El 2025 no ha sido un año fácil para las empresas chilenas. Entre enero y agosto, 417 compañías iniciaron procesos de liquidación, de acuerdo con cifras de la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir) obtenidas por Pulso vía Ley de Transparencia.
La cifra contrasta con las 290 registradas en el mismo período de 2024, lo que representa un incremento de 44% en tan solo doce meses.
Este aumento en las quiebras refleja un panorama económico complejo, donde la presión de los costos financieros, la lenta recuperación de la inversión y la fragilidad de algunos sectores se combinan para poner en jaque a pymes y grandes compañías por igual.
Auge de liquidaciones: sectores más afectados
El comercio aparece como el rubro más golpeado. En apenas ocho meses, 116 empresas ligadas al retail, ventas mayoristas y minoristas cerraron sus puertas, duplicando los 58 casos del año pasado.
La construcción ocupa el segundo lugar en la lista, con 76 liquidaciones frente a 49 en 2024, lo que refleja que la crisis que arrastra el rubro desde hace cuatro años sigue sin resolverse del todo.
Otros sectores también muestran señales de estrés:
- Industrias manufactureras, que lidian con altos costos de insumos.
- Alojamiento y servicios de comidas, aún resentidos por cambios en el consumo postpandemia.
- Servicios administrativos, que registran alzas en procedimientos de liquidación.
En contraste, agricultura, ganadería, silvicultura y pesca mantienen números más estables, lo que sugiere que el impacto de la crisis no es homogéneo en toda la economía.
El diagnóstico oficial: un cierre regulado, no improvisado
Para Hugo Sánchez, superintendente de Insolvencia y Reemprendimiento, el aumento de liquidaciones no debe leerse únicamente como un síntoma de colapso. “El alza refleja cierres efectivos, formales y regulados”, afirma.
Según la autoridad, Chile cuenta con más de 78 mil empresas morosas, pero apenas un 1,3% opta por iniciar un procedimiento de liquidación. La decisión, en la mayoría de los casos, responde a factores externos:
- Conflictos internacionales que elevan los costos logísticos.
- Incremento en el costo del crédito.
- Persistencia de la inflación, que presiona tanto los gastos fijos como los variables.
Todo esto genera déficits de caja que terminan por comprometer la continuidad de muchas compañías.
El comercio: un sector bajo fuerte presión
El área más tensionada por esta tendencia es, sin duda, el comercio. Las pymes del sector enfrentan márgenes cada vez más estrechos, sumando costos laborales más altos y financiamiento más caro.
“Las ventas han repuntado en los últimos meses, pero ese impulso no basta para compensar la fragilidad financiera”, explica Bernardita Silva, gerente de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio (CNC).
Silva añade que muchas empresas están recurriendo a la reorganización judicial como vía para evitar la liquidación definitiva. Este mecanismo muestra la voluntad de continuidad de varios empresarios, aunque también pone en evidencia que gran parte del sector opera en condiciones de vulnerabilidad.
La construcción: señales de recuperación en medio de la crisis
La construcción ha sido uno de los rubros más castigados desde el estallido social y la pandemia. En los últimos cuatro años, ha acumulado caídas en la inversión y una reducción significativa en los proyectos inmobiliarios.
Sin embargo, la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) apunta a que en 2025 comienzan a aparecer signos de recuperación. La inversión en minería y energía ha dado un nuevo impulso, mientras que la ley de subsidio a la tasa de créditos hipotecarios, vigente desde junio, ha generado mayor dinamismo en la demanda por viviendas.
“Si esta tendencia se mantiene, el sector puede avanzar en su recuperación”, señalan desde la CChC. No obstante, los 76 cierres acumulados este año muestran que el camino todavía es frágil y que no todas las empresas logran resistir la espera.
Opinión de expertos: entre la reorganización y la incertidumbre
Los especialistas coinciden en que, pese a ciertas mejoras puntuales, la economía chilena no ha dado aún señales claras de un crecimiento sostenido.
Ricardo Reveco, socio de Carey, advierte que rubros como la agroindustria y la construcción siguen rezagados, afectando también a proveedores y al sector de transporte y logística.
Ernesto Solís, socio de Fix Partners Advisors, subraya un dato clave: el monto total reestructurado cayó de 883 mil millones de pesos en el primer semestre de 2024 a apenas 77 mil millones en 2025. “Esto muestra que las empresas encuentran mejores condiciones para renegociar sus pasivos, pero la volatilidad persiste”, afirma.
Luis Felipe Castañeda, socio de Castañeda y Pino Abogados, coincide en que muchas compañías han preferido reorganizarse a la espera de un escenario más favorable en 2026. Sin embargo, advierte que los bancos están jugando un rol más activo, rechazando incluso propuestas de empresas reconocidas.
Según el abogado, la expectativa de un mejor desempeño bursátil —con el índice accionario superando los 9.000 puntos— genera optimismo, pero la realidad es que las secuelas de la pandemia y del estallido social aún pesan en la salud financiera de varios sectores.
Sectores específicos: retail e inmobiliario
El retail continúa afectado por el menor poder adquisitivo de los consumidores, lo que impacta directamente las ventas y margina a aquellas empresas menos capitalizadas.
Por su parte, el mercado inmobiliario enfrenta la lentitud en la venta de propiedades, lo que afecta el flujo de caja y la viabilidad de muchas compañías ligadas al rubro.
El panorama se agrava cuando se suman los efectos acumulados de años difíciles: la pandemia, que redujo la movilidad y la demanda; y el estallido social, que cambió patrones de consumo e inversión.
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Un 2025 desafiante: ¿qué esperar hacia adelante?
El crecimiento de las liquidaciones empresariales en Chile durante 2025 refleja una economía en transición. Mientras algunos sectores comienzan a ver brotes de recuperación, otros siguen enfrentando dificultades estructurales.
El escenario deja lecciones importantes:
- La reorganización empresarial gana terreno como alternativa para evitar la quiebra, aunque no siempre resulta suficiente.
- El acceso al crédito y las tasas de interés siguen siendo un factor crítico para la continuidad de las pymes.
- El rol de los bancos como actores en la negociación de deudas marca un nuevo equilibrio en el ecosistema empresarial.
- Las señales de crecimiento en inversión y bolsa generan optimismo, pero aún no se traducen en estabilidad real para todas las industrias.
Con un 44% más de liquidaciones que en 2024, el desafío para las compañías será resistir la presión y adaptarse a un entorno volátil. Al mismo tiempo, el Estado, gremios y actores financieros deberán acompañar estos procesos para que la reestructuración, más que la liquidación, sea la ruta predominante.


