El comercio electrónico en Chile continúa mostrando cifras en ascenso, pero junto con su crecimiento persiste un fenómeno que preocupa a las autoridades y gremios: la informalidad digital.
Según un estudio de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), durante el segundo trimestre de 2025 las transacciones informales en plataformas online superaron los US$315 millones, lo que equivale a casi una décima parte de las operaciones del sector retail en canales digitales.
Aunque el dato representa una leve caída respecto al mismo período del año anterior, la magnitud de las cifras confirma que se trata de una práctica consolidada, con impactos en la recaudación fiscal, la competencia y la formalización de los emprendedores.
Radiografía del comercio electrónico en el segundo trimestre de 2025
De acuerdo con la CNC, entre abril y junio se realizaron compras en plataformas digitales —nacionales e internacionales, excluyendo turismo y servicios— por un total de US$2.543,8 millones, lo que significó un alza interanual del 10%.
Sin embargo, dentro de ese universo, US$315,4 millones correspondieron a compras informales, un 2% menos que en igual lapso de 2024. Al considerar el acumulado del primer semestre, el monto de estas transacciones alcanzó los US$546,3 millones, lo que muestra la persistencia de esta práctica en la economía digital.
La gerente de Estudios de la CNC, Bernardita Silva, enfatizó que, pese a la ligera disminución, el fenómeno sigue teniendo un peso significativo:
“La informalidad en el comercio electrónico es persistente y heterogénea. Si bien la tasa global se mantiene en torno al 9% de las transacciones, el monto destinado a compras informales asciende a más de US$315 millones en el trimestre. Esto confirma la magnitud de esta economía paralela y su impacto en la recaudación y en la competencia formal”.
Tasas de informalidad en el retail online
En el segundo trimestre, se estima que un 8,9% de las transacciones retail digitales fueron informales, lo que refleja una baja marginal frente al mismo período de 2024.
En cuanto al gasto, la CNC precisó que, por cada US$100 desembolsados en comercio electrónico, aproximadamente US$9 se destinan a operaciones informales. Esta cifra ilustra cómo la informalidad no solo se mide en número de compras, sino también en peso económico.
Redes sociales: epicentro de la informalidad
Uno de los puntos más llamativos del informe es el rol de las redes sociales. Estas plataformas se han consolidado como el canal más expuesto a la informalidad en el mercado local, con casi la mitad de sus transacciones en condición irregular.
En el ámbito internacional, en tanto, 4 de cada 10 compras presentan algún incumplimiento tributario, lo que incluye el no pago de derechos o impuestos correspondientes en productos de más de US$41.
Silva advirtió sobre la necesidad de adaptar las regulaciones a estas dinámicas: “Estos resultados reflejan la urgencia de fortalecer la fiscalización en las plataformas digitales y, sobre todo, de diseñar mecanismos regulatorios acordes a las nuevas formas del comercio online”.
Vestuario: la categoría líder en compras informales
El vestuario se mantiene como la categoría que concentra la mayor parte de las transacciones informales, tanto en número como en gasto. Le siguen los accesorios, los artículos de entretención y el segmento automotriz.
Este patrón refleja que los bienes de consumo masivo y alta rotación son los más propensos a ser adquiridos en canales informales. Según la CNC, esto responde no solo a un tema de precios, sino también a la disponibilidad inmediata, la flexibilidad en la entrega y la menor exigencia de formalidad por parte de los consumidores.
En el desglose de la informalidad internacional, el vestuario representa el 47% de las compras, seguido de accesorios y regalos con un 23%, y mucho más atrás el calzado con un 5%.
Perfil de los consumidores que compran informalmente
El análisis sociodemográfico elaborado por la CNC confirma que la informalidad digital afecta con mayor intensidad a mujeres, jóvenes y sectores socioeconómicos bajos.
Estos grupos ven en la informalidad una forma de acceder a productos a precios más convenientes o con menores restricciones, aunque ello implique riesgos relacionados con calidad, garantías o seguridad de la transacción.
Silva subrayó que los desafíos no se limitan a la fiscalización: “Los desafíos no solo pasan por un marco institucional más sólido, sino también por políticas que mejoren el acceso a la formalidad de micro emprendedores digitales y campañas de educación al consumidor que visibilicen los costos de optar por transacciones fuera del marco normativo”.
Nacionales vs. internacionales: cómo se distribuye la informalidad
El estudio también distingue entre plataformas locales e internacionales:
Plataformas nacionales:
- En el segundo trimestre, un 9% de las transacciones fueron informales, lo que representa un aumento de 2 puntos frente a 2024 y de 1 punto respecto al primer trimestre de 2025.
- En cuanto al gasto, US$7 de cada US$100 en compras digitales nacionales se destinaron a operaciones informales.
- En términos absolutos, las compras en portales nacionales sumaron US$3.015,2 millones, un 9% más que en 2024. De ese total, US$215,8 millones fueron informales, con un alza del 11% interanual.
Plataformas internacionales:
- Representaron el 17,9% del total de las compras online en el trimestre.
- Un 25% de estas transacciones presentaron algún grado de irregularidad, mayor a lo reportado en 2024.
- En gasto, US$18 de cada US$100 en compras internacionales estuvieron asociadas a informalidad.
- El desembolso total en portales internacionales fue de US$528,5 millones, un alza del 17,4% interanual. De ese monto, US$94,7 millones se estima que fueron compras con algún incumplimiento tributario, un 16,9% más que en 2024.
Desafíos para enfrentar la economía informal en el comercio digital
La persistencia de la informalidad digital plantea retos importantes para autoridades, gremios y consumidores. Entre ellos destacan:
- Fiscalización más efectiva: reforzar los controles en aduanas y en las plataformas de pago para reducir la entrada de productos que evaden impuestos.
- Regulación adaptada al comercio digital: diseñar normas que contemplen el rol de las redes sociales y marketplaces como canales de venta.
- Apoyo a microemprendedores: facilitar la formalización de pequeños vendedores digitales, con incentivos tributarios y simplificación de trámites.
- Educación al consumidor: generar campañas que muestren los riesgos de la informalidad, como falta de garantías, problemas de seguridad en los pagos y afectación a la competencia justa.
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Las cifras del segundo trimestre de 2025 confirman que, pese al dinamismo del comercio digital en Chile, la informalidad sigue representando un 9% del total de transacciones, con más de US$315 millones en operaciones que no cumplen con las exigencias legales ni tributarias.
El protagonismo del vestuario en estas cifras, el papel central de las redes sociales y la mayor incidencia en ciertos grupos sociodemográficos evidencian que el fenómeno es complejo y multifactorial.
Para la CNC, el camino hacia una economía digital más justa y segura requiere un equilibrio entre regulación, fiscalización y educación, junto con políticas que promuevan la inclusión de los pequeños vendedores en la formalidad.
En definitiva, el comercio electrónico en Chile avanza con fuerza, pero su sostenibilidad dependerá de cómo el país logre enfrentar y reducir la economía paralela que hoy compite directamente con el mercado formal.

