Costa Rica inicia el 2026 con un panorama laboral que genera tanto alivio como interrogantes. Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), correspondientes al trimestre móvil que abarca de diciembre de 2025 a febrero de 2026, la tasa de desempleo se ha fijado en un 6,7%.
Aunque la cifra sugiere una estabilidad técnica al compararse con periodos anteriores, un análisis profundo revela matices complejos: una disminución en la participación de la fuerza de trabajo y una informalidad que se niega a ceder. En este artículo, desglosamos qué significan realmente estos números para la economía del país y el bienestar de los ciudadanos.
Mercado laboral en Costa Rica
La cifra del 6,7% representa a aproximadamente 154.000 personas que buscan activamente empleo sin éxito. Si bien este porcentaje no muestra una variación estadística significativa respecto al mismo trimestre del año anterior, el contexto en el que se produce es distinto.
Uno de los datos más llamativos del informe es la tasa neta de participación, que se situó en un 50,4%. Esto indica que poco más de la mitad de la población en edad de trabajar está dentro del mercado laboral (ya sea ocupada o buscando empleo). La caída en este indicador sugiere que un grupo considerable de personas ha dejado de buscar trabajo, ya sea por desmotivación o por dedicarse a labores no remuneradas, lo que ayuda a mantener «baja» la tasa de desempleo de forma técnica, pero no necesariamente refleja una mayor prosperidad.
Diferencias de género: Una brecha que persiste
Como ha sido tendencia histórica, el desempleo no afecta de igual manera a hombres y mujeres.
Mujeres: La tasa de desempleo femenino suele ser superior, enfrentando barreras adicionales como la carga del cuido doméstico.
Hombres: Registran una mayor tasa de ocupación, aunque también son los más presentes en sectores de fuerza física que han experimentado fluctuaciones.
Sectores que impulsan la ocupación en el país
Para entender dónde están trabajando los costarricenses hoy, es vital observar los sectores productivos. La población ocupada se estima en cerca de 2,15 millones de personas, concentradas principalmente en tres áreas clave:
- Comercio y Reparación (16,2%): Sigue siendo el motor principal de empleo, aunque es un sector altamente sensible a la inflación y al consumo interno.
- Enseñanza y Salud (11,8%): Un sector que ha mostrado resiliencia y un crecimiento sostenido debido a la inversión pública y privada en servicios especializados.
- Industria Manufacturera (10,4%): Impulsada en gran medida por el régimen de zonas francas, que continúa siendo el oasis de empleo formal y de alta calificación en el país.
El desafío persistente: La informalidad laboral
Uno de los puntos más críticos del reporte del INEC es la persistencia del empleo informal. Cerca de 826.000 personas trabajan bajo condiciones de informalidad, lo que equivale a casi el 38% de la población ocupada.
Esta masa laboral se divide de la siguiente manera:
- Independientes: Alrededor de 462.000 personas trabajan por cuenta propia en actividades informales.
- Asalariados o auxiliares: Unas 364.000 personas trabajan para terceros sin acceso a seguridad social o garantías legales mínimas.
La informalidad no es solo un problema de falta de beneficios para el trabajador; es también un reto para las arcas del Estado y la sostenibilidad de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Los trabajadores informales suelen percibir ingresos más bajos y tienen una menor estabilidad económica a largo plazo.
No basta con estar «ocupado». El subempleo (personas que trabajan menos de 40 horas por semana, desean trabajar más y están disponibles para hacerlo) se mantiene como una señal de subutilización de la fuerza laboral. En este inicio de 2026, la tasa de subempleo ronda el 3%, una cifra que, aunque baja, oculta la realidad de miles de hogares donde el ingreso generado no alcanza para cubrir la canasta básica debido a la falta de horas laboradas.
La atracción de empresas de dispositivos médicos y servicios de alta tecnología sigue siendo la principal estrategia de generación de empleo de calidad. No obstante, existe un desajuste de talento: las empresas buscan perfiles bilingües y técnicos, mientras que una parte importante de la población desempleada solo cuenta con educación primaria o secundaria incompleta.
El costo de vida y el consumo
Si la inflación se mantiene controlada, el sector comercio podría experimentar un repunte a mediados de año, absorbiendo parte de la fuerza laboral disponible. Sin embargo, la incertidumbre en los mercados internacionales y el tipo de cambio del colón frente al dólar siguen siendo variables de riesgo para los exportadores y el sector turismo.
El mercado laboral de Costa Rica a inicios de 2026 muestra una resiliencia notable, pero con debilidades estructurales que el país no ha logrado solventar. Un desempleo del 6,7% es envidiable para muchos países de la región, pero si se analiza junto a la baja participación laboral y la alta informalidad, queda claro que el reto no es solo crear «puestos», sino crear empleos formales, de calidad y accesibles para toda la población.
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La clave para los próximos trimestres residirá en la capacidad del gobierno y el sector privado para cerrar la brecha de capacitación y fomentar la transición de la informalidad hacia la economía formal.


