A pesar de la incertidumbre global que generan los cambios en las políticas comerciales de las grandes potencias, el sector exportador de Guatemala ha lanzado un mensaje de relativa calma. Según los análisis más recientes compartidos por la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), el impacto del nuevo arancel del 10 % impuesto por la administración estadounidense de Donald Trump será notablemente limitado para la economía del país centroamericano, gracias a la solidez de los acuerdos preexistentes y la composición de la oferta exportable hacia el norte.
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El punto central que sostiene este optimismo moderado es la vigencia del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (CAFTA-DR), sumado al reciente Acuerdo de Aranceles Recíprocos. Estos marcos legales actúan como un escudo protector para la mayoría de los productos guatemaltecos. En cifras concretas, más del 70 % de las exportaciones guatemaltecas hacia Estados Unidos mantendrán el beneficio de arancel cero. Esto significa que el grueso del comercio bilateral —que incluye sectores estratégicos como el agrícola tradicional y el de vestuario y textiles— no se verá afectado por el recargo impositivo que entró en vigor recientemente.
El 70% de las exportaciones de Guatemala se salvan del nuevo arancel de EE. UU.
Para el sector de vestuario y textiles, que es uno de los motores industriales del país, la noticia ha sido recibida con alivio, ya que su inclusión en las exenciones del DR-CAFTA les permite seguir compitiendo en igualdad de condiciones en el mercado estadounidense. Lo mismo sucede con productos agrícolas fundamentales como el café y el azúcar, que gozan de un estatus preferencial consolidado.
Sin embargo, el panorama no es totalmente ajeno a ajustes. Existe un 27.5 % de la oferta exportable que sí quedará sujeta al nuevo arancel del 10 %. Este grupo abarca principalmente productos de manufactura diversa, algunos rubros agrícolas no tradicionales, y sectores menores como la pesca y la acuicultura. Aunque representa una porción significativa en términos de valor (estimada en más de 1,300 millones de dólares), la gremial exportadora enfatiza que el impacto es «mínimo» si se compara con el escenario que enfrentan otras naciones que no cuentan con tratados bilaterales tan específicos o profundos.
Amador Carballido, director general de Agexport, ha señalado que la clave para navegar este periodo de transición reside en la prudencia estratégica. Las autoridades y el sector privado están instando a las empresas a revisar minuciosamente su clasificación arancelaria y a optimizar sus cadenas de costos para absorber este pequeño incremento sin perder competitividad.
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Mientras otros países de la región observan con mayor preocupación las barreras comerciales de la Casa Blanca, Guatemala se posiciona como un socio con ventajas competitivas blindadas. La estrategia ahora se centra en la plena implementación de los acuerdos bilaterales pendientes y en mantener un flujo logístico eficiente que permita aprovechar que siete de cada diez productos guatemaltecos seguirán cruzando la frontera estadounidense sin pagar un solo centavo adicional en aranceles.


