El nombre de Dominique Rosenberg está transformando el panorama de la belleza en Latinoamérica. Fundadora y actual vicepresidenta ejecutiva de Empresas DBS, su historia es la de una mujer que, combinando disciplina, visión y pasión, ha construido una de las cadenas de cosméticos más influyentes de Chile, y que ahora inicia su expansión regional con el ingreso al mercado peruano.
Su recorrido no solo refleja una evolución empresarial, sino también la historia de cómo una extenista profesional encontró en el rubro de la cosmética el escenario perfecto para desarrollar una marca sólida, diversa y reconocida por su enfoque accesible e inclusivo.
Una historia marcada por el deporte, la familia y la visión emprendedora
Antes de ser reconocida como empresaria, Rosenberg se destacaba en las canchas. Durante la década de 1990, se coronó como campeona nacional de tenis en Chile, disciplina que la llevó a obtener una beca deportiva en la Universidad de Miami, donde estudió negocios internacionales.
Aunque muchos creían que seguiría una carrera ligada a la dermatología —influenciada por su abuela, quien le insistía en que tenía un talento especial para los tratamientos de piel—, su verdadera vocación estaba orientada al mundo empresarial. El deporte, sin embargo, dejó una marca profunda en su carácter. “El deporte te enseña que los triunfos son momentáneos y que hay que levantarse rápido después de perder. Esa mentalidad me ha acompañado siempre”, ha señalado en entrevistas.
Además, Rosenberg proviene de una familia de emprendedores: su abuelo tenía una fábrica de ropa en Santiago, mientras que su padre, abogado de profesión, también incursionó en negocios propios. Este entorno sembró en ella desde temprana edad el deseo de crear algo propio.
“Desde niña soñaba con tener mi propia cadena de tiendas de belleza”, ha comentado.
El nacimiento de DBS Beauty Store: de spa a retail nacional
Tras vivir varios años en Estados Unidos, Dominique regresó a Chile en lo que inicialmente serían solo unas vacaciones. Sin embargo, conoció a su actual esposo y decidió quedarse. Fue entonces cuando se gestó el primer paso hacia lo que sería DBS Beauty Store.
En 2006, junto a su marido, inició su emprendimiento con capital propio y apoyo familiar. En una época en que la palabra “emprendimiento” era poco común, y menos aún entre mujeres, Rosenberg apostó por abrir un spa que posteriormente se convirtió en una plataforma para importar productos de belleza innovadores. Comenzaron utilizando estos productos en su negocio, para luego distribuirlos a peluquerías locales, dando origen a una distribuidora especializada.
Con una clara orientación hacia nichos poco explotados, como el cuidado de uñas, la marca empezó a hacerse un nombre dentro del retail chileno.
En 2010, llegó el gran salto: la apertura de tiendas propias. El primer local de DBS Beauty Store abrió sus puertas en el mall Parque Arauco, y en menos de cuatro meses, ya habían inaugurado cinco sucursales más. La propuesta era clara: crear un «destino de belleza» accesible, moderno y diverso, que ofreciera una experiencia similar a la de grandes cadenas internacionales, pero adaptada al consumidor chileno.
El crecimiento de la marca fue sostenido. En 2015, Empresas DBS firmó un acuerdo clave con Empresas SB (matriz de Salcobrand), que adquirió el 70% del control por una inversión cercana a los US$ 40 millones. Esta alianza le permitió a DBS expandir su presencia a nivel nacional sin perder el enfoque estratégico y el liderazgo creativo de Rosenberg, quien continúa como vicepresidenta ejecutiva y responsable directa de la toma de decisiones clave.
Hoy, Empresas DBS gestiona un portafolio de cuatro marcas y más de 70 tiendas distribuidas por todo Chile. Su red incluye:
- 50 tiendas DBS Beauty Store
- 13 sucursales de MakeUp
- 2 tiendas de Prismology
- 3 locales de la reconocida marca italiana Kiko Milano
En 2024, la empresa alcanzó una facturación cercana a los US$ 100 millones, consolidándose como una de las principales fuerzas del mercado de belleza en el país.
La expansión internacional comienza por Perú
Después de años de consolidación en Chile, la compañía está lista para cruzar fronteras. El mercado elegido para este primer paso es Perú, país donde DBS debutará a finales de junio de 2025 con una propuesta ambiciosa: abrir entre ocho y diez tiendas en su primer año, con una proyección de alcanzar 50 sucursales en los próximos años.
