Tras casi una década como líder de Telefónica, José María Álvarez-Pallete dejó su cargo el pasado fin de semana. Su salida se originó en una reunión el viernes 17 de enero en la sede del Gobierno español, convocada por Manuel de la Rocha, responsable de la Oficina Económica de Moncloa. Con instrucciones directas del presidente Pedro Sánchez, se solicitó su renuncia, un movimiento respaldado por Isidro Fainé, vicepresidente de Telefónica y figura clave en el grupo La Caixa.
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Al día siguiente, Telefónica anunció oficialmente la salida de Álvarez-Pallete y nombró a Marc Murtra como su sucesor. Murtra, cercano al Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) y anteriormente CEO de Indra, representa al Gobierno en el sector tecnológico y de defensa desde 2021. Este cambio en la cúpula de Telefónica generó críticas, especialmente desde la oposición, que lo consideró una intervención política en una empresa privada de gran relevancia estratégica.

La participación del Estado en Telefónica, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) con un 10% del capital, y el respaldo de CriteriaCaixa y BBVA, consolidaron el cambio de liderazgo. Sin embargo, este movimiento despertó temores sobre el futuro de la empresa. Analistas recalcaron que esta intervención estatal genera incertidumbre en la dirección estratégica de Telefónica, especialmente en áreas como ciberseguridad e inteligencia artificial, lo que contribuyó a una caída del 2,7% en el valor de sus acciones.
Entre los rumores más fuertes tras la salida de Álvarez-Pallete está la posible integración de Telefónica con Indra, una estrategia que reforzaría la presencia del Gobierno en sectores clave. Esta fusión consolidaría a Telefónica como un actor único a nivel internacional, combinando telecomunicaciones y defensa en un ecosistema controlado en gran parte por la SEPI.
Otro elemento que agitó el panorama fue la adquisición del 9,97% de Telefónica por parte de la operadora saudí STC, convirtiéndose en el tercer accionista de la multinacional. Este movimiento consolida la presencia de accionistas vinculados a gobiernos, lo que podría influir en las decisiones estratégicas de la compañía.
Qué pasará en Chile y Latinoamérica
La región de Latinoamérica, donde Telefónica opera bajo la división Hispam, es uno de los puntos clave para el nuevo liderazgo. Aunque Brasil se mantiene como el único mercado estratégico en la región, el resto de los países sigue siendo considerado como candidatos a desinversión. Esto ya se reflejó en operaciones como la venta de redes de fibra en Chile y Perú, así como la reestructuración en México.
El caso de Chile, junto con Perú, destaca por su volatilidad y comportamiento irregular. Laura Abasolo, directora general de finanzas para Telefónica, reconoció que en esta región los resultados son menos predecibles en comparación con mercados sólidos como España o Alemania. La consolidación de operaciones en estos países podría ser una prioridad para Murtra, quien podría revelar sus primeras estrategias en el Mobile World Congress 2025 en marzo.
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La salida de Álvarez-Pallete y la llegada de Murtra abren un capítulo lleno de incógnitas para Telefónica. Desde su relación con los gobiernos hasta las decisiones sobre sus activos en Latinoamérica, el futuro de la compañía estará marcado por un delicado equilibrio entre intereses políticos y económicos. Todo apunta a que las decisiones que tome Murtra en los próximos meses definirán no solo el rumbo de Telefónica, sino también su papel en el panorama global de las telecomunicaciones.


