El 2026 está marcando hitos en la historia económica de Costa Rica. Por primera vez desde 2015, el Banco Central ha decidido intervenir en el mercado con una herramienta que había dejado «en la reserva», una decisión motivada por la necesidad de equilibrar las fuerzas del tipo de cambio y la inflación, que han mostrado comportamientos atípicos en los últimos meses.
El Banco Central ha retomado una postura de intervención masiva o ajuste en la tasa de política monetaria (TPM) con una agresividad y dirección que no se veía en casi una década. En 2015, el país salía de un ciclo de presiones cambiarias importantes; hoy, el escenario es el opuesto: una apreciación del colón que ha puesto contra las cuerdas a los sectores exportador y turístico.
Esta acción consiste en la compra o venta estratégica de divisas a gran escala, sumada a una gestión de activos que busca esterilizar el exceso de liquidez. El objetivo es evitar que el tipo de cambio caiga a niveles que comprometan la competitividad del país, algo que el BCCR había manejado con cautela hasta ahora.
Las Razones Detrás del Cambio de Rumbo
¿Por qué el Banco Central decidió romper un silencio de nueve años? Existen tres factores determinantes:
El Fenómeno del «Súper Colón»: La moneda costarricense se ha convertido en una de las más fuertes de la región, impulsada por la llegada de Inversión Extranjera Directa (IED) y el éxito del turismo. Sin embargo, un colón demasiado fuerte encarece la vida para quienes ganan en dólares y abarata las importaciones, desequilibrando la balanza comercial.
Inflación por debajo del rango meta: Costa Rica ha experimentado periodos de inflación negativa o extremadamente baja. El BCCR busca, con este movimiento inédito, estimular la economía para llevar la inflación de vuelta al rango meta del 3%, evitando los riesgos de una deflación prolongada.
Reservas Internacionales en Máximos: El país cuenta hoy con un blindaje financiero (reservas) que no tenía en 2015. Esto le da al Banco Central el «músculo» necesario para intervenir sin poner en riesgo la solvencia del Estado.
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Banco Central de Costa Rica busca frenar la caída del dólar
Para el costarricense de a pie, este movimiento del Banco Central tiene efectos muy concretos:
Deudores en Colones: La dirección de esta política sugiere que las tasas de interés podrían mantenerse estables o con tendencia a la baja, facilitando el pago de préstamos personales e hipotecas.
Ahorradores en Dólares: Quienes tienen sus ahorros en moneda extranjera podrían ver un respiro ante la caída del tipo de cambio, ya que la intervención del BCCR busca poner un «piso» a la devaluación del dólar en el mercado local.
Costo de la Vida: Al intentar estabilizar el tipo de cambio, el Banco Central busca que los precios de los bienes importados no sufran volatilidades extremas que afecten el presupuesto familiar.
El Mensaje a los Mercados Internacionales
Este movimiento es una declaración de independencia y capacidad técnica. Al actuar como no lo hacía desde 2015, el BCCR le dice a los inversores que tiene las herramientas para controlar la volatilidad y que no permitirá que factores externos (como la política monetaria de la Reserva Federal de EE. UU.) dicten totalmente el ritmo de la economía nacional.
La decisión del Banco Central de Costa Rica marca un punto de inflexión. El país ya no está en la misma posición de vulnerabilidad que hace una década. No obstante, el reto es mayúsculo: lograr que el colón recupere un valor de equilibrio que beneficie tanto a los importadores como a los exportadores, sin disparar la inflación.
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El 2026 será recordado como el año en que el «gigante monetario» despertó para aplicar recetas que se creían olvidadas, demostrando que en economía, el pasado a veces es la mejor guía para el futuro.


