Superando distancias comerciales, Brasil-India, a pesar de ser dos de las economías emergentes más influyentes del mundo, miembros destacados del grupo BRICS y aliados naturales en áreas tan cruciales como la reducción de la pobreza global y el desarrollo de biocombustibles, la relación comercial entre Brasil y la India es sorprendentemente tenue. Un dato contundente subraya esta realidad: la India ocupa una posición muy baja en la lista de socios comerciales de Brasil. Este desequilibrio, que el propio presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, busca corregir, es el eje central de su agenda al prepararse para recibir al primer ministro indio, Narendra Modi, en Brasilia. La pregunta clave no es si deben potenciar el comercio bilateral, sino cómo lograrlo de manera efectiva y sostenible.
El volumen de intercambio comercial entre estas dos potencias resulta insignificante si se compara con las cifras que Brasil maneja con sus socios tradicionales y principales, como China, Estados Unidos, la vecina Argentina o la lejana Alemania. Este contraste resalta la existencia de un potencial inmenso y sin explotar, una brecha que Lula da Silva está decidido a cerrar. La anécdota del presidente brasileño bromeando sobre la dieta vegetariana de Modi, un hindú devoto, y su sugerencia de preparar una «caja de queso» para que nunca se queje de la comida brasileña, al mismo tiempo que insinuaba la posibilidad de que la India «empiece a comprar queso brasileño», encapsula la esencia del desafío: comprender las particularidades culturales y económicas del otro para forjar vínculos comerciales más profundos y diversificados.
«Nuestra relación comercial es de solo US$12.000 millones, no es nada», afirmó Lula durante un acto reciente, evidenciando su frustración con el estancamiento. En un contexto global donde las políticas comerciales, como los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump, han trastocado el comercio mundial, Lula ha dedicado meses a reforzar las relaciones comerciales con mercados más allá de los socios tradicionales de Brasil. Su determinación ahora se centra en descifrar finalmente el código de una relación que, por diversas incompatibilidades y por el hecho de que Brasil e India a menudo compiten en la exportación de productos similares (como el azúcar), nunca ha logrado despegar por completo.
A pesar de los desafíos, el comercio bilateral ha mostrado una aceleración en los últimos años, duplicándose desde la creación del BRICS hace más de una década. Según el Gobierno brasileño, el intercambio creció un 24% en los primeros cinco meses de 2025 respecto al mismo período del año anterior, una señal alentadora de que, con el impulso adecuado, el potencial puede comenzar a materializarse. Sin embargo, los 1.400 millones de habitantes de la India siguen representando un mercado vasto y en gran parte sin explotar para Brasil, una potencia agrícola que ha visto, en contraste, cómo su comercio con China se cuadruplicó desde 2009. Esta disparidad subraya la urgencia de reorientar la estrategia comercial de Brasil hacia la India, buscando una diversificación que vaya más allá de los commodities tradicionales.
Diversificación de Exportaciones y Nuevas Oportunidades
La actual estructura de las exportaciones brasileñas a la India está fuertemente dominada por el azúcar y el petróleo crudo. Si bien estos productos son vitales, la ambición de Brasil es diversificar su oferta para aprovechar plenamente el dinamismo de la economía india. Esta diversificación no solo reduciría la dependencia de unos pocos commodities, sino que también abriría puertas a sectores de mayor valor agregado.
Un ejemplo prometedor de esta estrategia de diversificación es la incursión de Embraer SA, el tercer mayor fabricante de aviones del mundo, que a principios de este año estableció una filial en Nueva Delhi. Esta decisión estratégica busca ampliar su presencia en los sectores de defensa y aviación indios, mercados con un enorme potencial de crecimiento debido a las necesidades de modernización y expansión de la infraestructura. La exportación de tecnología y manufacturas de alto nivel representa un salto cualitativo en la relación comercial.
Más allá de la aviación, Brasil también busca ampliar el Acuerdo Comercial Preferencial (PTA) que la India mantiene con el Mercosur, la unión aduanera sudamericana integrada por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. La expansión de este acuerdo podría reducir significativamente los aranceles sobre una gama más amplia de productos, facilitando un mayor flujo comercial entre el bloque sudamericano y la potencia asiática.
Entre las oportunidades comerciales específicas identificadas, destaca el sésamo. Aunque la India es uno de los mayores productores mundiales de esta semilla, las exportaciones brasileñas de sésamo han experimentado un crecimiento significativo desde que el mercado indio se abrió en 2020. Esto se debe, en parte, a que la India importa sésamo durante su temporada baja para cubrir la demanda interna y cumplir con sus propios compromisos de exportación, creando una ventana de oportunidad para Brasil como proveedor alternativo.
Otra área de gran potencial es el etanol. La India está incrementando activamente la proporción de este biocombustible mezclado con gasolina, una política que busca reducir su dependencia de los combustibles fósiles y mitigar la contaminación. Actualmente, la India mantiene ciertas restricciones a las importaciones de etanol para proteger su industria nacional de energía limpia. Sin embargo, los acuerdos bilaterales sobre este producto se encuentran entre los objetivos prioritarios que Lula espera lograr con Modi esta semana.
