El gobierno de Panamá ha iniciado una fase crítica y determinante en su estrategia logística con la toma de control y transición de los puertos de Balboa y Cristóbal. Ante este escenario, el presidente José Raúl Mulino ha sido enfático al señalar que el éxito de esta operación depende de un compromiso absoluto, ordenando que las labores de transición se realicen las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Esta medida no es solo una disposición administrativa, sino una respuesta directa a la necesidad de garantizar que el flujo de importaciones y exportaciones no se vea interrumpido, manteniendo la competitividad de la vía interoceánica y la estabilidad económica del país.
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Panamá activa plan de 24 horas para garantizar el flujo comercial en sus puertos
La instrucción presidencial busca agilizar todos los procesos operativos y administrativos que conlleva el traspaso de funciones, tras la finalización de los contratos anteriores con operadores privados vinculados a capitales chinos (Panama Ports Company). Según el mandatario, el objetivo es evitar cualquier tipo de «zozobra» o incertidumbre en el sector logístico, asegurando a los usuarios y empresas que Panamá cuenta con la capacidad técnica y operativa para gestionar sus activos portuarios de manera soberana y eficiente.
Durante estas primeras jornadas de trabajo ininterrumpido, las autoridades ya han reportado avances significativos, incluyendo la atención de los primeros buques bajo la nueva gestión y la implementación de un sistema de «sustitución patronal» para proteger los puestos de trabajo de cientos de operarios. El mensaje desde el Ejecutivo es claro: la transición debe ser fluida y acelerada.
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Trabajar a tiempo completo permitirá que el país retome el control total de estas terminales estratégicas sin afectar los tiempos de entrega de la carga, consolidando así la imagen de Panamá como el principal «hub» logístico de la región, mientras se define un nuevo modelo de concesión que resulte más beneficioso para el Estado panameño.


