En una firme respuesta a la decisión del Consejo de la Unión Europea de mantener a Panamá en su lista de jurisdicciones no cooperativas en materia fiscal, el Ejecutivo panameño ha ratificado la suspensión de contrataciones públicas con empresas provenientes de los países miembros del bloque. Esta medida, liderada por la administración del presidente José Raúl Mulino, marca un punto de inflexión en las relaciones bilaterales y establece una postura de «reciprocidad comercial» frente a lo que el gobierno considera un trato discriminatorio.
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Presidente de Panamá sostiene veto a compañías de la UE
La administración actual ha sido enfática en que Panamá no puede ser considerado un socio estratégico para la inversión europea si, al mismo tiempo, es estigmatizado financieramente. El veto responde a una estrategia de soberanía económica basada en tres ejes:
Principio de Reciprocidad: El gobierno argumenta que, si la UE impone barreras financieras y reputacionales al país, Panamá está facultado para restringir el acceso de compañías europeas a las licitaciones de infraestructura y servicios del Estado.
Cumplimiento Normativo: Panamá defiende los avances realizados en materia de transparencia fiscal y lucha contra el blanqueo de capitales, señalando que la permanencia en las listas no reconoce los esfuerzos técnicos validados por otros organismos internacionales.
Impacto en la Inversión Extranjera: Al cerrar el mercado de compras públicas a la UE, Panamá envía una señal de alerta sobre la necesidad de un diálogo en igualdad de condiciones, buscando que la presión diplomática fuerce una revisión técnica de su estatus.
Implicaciones para el Sector Empresarial y Proyectos de Infraestructura
La decisión de sostener este veto tiene repercusiones directas en el clima de negocios regional:
Redirección de Licitaciones: Empresas de potencias como Estados Unidos, China y Corea del Sur podrían ver incrementada su cuota de mercado en proyectos críticos (como la ampliación del Metro o infraestructura logística) al quedar excluidos los competidores europeos.
Riesgo Reputacional: El mantenimiento en la «lista gris» continúa dificultando las relaciones de corresponsalía bancaria y eleva los costos de cumplimiento para las empresas que operan desde la plaza financiera panameña.
Incertidumbre en el Acuerdo de Asociación: Esta fricción pone en riesgo la fluidez del Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea, del cual Panamá es parte fundamental.
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Perspectiva Estratégica
La ratificación del veto es una apuesta de alto nivel en el tablero de la diplomacia económica. Mientras la Unión Europea exige mayores reformas en la arquitectura fiscal panameña, el país utiliza su atractivo como centro logístico y de servicios para presionar por un reconocimiento de sus soberanía financiera.
«La diplomacia de Panamá ha pasado de la fase de negociación técnica a la de respuesta comercial directa. El éxito de esta medida dependerá de la capacidad del país para diversificar sus aliados estratégicos sin comprometer la calidad de sus proyectos de infraestructura nacional.»


