Durante los últimos años, Chile se ha posicionado como uno de los destinos favoritos de los turistas argentinos, particularmente por su atractiva oferta en productos tecnológicos y de consumo. Gracias a una combinación de factores como tratados de libre comercio, un tipo de cambio favorable, y aranceles más bajos, muchos argentinos han cruzado la cordillera para adquirir desde celulares y computadoras hasta vestuario y electrodomésticos. Sin embargo, este fenómeno podría cambiar radicalmente debido a una serie de reformas impulsadas por el gobierno argentino.
El plan de Javier Milei: reducir impuestos a la tecnología
En un intento por dinamizar el mercado interno y frenar el contrabando, el gobierno del presidente Javier Milei ha anunciado una importante rebaja de aranceles e impuestos sobre productos tecnológicos. El portavoz presidencial, Manuel Adorni, confirmó que en los próximos días se publicará un decreto que elimina progresivamente los aranceles de importación de varios artículos clave.
Los teléfonos celulares, por ejemplo, dejarán de pagar un 16% de arancel. Esta carga se reducirá primero a un 8% tras la publicación del decreto, para luego desaparecer por completo el 15 de enero de 2026. La misma estrategia se aplicará a otros productos tecnológicos, incluyendo consolas de videojuegos, televisores y equipos de aire acondicionado, cuyas tasas también verán una disminución significativa.
Desde la Secretaría de Comercio argentina señalan que estas medidas tendrán un impacto directo en los precios. Se estima que los productos electrónicos importados podrían experimentar una baja cercana al 30%, lo que podría equiparar o incluso superar la competitividad de precios que hoy ofrecen países como Chile, Brasil o México. Esta reducción estaría acompañada de una mayor variedad de modelos y opciones, gracias a una apertura del mercado que fomentará la competencia.
Por ejemplo, los impuestos internos para celulares, televisores y aires acondicionados importados bajarán del 19% al 9,5%. En el caso de los productos fabricados en Tierra del Fuego, estos pasarán de un 9,5% a un 0%, lo que podría impulsar también la industria local.
El declive del «turismo de compras»: consecuencias para Chile
Una de las principales preocupaciones que surge de este escenario es la posible caída del «turismo de compras» que ha beneficiado a ciudades chilenas como Santiago, Iquique, y Punta Arenas. Con una oferta tecnológica que podría igualar a la de Chile, y en algunos casos superarla, muchos argentinos podrían dejar de viajar exclusivamente para adquirir productos más baratos.
El cambio afectaría a hoteles, comercios, restaurantes y otros servicios que dependen del flujo constante de visitantes trasandinos. Las cifras oficiales muestran que los argentinos han liderado consistentemente las estadísticas de turismo receptivo en Chile, y una parte significativa de ese flujo está motivado por razones económicas más que turísticas.
Los datos entregados por la Secretaría de Comercio argentina revelan un escenario crítico en cuanto a precios. Actualmente, un celular de alta gama con tecnología 5G puede costar unos 2.566 dólares en Argentina, frente a los 1.290 dólares en España, 1.147 en Chile, 1.143 en el Reino Unido y 1.011 en Estados Unidos.
Esta enorme brecha de precios ha sido una de las principales razones del éxodo de compradores hacia Chile. Sin embargo, con las nuevas medidas, esa brecha podría reducirse considerablemente. Algo similar ocurre con los televisores: un modelo de 43 pulgadas de una marca reconocida cuesta un 40% menos en Brasil, y hasta un 55% menos en Chile y México.
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Los equipos de aire acondicionado, indispensables durante los meses de calor, también muestran diferencias notables. En promedio, estos aparatos son un 37% más baratos en Chile y hasta un 55% en Brasil y México. Con la rebaja de aranceles e impuestos, Argentina podría alcanzar estos niveles competitivos.
Factores económicos y sociales en juego
Desde una perspectiva económica, la estrategia del gobierno argentino busca resolver varios problemas simultáneos. Uno de ellos es la escasa accesibilidad a tecnología moderna, una herramienta esencial en el mundo laboral y educativo. Además, los altos precios han incentivado el contrabando y el robo de dispositivos como celulares, lo que representa un serio problema de seguridad.
Al reducir los impuestos, se espera no solo mejorar la calidad de vida de los ciudadanos mediante el acceso a tecnología más asequible, sino también regularizar el mercado y disminuir los incentivos para actividades ilegales. También se busca impulsar la producción nacional a través de incentivos a las fábricas locales.
En Chile, las noticias provenientes de Argentina han generado inquietud entre los comerciantes y operadores turísticos. Algunos gremios han manifestado su preocupación por una posible caída en las ventas y reservas de servicios turísticos. Las tiendas que venden productos tecnológicos, especialmente en ciudades fronterizas o con alto flujo de turistas argentinos, podrían enfrentar una caída en la demanda.
Sin embargo, otros ven en este cambio una oportunidad para diversificar su oferta y apuntar a un turismo más orientado a la experiencia, el paisaje, la gastronomía y la cultura. En lugar de depender exclusivamente del atractivo económico, Chile podría fortalecer su marca como destino integral.
La decisión del gobierno argentino de reducir drásticamente los aranceles e impuestos sobre tecnología marca un punto de inflexión. Si bien representa una buena noticia para los consumidores argentinos, también plantea desafíos importantes para países como Chile, que han aprovechado durante años las distorsiones del mercado argentino para atraer turistas compradores.
El éxito o fracaso de esta estrategia dependerá de su implementación efectiva y de la respuesta de los mercados. Mientras tanto, Chile podrá aprovechar esta transición para reinventar su propuesta de valor turístico, apostando por una experiencia que vaya más allá del shopping.
En este nuevo contexto, tanto consumidores como comerciantes deberán adaptarse a un escenario regional que está en plena transformación.

