Autos eléctricos e híbridos enchufables continúan ganando protagonismo en el mercado chileno, aunque aún están lejos de alcanzar la masificación que la industria automotriz proyectaba para 2025. De acuerdo con la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), las ventas de vehículos de cero y bajas emisiones crecieron un 85,5% en agosto, con 3.465 unidades nuevas inscritas.
En lo que va del año, el segmento acumula un aumento de 104,2% respecto al mismo periodo del año anterior, con 21.282 automóviles comercializados.
Si bien los números evidencian un crecimiento sostenido, todavía representan solo un 2,9% del mercado automotor total, cifra lejana al 5% que se esperaba alcanzar en 2025 para consolidar la entrada a la etapa de masificación.
Incentivos insuficientes: la barrera principal
El presidente de la ANAC, Sebastián de Cárcer, y el secretario general, Diego Mendoza, señalaron que la baja penetración de los autos eléctricos en Chile responde principalmente a la falta de incentivos adecuados.
Actualmente, existen algunas políticas de fomento, pero su ejecución ha sido deficiente y no han logrado un impacto significativo en el consumidor. Según Mendoza, la estrategia debería centrarse en beneficios directos a las personas, no en ventajas para las empresas importadoras.
Entre las propuestas que el gremio ha planteado a las futuras candidaturas presidenciales se encuentran:
- Permiso de circulación gratuito por los dos primeros años desde la compra de un auto eléctrico o híbrido enchufable.
- Patente verde diferenciada, que permita acceder a descuentos en peajes.
- Ampliación de la red de carga eléctrica en carreteras principales y secundarias, con el fin de dar mayor seguridad a los conductores sobre la autonomía de sus vehículos.
“Si no hay claridad respecto de los beneficios de esta tecnología, los consumidores seguirán percibiendo a los autos eléctricos como un lujo, en lugar de una opción accesible y sostenible. Otros países han avanzado justamente con incentivos bien diseñados y Chile necesita replicar ese camino”, explicó Mendoza.
Propuestas tributarias para impulsar la electromovilidad
La ANAC también prepara un plan de medidas tributarias para el período 2026-2029, orientado a incentivar la transición hacia tecnologías limpias.
De Cárcer destacó que una de las iniciativas consiste en reconocer al vehículo como herramienta de trabajo, lo que permitiría descontar el IVA de la compra de automóviles eléctricos e híbridos, de la misma forma que hoy ocurre con camionetas y furgones.
Este cambio, asegura, sería fundamental para PYMES, emprendedores y pequeños empresarios que dependen del automóvil en su actividad diaria. “En países como España se han aplicado mecanismos de ‘inteligencia tributaria’ que han resultado clave para avanzar en la renovación del parque automotor. Chile no puede quedarse atrás”, indicó.
La propuesta también incluye la posibilidad de deducir como gasto la compra de vehículos de bajas emisiones, lo que representaría un alivio tributario para negocios de menor tamaño y, al mismo tiempo, fomentaría la modernización de la flota en sectores productivos.
Según cálculos de la ANAC, si el país mantiene la tendencia actual, recién en 2027 podría alcanzarse el 5% de participación de autos eléctricos en el mercado, retrasando en al menos dos años la meta fijada inicialmente.
Un parque automotor cada vez más envejecido
A la lenta adopción de autos eléctricos se suma otro problema: la antigüedad del parque automotor en Chile. Hoy circulan más de 6 millones de vehículos con una edad promedio de 10 años, cuando hasta hace pocos años era de 9,5.
En regiones como Arica, Tarapacá, Maule y Ñuble, la antigüedad media supera los 12 años, lo que significa que gran parte de los autos en circulación no cumplen con los estándares de seguridad actuales ni con exigencias de eficiencia energética.
“Renovar el parque automotor es fundamental no solo por temas ambientales, sino también por seguridad vial y calidad del aire. Los autos viejos consumen más combustible, contaminan más y representan un mayor riesgo en las carreteras”, advirtió De Cárcer.
El gremio también enfatizó que el uso del automóvil en Chile ha cambiado. Hoy no es solo un medio de transporte individual, sino que se ha convertido en una herramienta de trabajo para muchos trabajadores independientes y pequeños empresarios. Por eso, señalan, resulta clave que el Estado reconozca esa realidad y ofrezca incentivos que hagan posible un recambio acelerado.
Mendoza complementó con datos recientes: en 2024 salieron de circulación 152 mil autos, cifra por debajo del promedio de 180 mil unidades que se retiraban anualmente en la última década. “Necesitamos revertir esa tendencia, dar de baja más vehículos antiguos y reemplazarlos por autos eficientes y de bajas emisiones”, puntualizó.
El boom de los autos chinos en Chile
Otro factor relevante en el mercado automotor es el creciente protagonismo de las marcas chinas. Actualmente operan en Chile 83 marcas, de las cuales 34 son de origen chino. Para este 2025, se proyecta que la cifra total de marcas en el país se acerque a 90.
De Cárcer recordó que este fenómeno no es nuevo. En los años noventa, los autos japoneses llegaron a concentrar más del 32% de las ventas en Chile. Posteriormente, durante los 2000, Corea del Sur alcanzó un récord histórico con 42% del mercado. Hoy, China se ubica en torno al 39% de participación.
Sin embargo, el futuro del liderazgo chino dependerá de la estrategia de los fabricantes. Algunos han dejado de producir citycars, vehículos que en Chile tienen alta demanda. Esa brecha podría ser aprovechada por marcas indias, que ya están comenzando a ofrecer modelos pequeños y asequibles.
Consolidación de marcas y guerra arancelaria
Mendoza advirtió que la llamada “guerra arancelaria” entre potencias está llevando a una consolidación de fabricantes, especialmente en China. Muchas marcas que comparten plataformas o tecnologías están siendo absorbidas por otras con mayor reputación internacional, lo que genera un mercado más concentrado y menos fragmentado.
Este proceso podría reflejarse en Chile en los próximos años, reduciendo la cantidad de marcas disponibles y dando mayor espacio a aquellas que logren construir confianza y ofrecer productos con mejor desempeño.
El desafío hacia 2035
Chile se ha comprometido a que a partir de 2035 solo se vendan vehículos de cero emisiones. No obstante, los datos actuales muestran que el país avanza con retraso hacia esa meta.
El gremio automotor insiste en que el próximo gobierno tendrá un rol decisivo en acelerar la transición, ya sea a través de incentivos tributarios, facilidades de financiamiento, ampliación de infraestructura de carga y políticas públicas que reconozcan al automóvil como herramienta de trabajo.
“Si seguimos con la tendencia actual, no alcanzaremos la meta de 2035. La electromovilidad no es una opción, es una necesidad para cumplir con los compromisos internacionales de carbono neutralidad”, concluyó De Cárcer.
Vea también: Autos eléctricos impulsan la electromovilidad y representan el 10,6% del mercado
Los autos eléctricos en Chile muestran un crecimiento notable en ventas, pero todavía son una minoría frente al parque automotor total. La falta de incentivos claros, un parque vehicular envejecido y la lentitud en la construcción de infraestructura de carga son las principales barreras para que la electromovilidad despegue.
El mercado, por otro lado, sigue experimentando transformaciones importantes, como la consolidación de las marcas chinas y la entrada de nuevos actores desde India. La próxima década será clave para determinar si Chile logra o no ponerse a la altura de las metas internacionales y dar el salto hacia una movilidad sostenible.

