El tejido empresarial de Costa Rica experimenta una transformación profunda impulsada por el emprendimiento individual. Según los resultados de la última Encuesta Nacional de Microempresas de los Hogares (Enameh), presentada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el país alcanzó un total de 494.564 unidades económicas, lo que representa un crecimiento del 13,5% respecto al periodo anterior.
Este fenómeno subraya la importancia del trabajo independiente como motor de la economía doméstica, alcanzando una cifra récord que sitúa al país a las puertas del medio millón de microemprendimientos.
El perfil de la microempresa costarricense es mayoritariamente individual. Los datos revelan que el 73,9% de estos negocios operan bajo la modalidad unipersonal, consolidando el autoempleo como la base de este ecosistema.
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En cuanto a las razones que impulsan a los costarricenses a emprender, el reporte destaca un cambio de visión:
- Identificación de oportunidad: 22,1% (Principal motivo).
- Autonomía laboral (ser su propio jefe): 19,9%.
- Necesidad de complementar ingresos: 19,7%.
- Falta de empleo asalariado: 21,6% (sumando factores de dificultad laboral).
El auge del autoempleo en Costa Rica
Las microempresas de los hogares se han convertido en una fuente vital de sustento, generando aproximadamente 785.495 puestos de trabajo. La distribución por sectores muestra una clara inclinación hacia el área de servicios:
- Servicios (43,9%): Transporte, salones de belleza y jardinería.
- Industria (22,4%): Construcción, textiles y elaboración de alimentos.
- Comercio (21,4%): Ventas al por menor y reparación de vehículos.
- Agropecuario (12,4%): Cultivos de café, hortalizas y ganadería.
El desafío de la informalidad: El «talón de Aquiles»
A pesar del dinamismo y el crecimiento en el número de unidades, el informe del INEC pone de manifiesto una brecha crítica en la estructura económica del país: la informalidad.
El estudio advierte que el 96,8% de los empleos generados por estas microempresas son informales. Además, el 81,5% de los negocios no cuenta con registros contables formales y casi la totalidad (98,2%) carece de cédula jurídica. Estos indicadores señalan un reto urgente para las políticas públicas: transitar de un crecimiento por volumen hacia un modelo de mayor productividad y seguridad social.
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El 2025 cierra con una Costa Rica emprendedora y resiliente, donde la búsqueda de autonomía y la detección de oportunidades de mercado han compensado las carencias del mercado laboral tradicional. Sin embargo, la sostenibilidad de este crecimiento dependerá de la capacidad del país para integrar a estos casi 500.000 emprendedores en la economía formal.
Fuente: Centroamerica360.com


