El gobierno panameño ha formalizado su adhesión como Estado Asociado del Mercosur (Mercado Común del Sur), un movimiento que trasciende el intercambio de bienes y busca posicionar al país como el gran facilitador logístico entre Sudamérica, Centroamérica, el Caribe y Europa.
A diferencia de un Tratado de Libre Comercio (TLC) tradicional, este estatus no implica una apertura comercial automática. Se trata de un esquema flexible que permite a Panamá:
- Participar en foros y discusiones políticas del bloque.
- Negociar acuerdos de forma gradual e inteligente.
- Iniciar negociaciones bilaterales específicas, siendo Brasil el primer objetivo estratégico debido a su peso económico.
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El «Hub de Hubs»: Logística y Servicios
El verdadero activo de Panamá en esta alianza no son las exportaciones de bienes (que actualmente son modestas, sumando unos $12 millones en 2024), sino su potente plataforma de servicios.
Exportación de servicios: En 2024, Panamá exportó más de $18,000 millones en servicios (21% de su PIB), liderados por transporte, turismo y finanzas.
Plataforma de entrada: Empresas sudamericanas podrán usar a Panamá como base para ensamblaje, transformación o redistribución de productos hacia Europa, aprovechando el Acuerdo de Asociación que Panamá ya tiene con la Unión Europea.
Panamá y el Mercosur: Una alianza geoeconómica
Un punto innovador de esta alianza es el mercado de carbono. Panamá es uno de los pocos países «carbono negativo» del mundo.
El país busca atraer a gigantes como Brasil y Argentina para colaborar en esquemas de compensación de emisiones.
Se proyecta la creación de un Mercado Nacional de Carbono que permita comercializar créditos de emisión con los socios del sur.
El ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, ha sido claro: el beneficio no será automático. Panamá enfrenta el reto de:
- Diversificar su oferta exportadora (actualmente centrada en aluminio, cobre y ron).
- Atraer inversión productiva de largo plazo, no solo transaccional.
- Alinear infraestructura y regulación para que el sector privado pueda capitalizar esta nueva ventana política.
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Con el Mercosur posicionado como la quinta economía del mundo (más de 295 millones de consumidores), Panamá no busca ser solo un destino final, sino la «bisagra» que integre las cadenas de valor de todo el continente.
Fuente: La Estrella de Panamá



