El IPC de junio 2025 presentó una variación negativa del -0,4%, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Este resultado no solo marca una caída significativa en los precios al consumidor en comparación al mes anterior, sino que también supera las expectativas de los analistas, quienes proyectaban un descenso de -0,3%.
Con este nuevo dato, la inflación acumulada en el año se sitúa en 1,9%, mientras que en un horizonte de 12 meses, la cifra alcanza un 4,2%. Este comportamiento se explica principalmente por la baja en productos de primera necesidad, en especial alimentos y vestuario, lo que representa un alivio para los bolsillos de las familias chilenas en medio de un contexto económico aún marcado por la incertidumbre.
Una variación mensual de -0,4% en el IPC implica que, en promedio, los precios de bienes y servicios bajaron en junio con respecto al mes anterior. Este tipo de caídas es poco común y, aunque puede tener múltiples lecturas económicas, en este caso se interpreta como una señal positiva de moderación en la inflación, particularmente tras años de presiones inflacionarias derivadas de la pandemia, el conflicto en Ucrania y disrupciones en las cadenas logísticas globales.
La inflación anual de 4,2% sigue estando dentro del rango de tolerancia del Banco Central de Chile, cuyo objetivo es mantenerla en torno al 3% en el mediano plazo. Sin embargo, la tendencia bajista de los últimos meses da espacio para que la política monetaria se mantenga flexible, lo que podría reflejarse en eventuales ajustes en la Tasa de Política Monetaria (TPM).
División por productos: ¿Qué bajó más de precio en junio?
El informe del INE desglosa el IPC en varias divisiones y clases de productos. Durante junio, los rubros que más incidieron en la disminución del índice fueron:
1. Alimentos y bebidas no alcohólicas: -0,9%
Esta categoría registró una caída mensual significativa, restando -0,191 puntos porcentuales (pp.) al índice general. Entre los productos más relevantes:
Hortalizas, legumbres y tubérculos: -4,6%
Incidencia: -0,106 pp.
Esta caída incluye productos como la lechuga, zanahorias y papas, que han bajado de precio por factores estacionales y una mejora en la oferta interna.
Frutas y frutos secos: -3,5%
Incidencia: -0,056 pp.
En este grupo destacan las uvas, peras y otros frutos que han mostrado una reducción significativa en sus precios debido a condiciones climáticas favorables para la cosecha.
2. Vestuario y calzado: -6,4%
Este rubro tuvo una de las caídas más pronunciadas, aportando -0,169 pp. a la baja del IPC. La contracción se explica por descuentos estacionales, promociones de liquidación y un cambio en la demanda. Las categorías más afectadas fueron:
- Vestuario: -5,8%
Incidencia: -0,090 pp. - Calzado: -7,3%
Incidencia: -0,073 pp.
Este comportamiento es habitual en los meses en que se produce el cambio de temporada, donde las tiendas realizan rebajas importantes en ropa de estación.
¿Y qué productos subieron de precio?
A pesar del descenso general, algunos bienes y servicios registraron aumentos relevantes en sus precios, contrarrestando parcialmente la caída general del IPC. Entre ellos se encuentran:
- Pan: +2,4%
A pesar de una baja en los insumos internacionales como el trigo, el pan experimentó un aumento, posiblemente por costos logísticos internos y ajuste de márgenes por parte de los productores. - Transporte en bus interurbano: +13,2%
Un alza atribuida a la alta demanda por vacaciones de invierno y al aumento en los costos operacionales del transporte terrestre.
En cuanto a las mayores bajas individuales, destacan:
- Tomate: -14,7%
- Carne de vacuno: -2,2%
- Limones: -27,3%
- Computadores: -4,3%
Estos productos, especialmente los del segmento alimenticio, han visto una mejora en su disponibilidad, junto con ajustes por estacionalidad, que explican las fuertes caídas.
El resultado de junio sorprendió al mercado financiero, ya que la mayoría de los analistas proyectaban una caída de -0,3% en el IPC, mientras que la cifra oficial fue de -0,4%. Si bien la diferencia puede parecer marginal, en términos macroeconómicos representa una señal de que la presión inflacionaria se está reduciendo más rápido de lo esperado.
Este comportamiento refuerza la expectativa de que el Banco Central podría continuar recortando la TPM en los próximos meses, siempre que se mantenga la tendencia descendente en la inflación subyacente (aquella que excluye precios más volátiles como combustibles y alimentos frescos).
Contexto económico: ¿Qué factores están detrás de esta baja en la inflación?
Varios elementos han contribuido a que la inflación en Chile esté mostrando señales de moderación:
Estabilidad en los precios internacionales de alimentos y energía: tras los picos vividos en 2022 y parte de 2023, los precios de commodities como el trigo, el maíz, y el petróleo han mostrado una mayor estabilidad, lo que impacta directamente en los precios internos.
Menor presión en la demanda interna: con tasas de interés elevadas durante varios trimestres, el consumo se ha moderado, ayudando a contener los precios.
Tipo de cambio más estable: el peso chileno ha tenido menos volatilidad frente al dólar, lo que reduce los efectos inflacionarios importados.
Mayor oferta agrícola local: factores climáticos y logísticos han permitido una mejor disponibilidad de frutas y verduras, presionando a la baja sus precios.
¿Cómo afecta esto a las familias chilenas?
La caída del IPC en junio tiene efectos positivos para los consumidores, especialmente en un contexto donde los hogares han debido ajustar sus presupuestos producto de la inflación vivida en los últimos dos años.
La baja en alimentos, ropa y calzado implica un alivio directo en el costo de vida, sobre todo para los sectores de ingresos bajos y medios, que destinan una mayor proporción de su ingreso mensual a estos rubros.
Además, una inflación controlada permite a las autoridades monetarias mantener o incluso bajar las tasas de interés, lo que reduce el costo de los créditos hipotecarios, de consumo y tarjetas de crédito, mejorando así el acceso al financiamiento.
Perspectivas para el segundo semestre de 2025
Con el dato de junio ya confirmado, las miradas ahora se enfocan en lo que ocurrirá durante el segundo semestre de 2025. Si se mantiene esta tendencia, se estima que la inflación anual podría cerrar el año en torno al 3,5% o incluso menos, siempre que no se presenten shocks externos inesperados.
Algunos riesgos a monitorear incluyen:
- Eventuales alzas en los precios de los combustibles si sube el petróleo.
- Fenómenos climáticos como El Niño, que podrían afectar la producción agrícola.
- Tensión en el mercado laboral, que podría generar presiones salariales.
A pesar de estos riesgos, la tendencia actual sugiere que Chile estaría consolidando un escenario de inflación controlada, lo que es favorable tanto para el consumo interno como para la estabilidad económica general.
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El IPC de junio 2025 marcó un hito importante en la evolución reciente de los precios en Chile, al registrar una caída mensual del -0,4%, sorprendiendo al mercado y consolidando una tendencia a la baja en la inflación acumulada. Con una inflación anualizada del 4,2%, el país se encuentra en una mejor posición que la observada en años anteriores, y se proyecta un segundo semestre con mayor estabilidad de precios.
Las bajas en alimentos, vestuario y calzado son particularmente relevantes para los hogares, mientras que los aumentos en transporte interurbano y pan son aspectos puntuales, pero monitoreables. Esta combinación de factores ofrece un escenario favorable para las decisiones de política monetaria y brinda cierto respiro a las familias frente al costo de la vida.
El panorama inflacionario de Chile continúa evolucionando, pero los datos de junio entregan una señal clara: la presión sobre los precios parece estar cediendo, y con ello se abre la puerta a una recuperación más sólida y sostenida de la economía nacional.