La llegada de DBS ha generado gran expectativa en medios peruanos, que ya han comenzado a referirse a la marca como el “Sephora Chileno”, por su enfoque en variedad, accesibilidad y experiencia de compra.
Rosenberg ha sido clara en su estrategia: “No podíamos lanzarnos a un mercado nuevo sin primero entenderlo profundamente. Fue necesario adquirir conocimiento sobre el comportamiento local, las preferencias de belleza, y además asegurarnos de tener los recursos necesarios para hacerlo bien”.
Catálogo diverso, productos accesibles y adaptación cultural
Uno de los pilares del éxito de DBS es la diversidad de su catálogo, que incluye productos que van desde los US$ 5 hasta los US$ 100, adaptándose a diferentes presupuestos sin sacrificar calidad. Para su aterrizaje en Perú, la compañía llevará marcas reconocidas como Danessa Myricks, Wet n Wild y otras que aún no tienen presencia local.
Rosenberg destacó que el lanzamiento será progresivo: algunas marcas estarán disponibles desde el inicio, otras se incorporarán en etapas posteriores debido a temas logísticos y regulatorios.
Además, enfatizó la importancia de adaptar el maquillaje al público local, haciendo especial hincapié en los tonos y subtonos de piel. “Dos personas pueden tener un tono similar a simple vista, pero requerir bases distintas por sus subtonos. Entender eso es clave para ofrecer una experiencia personalizada”, explicó.
También identificó diferencias culturales: mientras en Chile los labios han ganado protagonismo en las tendencias de maquillaje, en Perú los ojos siguen siendo el foco principal, lo que obliga a DBS a poner énfasis en productos como delineadores, sombras y pestañas postizas.
Una visión regional con alto potencial
Más allá del caso peruano, Dominique Rosenberg visualiza a Latinoamérica como un terreno fértil para el desarrollo del retail especializado en belleza. “Este es un mercado aún en construcción, con mucho espacio para crecer. No hay tantos formatos como el de DBS en la región, y eso representa una gran oportunidad”, asegura.
Si bien por ahora la expansión se concentra en Perú, Empresas DBS está evaluando activamente otros países, entre ellos Colombia, México, Uruguay y Paraguay. Cada uno representa un desafío diferente, tanto en lo cultural como en lo regulatorio, pero el objetivo es claro: posicionar a DBS como una marca regional.
Rumores de colaboración con Sephora
Uno de los momentos más comentados recientemente fue una publicación en LinkedIn hecha por la propia Dominique Rosenberg, donde insinuó una posible colaboración con Sephora, la gigante del conglomerado francés LVMH. Aunque no se ha confirmado oficialmente, sus palabras encendieron las alarmas:
“¿Sephora llegará de la mano de nosotros? Solo puedo decir una cosa: Estén atentos. Lo que viene, es hermoso. Seguiremos trabajando día a día para traerles lo mejor en belleza”.
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Esta declaración, en medio de la postergación del ingreso oficial de Sephora a Perú por razones regulatorias, ha aumentado la especulación sobre una posible alianza que podría marcar un antes y un después en la industria de la belleza latinoamericana.
Dominique Rosenberg: liderazgo femenino con propósito
La historia de Dominique Rosenberg no solo es inspiradora por su éxito empresarial, sino también por lo que representa: el liderazgo femenino en una industria altamente competitiva y dominada históricamente por grandes multinacionales.
Desde sus inicios, ha demostrado que la disciplina adquirida en el deporte, la formación académica en negocios y el entorno familiar emprendedor pueden ser la base para construir un proyecto sólido y escalable.
Su visión va más allá de vender cosméticos. Se trata de crear un espacio donde las personas puedan experimentar, descubrir y expresarse a través de la belleza. En cada tienda DBS, la experiencia está diseñada para ser inclusiva, cercana y educativa.
Lo que comenzó como un sueño personal se ha convertido en una empresa multimillonaria con presencia nacional y ambiciones internacionales. Dominique Rosenberg ha demostrado que, con visión, perseverancia y estrategia, es posible transformar una idea en una marca influyente y querida por miles de consumidores.
Con su entrada a Perú y la posible expansión a otros países, Empresas DBS se perfila como un jugador clave en la industria de la belleza de Latinoamérica. Y aunque el camino ha estado lleno de desafíos, todo indica que lo mejor está por venir.


