo con otro operador para continuar con la explotación de la marca, resaltando que esta decisión es económica, lógica y coherente con la propiedad de la marca.
En paralelo, surgieron acusaciones de que los accionistas de Ice Cream habrían realizado pagos “por fuera” y se habrían beneficiado a sí mismos en perjuicio de la masa de acreedores. Estas denuncias fueron mencionadas por el abogado de Nestlé, y reflejan la tensión que atraviesa el proceso de reorganización judicial del grupo, donde cada movimiento financiero es objeto de escrutinio por parte de los acreedores y de las autoridades judiciales.
El panorama interno muestra un conglomerado que, aunque busca sobrevivir a la crisis financiera, enfrenta desafíos significativos tanto en lo operativo como en lo legal. La venta de filiales y la resolución de conflictos con proveedores y socios estratégicos aparecen como pasos fundamentales para asegurar la continuidad de los negocios y preservar los puestos de trabajo.
Impacto para empleados y acreedores
El grupo Unifood enfatiza que la venta de sus filiales tiene como objetivo principal proteger a los empleados y garantizar el pago de acreencias. La compañía sostiene que una liquidación forzosa destruiría valor, interrumpiría la operación de los locales y pondría en riesgo cientos de puestos de trabajo, generando un perjuicio directo a los acreedores.
Al mantener los negocios en operación mientras se realizan las ventas, Unifood busca maximizar el valor de los activos y asegurar que los procesos de reorganización judicial se completen de manera ordenada. Este enfoque también apunta a reducir la incertidumbre entre los trabajadores y minimizar impactos negativos en la cadena de suministros y en la relación con proveedores.
En términos generales, la estrategia de Unifood combina la reorganización judicial con la venta de filiales para lograr un equilibrio entre el cumplimiento de obligaciones y la preservación de valor. La empresa reconoce que el proceso es complejo, dado el volumen de operaciones, la cantidad de empleados involucrados y la diversidad de acreedores.
La venta de Pollo Stop, Pedro, Juan y Diego e Ice Cream busca ofrecer una solución integral, permitiendo que un nuevo operador continúe la explotación de los negocios mientras se ajustan los términos financieros con acreedores y proveedores. La compañía afirma que esta vía es preferible a una liquidación concursal, que destruiría valor de manera irreversible.
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La situación de Unifood refleja los desafíos de un grupo gastronómico con presencia significativa en Chile que enfrenta problemas financieros tras factores externos e internos. La puesta en venta de sus filiales, junto con la reorganización judicial de sus sociedades, representa un esfuerzo por asegurar la continuidad de los negocios, proteger a los empleados y maximizar el recupero de los acreedores.
La disputa con Nestlé sobre el uso de la marca Savory añade una capa adicional de complejidad, evidenciando la importancia de cumplir con los contratos estratégicos en medio de procesos de reestructuración. La resolución de estos conflictos, sumada a la venta de activos en operación, será clave para determinar el futuro del grupo gastronómico en el país.
En síntesis, Unifood busca transformar su estructura corporativa mediante la venta ordenada de filiales, la modificación de acuerdos judiciales y la resolución de conflictos con proveedores y socios estratégicos, en un intento por garantizar la sostenibilidad de sus operaciones y preservar el valor de sus activos en un contexto de crisis.
Fuente: Diario Financiero


