El panorama laboral para las empresas multinacionales en Costa Rica ha entrado en una fase de madurez estratégica. Según el más reciente sondeo de CINDE (Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo) realizado al cierre de 2025, el trabajo híbrido ha dejado de ser una medida de emergencia para convertirse en un pilar del clima de inversión. Sin embargo, esta consolidación operativa coincide con un fenómeno de enfriamiento en la creación de nuevos puestos de trabajo.
La sofisticación del modelo híbrido
A diferencia de años anteriores, donde la flexibilidad era una respuesta reactiva, hoy el 80 % de las multinacionales opera bajo esquemas híbridos estructurados. La tendencia actual no es el retorno total a la oficina, sino la búsqueda de un equilibrio que potencie la productividad y la retención de talento especializado.
Vanessa Gibson, Directora de Clima de Inversión de CINDE, señala que la discusión ha evolucionado: «Hoy las empresas no discuten si el modelo híbrido funciona, sino cómo hacerlo más eficiente y alineado con objetivos de largo plazo».
A pesar de la estabilidad operativa, los datos de empleabilidad revelan una transición estructural preocupante. La generación neta de empleo en el sector multinacional ha experimentado una caída drástica:
- 2022: Cerca de 19,000 nuevos puestos de trabajo.
- 2025: Poco más de 3,300 puestos.
De acuerdo con Sandro Zolezzi, investigador asociado de la Universidad LEAD, este fenómeno no es una anomalía, sino una reasignación de prioridades corporativas. Las empresas están priorizando el valor agregado por colaborador y la adopción de nuevas tecnologías sobre el crecimiento extensivo de la planilla. En términos simples: las multinacionales buscan más eficiencia con menos personal, un reflejo de las tendencias globales de Inversión Extranjera Directa (IED).
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Multinacionales en Costa Rica consolidan la «presencialidad flexible»
Aunque la flexibilidad es valorada, las empresas reportan desafíos críticos que amenazan la cultura corporativa:
- Pérdida de identidad: El sentido de pertenencia y la participación en actividades presenciales han disminuido.
- Infraestructura: El modelo híbrido funciona en Costa Rica como un mecanismo de defensa ante los problemas de movilidad y congestión vial, que afectan la experiencia del colaborador.
- Resistencia al retorno: Existe una creciente reticencia del talento calificado a asistir a las oficinas, lo que obliga a las empresas a ofrecer esquemas flexibles para evitar la fuga de capital humano hacia competidores globales.
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El 2026 inicia con multinacionales que tienen reglas más claras y métricas de desempeño robustas. El desafío para el país será redefinir sus políticas de atracción de inversión para compensar la menor generación de empleo con puestos de mayor sofisticación tecnológica y valor estratégico.
Fuente: Revistaeyn.com