Gustavo Ribeiro, director de inteligencia de mercado de la Agencia Brasileña de Promoción del Comercio y la Inversión (ApexBrasil), subraya la importancia de esta oportunidad: «Esto abre una oportunidad interesante para Brasil en la agenda de los biocombustibles. India es un importante productor de azúcar, pero dependiendo del año y del volumen de la cosecha, a veces importa azúcar o incluso etanol cuando hay escasez. Por lo tanto, Brasil se convierte en un sólido proveedor alternativo«. Esta flexibilidad en la cadena de suministro india, impulsada por las variaciones estacionales y las necesidades de su propia industria, crea un espacio estratégico para Brasil.
Sin embargo, Brasil no es el único país que busca capitalizar este mercado. El gobierno de Modi lleva meses negociando un acuerdo comercial con la administración Trump para evitar aranceles estadounidenses, mientras Washington también busca colocar su etanol en el mercado indio. Esta competencia global subraya la necesidad de una estrategia negociadora ágil y efectiva por parte de Brasil para asegurar su posición.
BRICS y la Escena Geopolítica Global
La relación entre Brasil y la India va más allá del comercio bilateral. Ambos países son pilares fundamentales del grupo BRICS, un foro que ha ganado peso geopolítico en el escenario mundial. Tras la cumbre de líderes del BRICS en Río de Janeiro, Lula cederá la presidencia rotatoria del bloque a Modi, lo que subraya la importancia del encuentro en Brasilia.
Ambos líderes han utilizado el foro BRICS para impulsar sus ambiciones de obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, un objetivo compartido que reafirmaron en Brasil y que probablemente será una prioridad para la India durante su presidencia rotatoria en 2026. Esta coincidencia de intereses en la reforma de las instituciones multilaterales confiere una dimensión geopolítica a sus reuniones bilaterales.
En Brasilia, se espera que Lula y Modi firmen una serie de acuerdos clave que reflejan la amplitud de su cooperación. Estos incluyen convenios sobre energías renovables, lucha contra el terrorismo, cooperación en investigación agrícola y protección de información confidencial. «Estos acuerdos están ultimados y esperamos firmarlos», confirmó el embajador de la India en Brasil, Dinesh Bhatia, a los periodistas el domingo. Esta diversidad de acuerdos demuestra que la relación bilateral no se limita al comercio, sino que abarca áreas estratégicas de interés mutuo para el desarrollo y la seguridad.
Brasil y la Ampliación de Lazos con el Sudeste Asiático: El Caso Indonesia
La visita de Modi es solo la primera de dos visitas de Estado programadas esta semana, lo que subraya la intensa agenda diplomática de Brasil. El presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, llegará a Brasilia el miércoles, marcando otra oportunidad para Brasil de diversificar y fortalecer sus relaciones globales.
Indonesia es un país clave en los esfuerzos de Lula por ampliar los vínculos con los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Este bloque, compuesto por 10 naciones, agrupa a más de 600 millones de personas y representa un mercado con un dinamismo económico y una población crecientes. El comercio de Brasil con la región ha experimentado un crecimiento notable, alcanzando los US$37.000 millones, frente a apenas US$3.000 millones hace dos décadas, según datos del Gobierno brasileño. Esta trayectoria ascendente subraya el acierto de Brasil en diversificar sus socios comerciales más allá de los tradicionales.
El Gobierno de Lula busca específicamente abrir el mercado indonesio a las exportaciones avícolas brasileñas, un sector en el que Brasil es un líder mundial. Además, se aspira a ampliar las ventas de carne vacuna y a profundizar la cooperación en bioenergía y defensa, áreas donde ambos países tienen un gran potencial de colaboración. Como parte de esta estrategia de acercamiento a la ASEAN, está previsto que Lula viaje a Malasia en octubre para asistir a una cumbre del bloque, consolidando aún más la presencia de Brasil en esta región estratégica.
Para Prabowo Subianto, la visita a Brasil va más allá del mero intercambio comercial. Desde que asumió el cargo en octubre pasado, ha adoptado una política exterior más activa y estratégica, centrada en cerrar acuerdos bilaterales con beneficios económicos y geopolíticos. Indonesia se unió recientemente al BRICS, y su viaje a Brasil forma parte de su estrategia para consolidarse como una potencia intermedia con una mayor presencia en el Sur Global. Esta convergencia de intereses entre Brasil e Indonesia en el BRICS y en la búsqueda de un mayor protagonismo en el escenario mundial fortalece los lazos entre ambas naciones y con el Sur Global en general.
La agenda diplomática de Brasil, liderada por el presidente Lula, demuestra una clara estrategia de diversificación y profundización de las relaciones comerciales y geopolíticas con potencias emergentes del Sur Global. Los encuentros con Modi y Subianto son pasos cruciales para desbloquear el vasto potencial de mercados como la India e Indonesia, superando las distancias geográficas y las barreras comerciales existentes, y consolidando a Brasil como un actor clave en la configuración de un nuevo orden mundial multipolar. El objetivo es claro: transformar el potencial en resultados tangibles, beneficiando a las economías y a los ciudadanos de estos países.

