Doña Carne, una de las principales cadenas de carnicerías del país, no solo se ha consolidado como un referente en carnes de calidad, sino que ahora amplía su propuesta para incluir bebidas alcohólicas. La firma, controlada por la familia Varela, opera 36 sucursales a lo largo de Chile y busca ofrecer a sus clientes todo lo necesario para un asado completo.
Orígenes y expansión de Doña Carne
La historia de Doña Carne comienza cuando Rolando Varela se independizó de Carnes RV, estableciendo su primer local en la calle Departamental, cerca del Estadio Monumental. Inicialmente, la empresa se enfocó en faena de carnes y ventas al por mayor, pero con el tiempo viró hacia el retail, ampliando paulatinamente sus puntos de venta. Hoy, su tienda 36 se encuentra en Curauma, y todas las sucursales son operadas directamente por la empresa.
El crecimiento de Doña Carne ha sido estratégico. Álvaro Martínez, gerente comercial de la cadena, asegura que la expansión será “orgánica, queremos crecer donde tenga sentido y no simplemente donde sea posible. Estamos seleccionando con precisión los mercados y segmentos a los que queremos apuntar”.
Actualmente, Doña Carne tiene presencia en comunas como Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué, Villa Alemana, Talca, Buin, Melipilla, Puente Alto, Maipú, La Florida, Peñalolén, San Bernardo y Estación Central. Su mayor participación se concentra en el sector sur de Santiago, en comunas de clase media. Puente Alto y La Florida son las sucursales más fuertes en ventas, mientras que en Las Condes operan únicamente vía e-commerce.
Diversificación: carne, acompañamientos y ahora alcohol
Hasta ahora, Doña Carne ha complementado su oferta con productos necesarios para un asado: bebidas no alcohólicas, jugos, pan para choripanes, verduras congeladas y papas duquesas. La próxima etapa es incluir alcohol, especialmente cervezas, reforzando su propuesta de “un lugar donde el cliente encuentre todo lo que necesita para un asado”.
Martínez explica que la obtención de patentes de alcohol ha sido compleja y que se espera que antes de fin de año algunas sucursales exhiban estos productos. “No conozco a nadie que se coma un asado sin tomarse una cerveza”, comenta, destacando la lógica detrás de esta expansión.
Presencia y participación de mercado
Doña Carne calcula que posee entre un 20% y 25% de participación en carnicerías, mientras que en el total de venta de carne su cuota es cercana al 1%, en un mercado fragmentado entre supermercados, distribuidoras, mayoristas y otros retailers.
“El supermercado es el lugar más cómodo para comprar todo al mismo tiempo, y eso les da ventaja. Por eso, ofrecer productos complementarios y ahora alcohol es relevante para reforzar nuestra propuesta de valor”, asegura Martínez.
La estrategia no busca solo ganar participación, sino hacerlo eficientemente: “Queremos crecer, vender más y optimizar nuestros recursos. Ese es el secreto para garantizar la sostenibilidad del negocio”.
Planes de expansión y e-commerce
Este año, Doña Carne no planea abrir nuevas sucursales, dado el costo aproximado de $300 millones por local. Sin embargo, se proyecta abrir una o dos tiendas el próximo año. La estrategia combina expansión física con fortalecimiento del e-commerce, que actualmente aporta el 3% de las ventas, con la meta de llegar al 8%-10% en tres años.
“Es más económico llegar a comunidades con un camioncito que construir un local nuevo”, explica Martínez, subrayando la importancia de los canales digitales en la estrategia de crecimiento.
Contexto del mercado y desafíos
El aumento de precios de la carne ha reducido el consumo de vacuno, pollo y cerdo. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la carne acumula un alza del 9,4% en doce meses. Sin embargo, el ticket promedio de compra se mantiene estable.
Martínez comenta que la pandemia y los ajustes de precios han complicado la rentabilidad. “El aumento de costos, junto con un consumo menor en kilos, genera márgenes más ajustados. Los gastos en personal han subido un 80% en cinco años, los arriendos en UF se han encarecido y la luz casi se ha duplicado”.
Pese a estos desafíos, la empresa reportó un aumento de ingresos del 5% en 2024, con ventas cercanas a US$60 millones, aunque la rentabilidad sigue siendo baja. “El 2025 ha sido más complicado debido a problemas de abastecimiento”, añade Martínez.
Abastecimiento y logística
Doña Carne importa pollo, cerdo y vacuno desde Paraguay, Brasil y, en menor medida, Estados Unidos, complementando con producción nacional. La suspensión temporal de importaciones de productos avícolas desde Brasil afectó su abastecimiento durante cuatro meses.
“Tuvimos que vender pollo nacional, que es más caro, lo que redujo nuestras ventas. Esa era nuestra ventaja competitiva frente a los supermercados, ofrecer pollo de calidad a buen precio”, señala Martínez.
Además, la reciente suspensión temporal de importaciones desde Argentina no debería afectar las ventas de Fiestas Patrias, ya que la empresa aseguró stock desde julio para estas fechas clave, que junto con Año Nuevo y Navidad concentran cerca del 70% de las ventas de sus respectivos meses.
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Para septiembre de 2025, Doña Carne espera un incremento en ventas de entre 5% y 7% respecto al año anterior, gracias a la planificación anticipada de inventario.
La incorporación de alcohol en algunas sucursales busca fortalecer la propuesta de valor, ofreciendo una experiencia más completa al consumidor de asados y consolidando su posición frente a supermercados y otros competidores.
“Queremos ofrecer todo lo que un cliente necesita para un asado, desde carne de calidad hasta la bebida ideal. Este es un paso natural en nuestra estrategia de crecimiento”, concluye Martínez.

