Esta situación, habitual en los análisis macroeconómicos, implica que un menor crecimiento interanual no necesariamente refleja un deterioro estructural de la actividad, sino que puede estar influido por factores estadísticos y estacionales.
Con el resultado de noviembre ya incorporado, el crecimiento acumulado de la economía chilena medido por el Imacec alcanza un 2,3% en lo que va del año 2025. Esta cifra introduce un elemento de cautela respecto del cumplimiento de la meta de crecimiento planteada por el propio Ministerio de Hacienda, que apunta a un 2,5% para el año completo.
El margen para alcanzar ese objetivo se estrecha, considerando que resta solo un mes para cerrar el ejercicio anual. En este contexto, el desempeño de diciembre se vuelve clave para determinar si la economía logra aproximarse o no a la proyección oficial.
Pese a ello, desde el Ejecutivo se ha optado por una lectura que considera tanto los desafíos coyunturales como las señales de fondo que entrega la actividad económica.
En una mirada más optimista del escenario, el ministro Grau destacó el comportamiento de la economía no minera, uno de los componentes más relevantes para evaluar la salud del crecimiento interno. Según indicó, este segmento acumula una expansión de 2,8%, superando el promedio general de la actividad.
Este dato resulta particularmente significativo, ya que la economía no minera suele reflejar de manera más directa el dinamismo del consumo, los servicios y la producción interna, elementos estrechamente vinculados al empleo y al bienestar de los hogares.
Desde esta perspectiva, el desempeño del Imacec de noviembre no sería una señal de estancamiento, sino más bien una fluctuación dentro de una tendencia que, de acuerdo con la autoridad, sigue siendo positiva.
El titular de Hacienda también hizo referencia a los ajustes por estacionalidad, una herramienta que permite depurar los datos de variaciones propias de ciertos meses del año. Bajo esta óptica, Grau señaló que, al limpiar factores estacionales, el crecimiento de la economía no minera podría incluso acercarse al 3%.
“Si uno limpia incluso factores estacionales, este crecimiento podría llegar hasta el 3%. Si bien hay fluctuaciones transitorias y cambian las bases de comparación, la economía sigue por una buena tendencia”, afirmó el ministro.
Estas declaraciones apuntan a reforzar la idea de que los movimientos de corto plazo no necesariamente alteran la trayectoria general de la economía, especialmente cuando se observan indicadores subyacentes con un desempeño más sólido.
Base de comparación: un elemento clave en la lectura del Imacec
Uno de los conceptos centrales mencionados por el ministro Grau fue la “base de comparación más exigente”. Este factor cobra especial relevancia en el análisis del Imacec, ya que las variaciones interanuales dependen directamente del nivel de actividad registrado en el mismo mes del año anterior.
Cuando la base es alta, incluso un crecimiento real de la actividad puede traducirse en una variación porcentual más baja. Por el contrario, cuando la base es débil, las tasas de crecimiento tienden a verse infladas.
En el caso de noviembre, la autoridad explicó que el resultado de 1,2% debe leerse a la luz de este contexto, evitando interpretaciones aisladas que no consideren el comportamiento previo de la economía.
El hecho de que el Imacec se haya ubicado por debajo de las expectativas del mercado introduce una señal de cautela para analistas y actores económicos. Sin embargo, la reacción oficial sugiere que el Gobierno considera que la cifra no altera de manera sustantiva el diagnóstico general sobre la evolución de la actividad.
Desde esta perspectiva, el énfasis está puesto en la tendencia de mediano plazo y en el aporte de sectores no mineros, más que en un solo dato mensual. Aun así, el desempeño de los próximos indicadores será determinante para confirmar si esta lectura optimista se consolida.
Crecimiento acumulado y desafíos hacia el cierre del año
Con un crecimiento acumulado de 2,3% a noviembre, la economía chilena se enfrenta a un escenario de definiciones en el tramo final del año. La posibilidad de alcanzar el 2,5% proyectado por Hacienda depende de que diciembre muestre un desempeño suficientemente dinámico.
Este contexto obliga a seguir de cerca la evolución de la actividad y a mantener una comunicación clara respecto de los factores que influyen en los resultados mensuales. En ese sentido, el mensaje del ministro Grau apunta a moderar las expectativas de corto plazo, sin perder de vista los avances estructurales que, según el Gobierno, se han ido consolidando.
Vea también: Empresas impulsan la economía circular en su ruta hacia el cero residuo
En síntesis, el Imacec de noviembre refleja una expansión menor a la esperada, marcada por una base de comparación más exigente y por fluctuaciones transitorias propias del ciclo económico. No obstante, desde el Ejecutivo se subraya que la economía no minera muestra un desempeño robusto y que, ajustando factores estacionales, la tendencia de crecimiento sigue siendo positiva.
El desafío ahora será observar cómo estos elementos se combinan en el cierre del año y si permiten acercarse a la meta de crecimiento establecida. Mientras tanto, el dato de noviembre deja en evidencia la importancia de analizar los indicadores económicos con una mirada integral, que considere tanto los resultados mensuales como las tendencias de fondo.
Fuente: La Tercera


