Desde el 1 de enero de 2024, Nicaragua tomó un rumbo monetario drástico: eliminar el deslizamiento del córdoba frente al dólar. Al entrar en el segundo mes de 2026, con la medida ratificada por el Banco Central de Nicaragua (BCN) para todo el año en curso, el país vive una realidad económica de contrastes. Mientras el discurso oficial celebra la «estabilidad» y el fortalecimiento de las reservas internacionales, un análisis profundo revela que los beneficios de esta política no se distribuyen de forma equitativa.
La tasa oficial se mantiene inamovible en C$36.62 por dólar, una cifra que ha pasado de ser un indicador de mercado a convertirse en un ancla fiscal con profundas repercusiones en el bolsillo de los nicaragüenses.
El mapa de ganadores y perdedores por el dólar congelado en Nicaragua
El principal beneficiado con el congelamiento es, sin duda, el Estado nicaragüense. Al eliminarse el «mantenimiento de valor», el Gobierno ya no tiene que ajustar los salarios públicos, las pensiones del seguro social, ni el servicio de la deuda interna que antes estaban indexados al dólar. Esto representa un ahorro multimillonario para las arcas públicas.
Por otro lado, los importadores operan en un escenario de certidumbre. Al no existir devaluación, el costo en córdobas para adquirir mercancías en el extranjero se mantiene estable, lo que —en teoría— debería frenar el alza de precios de los productos importados, aunque la realidad de la inflación local diga lo contrario.
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Los Perdedores: Remesas y Pensiones
En la otra acera se encuentran los sectores más vulnerables de la economía:
Receptores de remesas: Más de un millón de hogares que dependen del dinero enviado por familiares en el exterior han visto mermado su poder de compra. Antes, la devaluación programada les daba un pequeño «colchón» mensual; hoy, sus dólares valen exactamente lo mismo en córdobas que hace dos años, mientras el costo de la comida y los servicios sigue subiendo.
Pensionados: Al eliminarse el ajuste por mantenimiento de valor, las pensiones han quedado congeladas. En un contexto de inflación, esto se traduce en una pérdida real y progresiva del bienestar de los adultos mayores.
Exportadores: El sector productivo que vende al exterior ha perdido competitividad. Sus costos locales (mano de obra, energía, transporte) suben, pero el ingreso que reciben por sus ventas se mantiene estático al convertirlo a moneda nacional.
El reto de la «Dolarización de Facto»
A pesar de los esfuerzos por «cordobizar» la economía, Nicaragua sigue estando altamente dolarizada. Muchos comercios y servicios privados mantienen sus precios anclados al dólar o, peor aún, aplican sus propios tipos de cambio «paralelos» ante la incertidumbre, lo que deja al consumidor en una situación de indefensión.
«La estabilidad cambiaria es un éxito estadístico, pero un desafío social», señalan analistas económicos. El BCN justifica la medida basándose en reservas internacionales que superan los $8,000 millones de dólares, un nivel histórico que le permite sostener el tipo de cambio fijo por ahora.
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Con el compromiso del BCN de mantener la tasa en 0% anual, el 2026 será un año de prueba para la resistencia de los hogares. El éxito de la medida dependerá de si la inflación logra bajar a niveles que compensen la falta de ajuste salarial y cambiario. De lo contrario, la brecha entre el «Nicaragua de las cifras» y el «Nicaragua del mercado» seguirá ensanchándose.
Fuente: Confidencial


