Los hogares panameños han adoptado una postura de «economía de guerra» frente a un entorno macroeconómico que perciben como hostil. Los resultados de la última encuesta Vea Panamá, elaborada por Prodigious Consulting para La Estrella de Panamá, revelan una tendencia clara: los ciudadanos están priorizando el sustento básico y sacrificando el bienestar secundario para evitar el colapso de sus finanzas personales.
El estudio, basado en 1,510 entrevistas presenciales a nivel nacional, destaca que la población prefiere ajustes progresivos antes que incurrir en el impago de sus obligaciones. Las principales medidas de ahorro adoptadas son:
- Recorte en ocio: Un 32.8% ha reducido drásticamente sus gastos en recreación.
- Migración de marcas: El 26.8% de los consumidores ha optado por marcas blancas o productos más económicos para llenar la despensa.
- Alimentación en casa: Un 20.3% ha dejado de frecuentar restaurantes.
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El consumo panameño entra en fase de resistencia
A pesar de la presión inflacionaria, los panameños muestran una notable resiliencia financiera: el retraso en el pago de servicios públicos y cuotas bancarias sigue siendo el último recurso, lo que indica un esfuerzo sostenido por mantener el historial crediticio y los servicios básicos al día.
El trasfondo de esta cautela es un mercado de trabajo que muestra signos de fragilidad. Los datos reflejan una erosión del empleo formal, que cayó del 37.1% en marzo de 2025 al 32.6% en enero de 2026.
Esta pérdida de plazas institucionales ha empujado a la población hacia el trabajo independiente, que ya representa el 29.7% de la actividad económica, mientras que el desempleo se mantiene estancado en un preocupante rango del 17% al 18%. Esta precarización del ingreso es el motor principal detrás del pesimismo en las expectativas de consumo.
Al ser consultados sobre las posibles soluciones a la crisis del costo de la vida, la ciudadanía se inclina por medidas de impacto inmediato sobre soluciones estructurales a largo plazo:
- Ajuste salarial: Un 30.5% considera urgente un aumento al salario mínimo.
- Control de precios: El 26.1% aboga por la regulación de la canasta básica.
- Servicios y Energía: Existe un clamor por la reducción en las tarifas eléctricas y un acceso real a medicamentos a bajo costo, ante las deficiencias percibidas en el sistema de la CSS.
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«Los panameños están enviando un mensaje claro: la capacidad de ahorro se ha agotado y la prioridad actual es la supervivencia del presupuesto familiar frente a un costo de vida que no da tregua».
Fuente: La Estrella de Panamá


